Desmontando mitos históricos de la Axarquía
1. ¿Almanzor nació en Torrox?
Desde, al menos, el siglo XIX se ha venido interpretando que el lugar de nacimiento de Almanzor fue Torrox, en la Axarquía malagueña. Pero esto se debió a una interpretación toponímica errónea, como veremos a continuación.
Abū ʿĀmir Muḥammad ibn Abī ʿĀmir al-Maʿāfirī, conocido como Almanzor o al-Manṣūr «el Victorioso», nació probablemente hacia 938-939 y murió en Medinaceli (provincia de Soria) el 10 de agosto de 1002. Fue el principal dirigente político y militar de al-Ándalus durante las últimas décadas del siglo X. Actuó en época del califa omeya Hisham II, llegando a acumular un poder tan grande que controló la administración, reorganizó el ejército y dirigió numerosas campañas contra los reinos cristianos peninsulares. Entre las más conocidas figuran el saqueo de Barcelona en 985 y la expedición contra Santiago de Compostela en 997.
Existe una extensa tradición bibliográfica que contribuye a difundir la idea de que Almanzor nació en Torrox, entre cuyas obras se encuentran Leyendas Históricas Árabes de Francisco Javier Simonet (1858), el manual de Joaquín García Naranjo Historia de España (Sevilla, 1944), los artículos del malagueño José Antonio Olmedo o la obra de Antonio Segovia Lobillo, Poetas y Escritores de la Axarquía (Málaga, 1991). En el presente, la divulgación turística local presenta la denominada Ruta de Almanzor como un itinerario por el casco antiguo de Torrox. Incluso en el 2002 el artista Antonio Rico Núñez esculpió un busto en su honor, que hoy podemos observar en la Plaza de la Constitución de este municipio.
Por otro lado, la revisión historiográfica actual señala que el Torrox al que hacen referencia algunas fuentes históricas se encontraría junto al río Guadiaro, en el entorno del Campo de Gibraltar, más concretamente en los alrededores de Cortes de la Frontera. Los autores que defienden esta tesitura son Federico Guillén Robles, en su Historia de Málaga y su provincia (Málaga, 1874, p. 161), Miguel Alcobendas, en su Guía de Málaga (Málaga, 1981, p. 590) y Aguado Bleye y Alcázar Molina, en el primer tomo de su Historia de España.
Sin embargo, al abordar la cuestión del origen de Almanzor, todos los autores anteriores han obviado las fuentes árabes. Es precisamente esta laguna historiográfica la que trataremos de subsanar.
El historiador árabe ʿIzz al-Dīn Ibn al-Aṯīr (1160-1233), en su obra Al-Kāmil fī al-taʾrīḫ («La historia completa»), ofrece una noticia explícita sobre los orígenes familiares de Almanzor. Escribe: «وكان أصله من الجزيرة الخضراء من بيت مشهور بها». La traducción puede expresarse así: «Era originario de Algeciras, una familia conocida en aquella ciudad». El pasaje es de gran valor porque vincula a Almanzor con Algeciras y con un linaje de cierta relevancia local. Sin embargo, la palabra “aṣl” remite aquí al origen o procedencia y no demuestra, por sí sola, que naciera dentro de la ciudad ni en una alquería concreta de su territorio.
Aḥmad al-Maqqarī (c. 1578-1632), historiador magrebí, reunió abundante información sobre al-Ándalus en su obra Nafḥ al-ṭīb min guṣn al-Andalus al-raṭīb. En el pasaje relacionado con el origen del caudillo aparece la expresión: «وذكر الجميع أن أصله من قرية تركش». Su traducción es: «Todos mencionaron que su origen era una alquería llamada Tarkush». El principal problema es la identificación del topónimo تركش (Tarkush), ya que aparece dentro de una tradición textual en la que se han transmitido variantes como Ṭarsh y Kartash. Estos topónimos, según la investigación de José Beneroso Santos, incluido en las Actas de las I Jornadas de Historia de Tarifa (revista Al Qantir, n.º 12. 2012) podrían estar ubicados entorno de Carteia. Esta referencia hunde sus raíces en ʿAbd al-Wāḥid al-Marrākušī, autor del siglo XIII, en una nota textual asociada a la tradición recogida por al-Maqqarī que indica la expresión: «من أعمال الجزيرة الخضراء». Es decir: «perteneciente a la jurisdicción de Algeciras».
