La primera referencia de Nerja en las fuentes islámicas
Hablar del origen de Nerja exige distinguir entre tres cuestiones distintos: la antigüedad de la ocupación humana de su territorio, el estudio etimológico y la aparición de las alquerías medievales que se conocen.
El lugar fue habitado desde la Prehistoria, cuyo asentamiento más importante es la cueva de Nerja. También, en época romana existieron asentamientos importantes en su entorno, especialmente en la actual Maro (El Lugarejo, Cabecera de río de la Miel). Sin embargo, la arqueología y la historiografía actuales apuntan a que la Nerja medieval fue una población distinta, situada aproximadamente en el entorno de Castillo Alto y no en el emplazamiento costero del actual casco urbano.

La primera referencia escrita conocida de Nerja en las fuentes medievales procede del geógrafo e historiador andalusí ʿAlī ibn Mūsā ibn Saʿīd al-Magribī, conocido como Ibn Saʿīd. La investigación actual sitúa su visita a la alquería de Nāriŷa (Nerja) en el siglo XIII, probablemente en la década de 1230, acompañado por su padre, Mūsā ibn Muḥammad.
El texto original de Ibn Saʿīd no se ha conservado, aunque el mismo fue transmitida posteriormente por el historiador al-Maqqarī en su Nafḥ al-ṭīb, cuatro siglos después. Por ello, desde el punto de vista de la crítica histórica, debemos hablar de un testimonio de Ibn Saʿīd conservado por al-Maqqarī.
La traducción literal realizada para el Museo de Nerja por la arabista María Antonia Martínez Núñez permite conocer con mucha mayor precisión el contenido de la noticia que las versiones castellanas difundidas desde comienzos del siglo XX. El pasaje dice:
Dijo Ibn Saʿīd cuando realizó la mención de la alquería de Nerja: la alquería de Nerja es una alquería grande que se parece a las ciudades. Está rodeada de jardines y tiene un río que seduce a quienes lo miran. Y es de los distritos de Málaga. Y él la recorrió una vez con su padre, Abū ʿImrān Mūsà, y eso fue en el tiempo en que tenían la tintura de seda y habían instalado unas tiendas en el valle del río entre sus vados. Algunos de ellos bebían, otros cantaban y tocaban música. Preguntaron: ¿cuál es el nombre de este lugar? Dijeron: al-Ṭirāz. Y dijo mi padre: un nombre que se ajusta a lo que designa y una palabra que explica su significado. Encontré el lugar dicho dotado de riqueza y una voz diciendo: “Di”, entonces dijo:
A continuación comienza el poema, construido como un diálogo poético entre «Dijo» y «Dije»: En Nerja, donde el ṭirāz rayado, Dije: me detengo sobre un río cuya boca sonríe.
Dijo: Escuchas los sonidos
Dije: de cantos que deleita.
Dijo: ¿Acaso, ¡oh jardín del Paraíso!, no soy un hombre?
Dije: Pues no sea mi suerte arrepentirme por tus culpas.
Dijo: Es penoso para nosotros visitarte,
Dije: visita el fantasma de Sulaymà a un converso.
Dijo: Y si yo hubiese dado la opción, no habría creído
Dije: nadie que tu enclave es para mí la mejor panorámica.
Dijo: En donde el céfiro y la sombra a causa de sus encantos
Dije: preservan en el jardín de la picadura de una serpiente del río.
Dijo: ¡Oh dolor! que no hubo para mí retorno.
Dije: Sé rey, que yo te protegeré del mal de ojo.
Dijo: Yo considero esto el fin del pacto entre nosotros.
Dije: Y el Misericordioso observa mi añoranza y se apiada.
Dijo: ¡Salud, salud! no deja de repetirte
Dije: y las nubes no cesan por ti de derramarse.
Este es el texto que debemos utilizar cuando hablemos del testimonio medieval de Ibn Saʿīd, y no la conocida versión de Alejandro Bueno y Narciso Díaz de Escovar (1907).
¿Qué nos está contando realmente Ibn Saʿīd? El poema contiene una extraordinaria cantidad de información porque combina varios elementos de la vida cotidiana de la Nerja medieval: En primer lugar, define Nāriŷa como una «alquería grande que se parece a las ciudades». No estamos, por tanto, ante una pequeña aldea rural, sino ante un asentamiento de cierta entidad. Aunque no debemos tomar al pie de la letra esta comparación, pues es una licencia poética del escritor.
En segundo lugar, la población estaba «rodeada de jardines» y disponía de un río. La investigación actual identifica ese río con el Chíllar, aunque conviene señalar que el nombre del río no aparece explícitamente en el pasaje de Ibn Saʿīd. Es una identificación geográfica posterior.

En tercer lugar, aparece una actividad económica muy concreta: la seda y el ṭirāz. El término ṭirāz designaba un tejido de