Los testimonios árabes examinados favorecen la investigación del segundo ámbito geográfico, pero no permiten identificar de manera definitiva la alquería medieval ni demostrar por sí solos el lugar exacto de nacimiento de Almanzor. Por ello, la formulación más prudente es que la identificación de Almanzor con la actual Torrox de la Axarquía pertenece a una tradición historiográfica y local cuya base documental necesita ser demostrada, mientras que las fuentes árabes citadas vinculan su procedencia familiar con Algeciras y transmiten variantes toponímicas que requieren un estudio filológico y geográfico más profundo.
2. ¿Fue el mozo de espuelas del rey Fernando enterrado en la ermita de San Sebastián?
Todavía hoy forma parte de la memoria popular de Vélez-Málaga una historia que vincula la ermita de San Sebastián con un episodio heroico ocurrido durante el asedio de la ciudad en 1487. Según esta tradición, un servidor de Fernando el Católico, llamado Sebastián Sánchez «el Pelao», habría muerto al interponerse entre el monarca y un atacante musulmán, salvándole así la vida. En reconocimiento a su sacrificio, los Reyes Católicos habrían ordenado levantar una ermita en su honor, al mismo tiempo que Isabel la Católica concedió a la ciudad un escudo de armas en el que quedó inmortalizado aquel acontecimiento.
La historia resulta seductora, con trazas propagandísticas: un servidor sacrifica su vida por el rey, la Corona recompensa a la ciudad y un edificio religioso perpetúa la memoria del héroe. Sin embargo, cuando contrastamos esta narración con la documentación histórica, descubrimos que este episodio carece de veracidad. El peligro que corrió Fernando durante el asedio está documentado; y también conocemos los nombres de varios combatientes cristianos muertos durante aquellos días. Pero la identificación del héroe con Sebastián «el Pelao», la historia de su enterramiento y la fecha de fundación de la ermita plantean problemas que la tradición local ha tendido a simplificar.
Para abordar la cuestión debemos separar tres acontecimientos diferentes: la incursión musulmana contra el campamento real, la muerte de varios caballeros durante el ataque al arrabal o judería y la fundación de la ermita de San Sebastián.
En abril de 1487, durante el asedio de Vélez-Málaga por las tropas de los Reyes Católicos, se produjo un episodio que puso en peligro la vida del propio rey Fernando. La información transmitida por las crónicas y por una carta atribuida a Fernando de Pulgar, estudiada por Pedro Martín Baño, describe un ataque inesperado de los defensores musulmanes contra un destacamento cristiano situado en una elevación próxima al campamento, en el llamado Real Alto. Al advertir que sus hombres retrocedían, el monarca reaccionó personalmente y se lanzó al combate. Varios caballeros y servidores de su entorno acudieron a protegerlo, exponiéndose también al ataque enemigo. La escena debió de causar una profunda impresión entre los integrantes del ejército. El rey, que constituía la cabeza política y militar de la expedición, se había expuesto de forma directa a la muerte.
Al día siguiente, martes 17 de abril, las tropas cristianas atacaron el arrabal de Vélez-Málaga como reacción a la anterior incursión. La operación terminó con la conquista del sector, pero también con múltiples bajas. Entre los fallecidos se encontraban Nuño del Águila, personaje vinculado a la casa de la reina, y don Martín de Acuña, cuya muerte aparece también recogida en las fuentes. Algunas crónicas mencionan, además, la muerte de un mozo de espuelas del rey cuyo nombre no identifican.
Doce años después de la conquista, Isabel la Católica concedió armas a Vélez-Málaga mediante una Real Provisión fechada en Granada el 14 de septiembre de 1499. El documento original se conserva en el Archivo Municipal de Vélez-Málaga y existe también una referencia catalográfica en el Archivo General de Simancas, dentro de la serie del Registro General del Sello de Corte. La provisión concedía a la ciudad un escudo que representaba a un rey a caballo, un mozo de espuelas muerto a sus pies y a los musulmanes huyendo. Por el contrario, el documento no proporciona el nombre del mozo de espuelas representado a los pies del rey.
La narración que identifica al fallecido como Sebastián Sánchez «el Pelao» aparece de manera explícita en el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, dirigido por Pascual Madoz y publicado en el siglo XIX. En el volumen XV, correspondiente a 1849, la entrada dedicada a Vélez-Málaga afirma que la ermita de San Sebastián había sido fundada en 1489 por los Reyes Católicos, en memoria de la batalla, y porque allí había muerto un escudero del rey llamado Sebastián Sánchez Pelao, que se interpuso entre los enemigos y Fernando para librarlo de una lanzada.
Purificación Ruiz García planteó otra explicación en su informe municipal Las armas en el escudo de Vélez Málaga, fechado el 17 de marzo de 2014. Según su hipótesis, el funcionario municipal que respondió al cuestionario utilizado por Madoz pudo confundir a Sebastián Sánchez Pelao con Mateo Sánchez Pelao, un repoblador mencionado en los libros del repartimiento de Vélez-Málaga. La coincidencia del apellido y del apodo habría dado lugar a una identificación equivocada que posteriormente se difundió como un hecho histórico. Este informe también propone que el personaje históricamente relacionado con el escudo fue Nuño del Águila y que éste habría recibido sepultura en una mezquita consagrada a San Sebastián, siendo trasladados sus restos posteriormente a una ermita construida en el siglo XVI.
Por su parte, Mario Segovia Portillo, en su artículo de 2023 sobre la imagen de San Sebastián de Algarrobo, sitúa en 1554 la construcción de la ermita veleña destinada a albergar el sepulcro de Nuño del Águila. El autor indaga también sobre el origen de la advocación: la consagración de una antigua mezquita veleña a San Sebastián pudo influir en la difusión del culto al santo en localidades cercanas, como Algarrobo. El paralelismo entre el mártir, que entregó su vida por su fe, y el monarca cristiano, que se expuso al peligro en varias ocasiones durante la guerra de Granada, habría favorecido esa asociación simbólica.
En definitiva, tendremos que esperar a que se lleve a cabo alguna intervención arqueológica en la actual ermita para poder resolver varias incógnitas: ¿Está enterrado allí Nuño del Águila? ¿En qué año se construyó exactamente la ermita? ¿Es el mozo de espuelas que aparece muerto a los pies del rey en el escudo de Vélez-Málaga el propio Nuño del Águila o se trata de un personaje anónimo, cuya representación pretendía conmemorar y dar credibilidad al episodio histórico a modo de propaganda?
3. ¿La Fortaleza de Vélez fue destruida por los franceses en la guerra de la Independencia?
Otros de los mitos más arraigados en la opinión pública veleña es la noticia sobre la destrucción de la Fortaleza de Vélez-Málaga por los franceses, durante la guerra de la independencia. Sin embargo, esto no fue lo que sucedió.
La imagen que hoy conservamos de la Fortaleza es apenas una parcial reconstrucción de lo que debió de ser el antiguo recinto defensivo. Para reconstruir su aspecto anterior a esta destrucción contamos con testimonios cartográficos, pictóricos y fotográficos de gran valor. Entre los primeros destacan dos planos militares franceses de comienzos del siglo XIX: Plan du fort de Vélez Málaga y Plan du Fort de Vélez et du terrains environnent, conservados en el Centro Geográfico del Ejército y catalogados en la Cartoteca de Andalucía. A estos se suma una nutrida producción pictórica. Muy conocidos son el grabado de Joris Hoefnagel (1572) y el cuadro de Nicolás Chapuy (1844). Pero la clave la tenemos en la fotografía de George Washington Wilson & Co (1860). La imagen constituye un testimonio visual de la alcazaba, en el que podemos observar la conservación del mismo casi en su totalidad: esto demuestra plenamente que no fue destruida por los franceses.
No obstante, la historia de este monumento cambió drásticamente en la década de los 80 del siglo XIX, cuando lo conviertieron en cantera.
La cronología de los comienzos de la explotación puede establecerse con mayor seguridad gracias a la cartografía conservada en la Cartoteca del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía. Un croquis elaborado en 1888 por el ingeniero Leopoldo Werner y Martínez del Campo identifica expresamente «la cantera del cerro del castillo de Vélez»; esto nos muestra que las piedras de la Fortaleza fueron utilizadas para las obras de la carretera Loja-Torre del Mar. Diez años después, en 1898, otro plano, realizado por el ingeniero Ramón Díaz Petersen, vuelve a registrar la cantera del castillo entre los puntos de procedencia de los materiales empleados en las obras viarias.
Estos mapas nos dan a entender que la sustracción de piedras y destrucción del complejo estaban en marcha antes de finalizar el siglo XIX. No permiten, sin embargo, establecer cuándo comenzaron exactamente las extracciones ni cuándo se tomó la decisión de convertir el recinto en cantera. Tampoco identifican al propietario de los terrenos ni a la persona o empresa que explotaba la piedra. Estas cuestiones deben ser investigadas en profundidad.
La magnitud de la destrucción se vislumbra mejor en el informe Control de movimientos de tierras. Obras de puesta en valor de la Alcazaba de Vélez-Málaga (Málaga). Zonas A y B, publicado en 2024. Los arqueólogos Antonio Batanero Nieto y Emilio Martín Córdoba afirman que el inicio de la fase más destructiva se produjo a finales del siglo XIX, cuando, tras un periodo de decadencia y abandono posterior a la retirada de la guarnición francesa, el recinto terminó convertido en cantera. Según los autores, la explotación se prolongó durante varias décadas y provocó grandes vaciados del terreno y demoliciones de estructuras históricas con el objetivo de alcanzar el sustrato geológico y extraer la roca caliza.
Uno de los aspectos más relevantes de su estudio es la identificación de un gran desmonte central, de varios metros de profundidad, que dividió físicamente la fortaleza en dos sectores. Las zonas que los arqueólogos denominan A, al sur, y B, al norte, habían formado parte de un mismo conjunto defensivo, que se puede apreciar en la fotografía de Wilson. De hecho, la explotación, a veces usando dinamita, modificó profundamente la topografía del cerro e hizo desaparecer numerosas estructuras. En determinadas áreas, la desaparición de los restos es tan acusada que ni siquiera puede determinarse con seguridad si existió una torre, un muro o un edificio.
A la extracción de piedra se añadieron alteraciones posteriores como la plantación de pinos en la colina, acompañada de trabajos de roturación, que afectó al subsuelo arqueológico; con el tiempo, las raíces de los árboles también produjeron cortes en la estratigrafía. La consecuencia más grave fue la desaparición de una parte sustancial del registro arqueológico que nos hubiera permitido reconstruir la evolución del asentamiento desde la Prehistoria al presente.
La recuperación de la Fortaleza comenzó a tomar forma en la segunda mitad del siglo XX. El Ayuntamiento acordó adquirir el antiguo castillo –en manos privadas– en 1967 y, desde 1970, impulsó la reconstrucción de la torre del homenaje y de parte del lienzo sureste. No obstante, la restauración debía enfrentarse a un problema heredado de la cantera: la ausencia de partes fundamentales de las murallas y la pérdida de información sobre la relación original entre torres, antemuros y lienzos defensivos.
Finalmente, quedan todavía por responder algunas preguntas fundamentales: ¿cuándo se autorizó o comenzó la explotación? ¿quién vendió o cedió los terrenos? ¿qué familia o empresa se benefició de la extracción de piedra?
4. ¿ Marco Licinio Craso estuvo escondido en la Cueva del Tesoro?
En torno al año 87 a. C., durante la primera guerra civil romana, Marco Licinio Craso —futuro cónsul y uno de los hombres más ricos e influyentes de Roma— huyó de Italia para salvar la vida tras la victoria de sus adversarios políticos: Cayo Mario y Lucio Cornelio Cinna. Craso buscó refugio en Hispania Ulterior, donde encontró protección en las propiedades de un personaje llamado Vibio Pacieco. Según cuenta Plutarco en su Vida de Craso, permaneció oculto durante varios meses en una cueva próxima al mar, mientras su anfitrión le proporcionaba alimentos y mantenía en secreto su paradero.
No obstante, Plutarco no identifica la cueva con la actual Cueva del Tesoro ni menciona ningún topónimo. Su relato alude a una cavidad situada en tierras vinculadas a Vibio Pacieco, cerca del litoral. La asignación a la cueva del Higuerón —nombre antiguo de la actual Cueva del Tesoro, también conocida como Cueva del Suizo— como escondite de Craso pertenece a una tradición historiográfica posterior.
La identificación aparece recogida en la historiografía malagueña de finales del siglo XVIII, especialmente en las Conversaciones históricas malagueñas (1789), obra publicada por Cristóbal Medina Conde bajo el seudónimo de Cecilio García de la Leña. En ella se relaciona el refugio descrito por Plutarco con una cueva de los Cantales, situada a unas dos leguas de Málaga, en el camino hacia Vélez-Málaga. La tradición remite asimismo a un manuscrito anterior atribuido a fray Agustín de Milla y Suazo, del siglo XVII. Aún así estos testimonios no constituyen pruebas de la presencia de Craso en esta cavidad, pues no sabemos de dónde sacaron tal información.

La asociación con la Cueva del Tesoro debe entenderse, en consecuencia, como una tradición erudita local documentada al menos desde finales del siglo XVIII, no como un hecho demostrado por la arqueología o por una fuente contemporánea. La existencia de una cavidad costera adecuada al relato hace plausible la propuesta, pero la semejanza geográfica no basta para confirmarla. El nombre actual de la sala dedicada a Marco Craso perpetúa esa memoria, sin añadir por sí mismo valor probatorio a la identificación. La cueva conserva un importante registro arqueológico prehistórico, pero los datos divulgados sobre sus hallazgos no demuestran que el político romano permaneciera allí.
5. ¿Anselmo, el farero de Torre del Mar, existió?
En un relato popular de La Desbandá, el nombre de Anselmo Vilar quedó asociado a un gesto de resistencia y solidaridad durante uno de los episodios más trágicos de la Guerra Civil española. En febrero de 1937, tras la caída de Málaga en manos de las tropas sublevadas, decenas de miles de civiles emprendieron la huida por la carretera hacia Almería, sometidos a ataques aéreos y navales. Según la historia difundida, un farero de Torre del Mar, Anselmo Vilar García, habría apagado voluntariamente la luz del faro durante las noches del 6 y el 7 de febrero para dificultar la localización de los refugiados por los barcos franquistas. La tradición añadía que, tras la ocupación de la localidad, habría sido fusilado como represalia.
La historia alcanzó difusión pública a partir de las investigaciones del periodista veleño Jesús Hurtado, quien explicó que había conocido el episodio mediante testimonios orales recogidos desde finales de la década de 1990. Según su relato, varios supervivientes recordaban que el faro se había apagado y que la oscuridad había permitido a los huidos ocultarse. Hurtado buscó después documentación que relacionara a Anselmo con el servicio del faro y publicó la historia en distintos medios.
La revisión decisiva llegó con la investigación de los historiadores José María Azuaga Rico y Manuel Lloret Corpas. Tras consultar diversos archivos y examinar 309 documentos del Archivo de la Autoridad Portuaria de Málaga, los investigadores no encontraron ninguna referencias a Anselmo Vilar como responsable del faro durante la Guerra Civil ni documentación que acreditara su intervención en el apagado o su supuesto fusilamiento. Por el contrario, los registros consultados identifican a Miguel Pérez Ruiz, torrero del faro de Torrox, como responsable del mantenimiento del de Torre del Mar. La investigación señala asimismo que la instalación disponía de una válvula solar que permitía el encendido y apagado automático de la luz.
Además, según los investigadores, el faro fue apagado por orden de las autoridades republicanas antes del suceso de la Desbandá. Una minuta registra que el 1 de septiembre de 1936 el Comité de Enlace de Torre del Mar procedió a apagarlo por orden de la autoridad competente. Otra anotación, fechada el 15 de enero de 1937, recoge una orden telefónica del gobernador civil para apagarlo.
Todos estos datos desmontaron la tesis de Hurtado, la cual carecía del análisis y presentación de fuentes primarias. La interpretación errónea de este hecho histórico comenzó cuando fue reproducida por las instituciones –sin cuestionarla– tantas veces que adquirió apariencia de certeza. El Ayuntamiento de Vélez-Málaga acordó denominar una plaza de Torre del Mar en homenaje a Anselmo Vilar, y el acuerdo inicial de declaración de La Desbandá como Lugar de Memoria Democrática, publicado en el Boletín Oficial del Estado en 2024, incorporó la narración del farero que habría salvado miles de vidas. Sin embargo, la resolución definitiva publicada en febrero de 2025 mantuvo la referencia al antiguo faro, pero eliminó el nombre de Anselmo y la atribución personal del gesto.
En conclusión, a día de hoy no existe evidencia documental suficiente que permita afirmar la existencia de Anselmo Vilar. Por su parte, los testimonios orales recogidos por Jesús Hurtado no han sido contrastados con fuentes documentales, por lo que no pueden considerarse pruebas concluyentes. La falta de verificación de estos testimonios ha contribuido a otorgar credibilidad a lo que podrían ser meros rumores, y la Historia no puede construirse sobre conjeturas, sino sobre evidencias contrastadas y sometidas al análisis crítico.
Bibliografía y fuentes documentales
Almanzor: origen y tradición toponímica
Fuentes árabes medievales y modernas
Ibn al-Aṯīr, ʿIzz al-Dīn. Al-Kāmil fī al-taʾrīḫ («La historia completa»). Fuente árabe citada para la procedencia familiar de Almanzor vinculada a Algeciras.
Al-Maqqarī, Aḥmad. Nafḥ al-ṭīb min guṣn al-Andalus al-raṭīb. Recopilación historiográfica sobre al-Ándalus que transmite la referencia al topónimo Tarkush.
Al-Marrākušī, ʿAbd al-Wāḥid. Obra histórica del siglo XIII citada en relación con la tradición textual de Tarkush y su pertenencia a la jurisdicción de Algeciras.
Historiografía
Simonet, Francisco Javier. Leyendas históricas árabes. Madrid: Imprenta y Litografía de Juan José Martínez, 1858. Incluye la leyenda histórica dedicada a Almanzor. Edición digital y ficha bibliográfica.
Guillén Robles, Federico. Historia de Málaga y su provincia. Málaga, 1874, p. 161.
García Naranjo, Joaquín. Historia de España. Sevilla, 1944. Datos editoriales pendientes de completar.
Alcobendas, Miguel. Guía de Málaga. Málaga, 1981, p. 590.
Aguado Bleye, Pedro y Alcázar Molina, Cayetano. Historia de España, tomo I. Datos de edición y paginación pendientes de verificar.
Segovia Lobillo, Antonio. Poetas y escritores de la Axarquía. Málaga, 1991.
Beneroso Santos, José. Estudio sobre Almanzor y las variantes toponímicas Tarkush, Ṭarsh y Kartash. Al Qantir, n.º 12 (2012), actas de las I Jornadas de Historia de Tarifa. Título y páginas pendientes de comprobación.
Olmedo, José Antonio. Artículos sobre el supuesto origen torroxeño de Almanzor. Referencias individuales pendientes de localizar.
Fuentes patrimoniales y divulgativas
Ayuntamiento de Torrox: materiales turísticos sobre la Ruta de Almanzor y el busto de Antonio Rico Núñez, instalado en 2002 en la plaza de la Constitución. Ficha o publicación municipal específica pendiente de identificar.
La ermita de San Sebastián y Sebastián Sánchez «el Pelao»
Fuentes históricas
Madoz, Pascual. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Tomo XV. Madrid, 1849, voz «Vélez-Málaga», p. 647. Fuente decimonónica que relaciona la ermita con Sebastián Sánchez Pelao y sitúa su fundación en 1489.
Valera, Diego de. Crónica de los Reyes Católicos. Relato cronístico de la conquista de Vélez-Málaga.
Palencia, Alfonso de. Guerra de Granada. Fuente para el contexto militar de la campaña de 1487.
Bernáldez, Andrés. Memorias del reinado de los Reyes Católicos. Crónica de los acontecimientos de la conquista.
Hechos del marqués de Cádiz.* Crónica relativa a las campañas del marqués y a la guerra de Granada.
Barba, Fernando. Consolatoria de Castilla. Fuente citada en relación con los acontecimientos de la conquista.
Baeza, Hernando de. Relación de algunas cosas particulares sobre el reino de Granada. Testimonio histórico relacionado con el reino nazarí y su conquista.
Marineo Sículo, Lucio. Obra de las cosas memorables de España. Relato histórico de la monarquía hispánica.
Vedmar, Francisco de. Historia sexitana de la ciudad de Vélez. Referencia cronística local citada para el estudio de la conquista; debe comprobarse la edición concreta.
Estudios modernos
Ruiz García, Purificación. Las armas en el escudo de Vélez Málaga. Informe del Archivo Municipal de Vélez-Málaga, 17 de marzo de 2014. Analiza la identificación del personaje muerto y plantea la posible confusión entre Sebastián Sánchez Pelao y Mateo Sánchez Pelao.
Segovia Portillo, Mario. Artículo de 2023 sobre la imagen de San Sebastián de Algarrobo y la tradición relativa a la ermita de Vélez-Málaga. Título completo y paginación pendientes de verificar.
Martín Baños, Pedro. «Una carta desconocida de Fernando de Pulgar sobre la toma de Vélez-Málaga». En No importa. Homenaje a Francisco Rico, al cuidado de Guillermo Serés, Bienvenido Morros y Laura Fernández, con la colaboración de Paula Pérez. Bellaterra: Centro para la Edición de los Clásicos Españoles / Universidad Autónoma de Barcelona, 2025, pp. 665–682. Consultar el trabajo.
El escudo de Vélez-Málaga
Documento principal
Isabel I de Castilla. Real provisión de concesión de armas a Vélez-Málaga, Granada, 14 de septiembre de 1499. Original conservado en el Archivo Municipal de Vélez-Málaga; existe una referencia catalográfica en el Archivo General de Simancas, serie Registro General del Sello de Corte.
Estudios y fuentes complementarias
Ruiz García, Purificación. Las armas en el escudo de Vélez Málaga. Archivo Municipal de Vélez-Málaga, 17 de marzo de 2014.
Martín Baños, Pedro. «Una carta desconocida de Fernando de Pulgar sobre la toma de Vélez-Málaga», 2025, pp. 665–682. Incluye referencias a fuentes narrativas sobre la conquista y al episodio del ataque contra el campamento real.
Valera, Diego de. Crónica de los Reyes Católicos, pp. 215–238 de la edición citada por Martín Baños.
Palencia, Alfonso de. Guerra de Granada, pp. 278–288 de la edición citada por Martín Baños.
Bernáldez, Andrés. Memorias del reinado de los Reyes Católicos, pp. 173–178 de la edición citada por Martín Baños.
*Hechos del marqués de Cádiz, pp. 262–272 de la edición citada por Martín Baños.
Barba, Fernando. Consolatoria de Castilla, pp. 306–314 de la edición citada por Martín Baños.
Baeza, Hernando de. Relación de algunas cosas particulares sobre el reino de Granada, pp. 95–98 de la edición citada por Martín Baños.
Marineo Sículo, Lucio. Obra de las cosas memorables de España, fol. 175r de la edición citada por Martín Baños.
Vedmar, Francisco de. Historia sexitana de la ciudad de Vélez, fols. 148r–152r de la edición citada por Martín Baños.
Documentación archivística que debe cotejarse
Archivo Municipal de Vélez-Málaga: Real provisión de 1499 y libros del repartimiento de la ciudad, en particular las menciones a Mateo Sánchez Pelao.
Archivo General de Simancas: Registro General del Sello de Corte, referencia catalográfica de la concesión de armas.
Archivo del Real Monasterio de Guadalupe, legajo 42, documento 20: traslado de la carta atribuida a Fernando de Pulgar sobre la conquista de Vélez-Málaga, estudiada por Martín Baños.
Destrucción de la fortaleza de Vélez-Málaga
Cartografía histórica
Centro Geográfico del Ejército. Plan du fort de Vélez Málaga. 1810. Arm. G TBLA, 7.ª carpeta, 1.ª, n.º 363. Cartoteca de Andalucía, registro IECA1988000487. Consultar plano.
Centro Geográfico del Ejército. Plan du Fort de Vélez et du terrains environnent. Ca. 1810. Arm. G TBLA, 7.ª carpeta, n.º 364. Cartoteca de Andalucía, registro IECA1988000488. Consultar plano.
Werner y Martínez del Campo, Leopoldo. [Carretera de segundo orden de Loja al puerto de Torre del Mar]. Croquis de canteras. 1888. Cartoteca de Andalucía, IECA1988094771. Consultar plano.
Bores y Romero, José. [Proyecto de carretera de Loja a Torre del Mar]. Croquis de canteras de los trozos 1.º, 2.º y 3.º. 1882. Cartoteca de Andalucía, IECA1988095060. Consultar plano.
Díaz Petersen, Ramón. [Carretera de Loja al puerto de Torre del Mar]. Croquis de canteras, punto de procedencia de los materiales y situación de todas las obras. 1898. Cartoteca de Andalucía, IECA1988095047. Consultar plano.
Representaciones gráficas y fotografía
Hoefnagel, Joris. Vista de Vélez-Málaga incluida en Civitates Orbis Terrarum, ca. 1572. Grabado.
Chapuy, Nicolas. Vista de Vélez-Málaga, 1844. Estampa litográfica.
Wilson, George Washington, & Co. Velez, Malaga. Fotografía catalogada en la colección de la firma, ca. 1865–1871. Catálogo de imágenes; buscar «Velez, Malaga», n.º 60162-s9.
Centro Geográfico del Ejército. Planos militares franceses de la fortaleza y su entorno, ca. 1810, referencias indicadas arriba.
Estudio arqueológico
Batanero Nieto, Antonio y Martín Córdoba, Emilio. Control de movimientos de tierras. Obras de puesta en valor de la Alcazaba de Vélez-Málaga (Málaga). Zonas A y B. Informe arqueológico, publicado en 2024. Repositorio TABULA, Junta de Andalucía. Consultar informe.
Estudio de las vistas históricas
Pardo García, Santiago Manuel. «Aproximación metodológica a las vistas de los núcleos de población: el caso de Vélez-Málaga». Cuadernos Geográficos, 46 (2010), pp. 35–63.
Documentación pendiente
Archivo Municipal de Vélez-Málaga: expediente de adquisición de la fortaleza por el Ayuntamiento en 1967 y documentación sobre las obras de restauración iniciadas en 1970.
Archivo de la Jefatura de la Unidad de Carreteras de Málaga, Ministerio de Fomento: legajos 47, 82 y 83, relacionados con los proyectos viarios y los croquis de canteras.
Expedientes municipales, notariales y de obras públicas del último tercio del siglo XIX, para determinar la propiedad de los terrenos y la identidad de los explotadores de la cantera.
Marco Licinio Craso y la Cueva del Tesoro
Fuentes clásicas
Plutarco. Vidas paralelas, «Craso», 4–5. Texto griego y traducción.
Perrin, Bernadotte (ed. y trad.). Plutarch’s Lives, vol. III. Loeb Classical Library. Harvard University Press / William Heinemann, 1916.
Historiografía
Medina Conde y Herrera, Cristóbal [Cecilio García de la Leña]. Conversaciones históricas malagueñas. Málaga, 1789–1793. Edición de 1789.
Amela Valverde, Luis. «M. Licinio Craso en la Hispania Ulterior». Fortunatae, 43 (2026), pp. 9–29. Artículo académico.
Wallace Moreno, L. y Berrocal Pérez, J. A. Leyendas en cuevas de Málaga. Diputación Provincial de Málaga, 1995.
Milla y Suazo, fray Agustín de. Historia Eclesiástica y Secular de Málaga y su Obispado. Manuscrito atribuido al siglo XVII, citado en la tradición historiográfica posterior; pendiente de consulta directa.
Anselmo Vilar y el faro de Torre del Mar durante La Desbandá
Documentación archivística
Archivo de la Autoridad Portuaria de Málaga. Faro de Torrox y de Torre del Mar – Minutas, carpeta 1085-07. Registros de servicio y órdenes de apagado del faro, examinados por Azuaga Rico y Lloret Corpas.
Investigación crítica
Azuaga Rico, José María y Lloret Corpas, Manuel. «Dudas sobre el apagado del faro de Torre del Mar por el farero Anselmo Vilar García». Sociedad, n.º 22 (2024–2025).
Azuaga Rico, José María y Lloret Corpas, Manuel. «Nuevas aportaciones a la cuestión del farero de Torre del Mar». El Independiente de Granada, 14 de febrero de 2026. Consultar artículo.
Cenizo, Néstor. «La dudosa historia del farero, héroe de La Desbandá: una investigación no halla pruebas de que existiera». elDiario.es, febrero de 2026. Consultar reportaje.
Agencia EFE. «Estudio rebate la historia del farero que apagó la luz y salvó miles de vidas en la Guerra», 13 de febrero de 2026. Consultar noticia.
Moré Aguirre, David. La vida en los faros de España. El Cuerpo de Torreros de Faros o Técnicos de Señales Marítimas (1851–1992). Barcelona: Museu Marítim de Barcelona, 2010.
Difusión de la tradición y memoria pública
Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. «El farero que apagó la luz para salvar a los huidos de La Desbandá». Consultar artículo.
Hurtado Navarrete, Jesús. Artículos, entrevistas y conferencias sobre el supuesto farero y los faros de Torre del Mar. Referencias individuales pendientes de identificación.
Ayuntamiento de Vélez-Málaga. «Torre del Mar reconoce la figura de Anselmo Vilar, el farero de la Desbandá», 31 de marzo de 2023. Consultar noticia.
Boletín Oficial del Estado. Resolución de 9 de febrero de 2024 sobre la incoación del procedimiento de declaración de La Desbandá como Lugar de Memoria Democrática. BOE, n.º 39, 14 de febrero de 2024, BOE-A-2024-2828. Texto oficial.
Boletín Oficial del Estado. Resolución definitiva de declaración de La Desbandá como Lugar de Memoria Democrática, publicada el 7 de febrero de 2025. Buscador oficial.




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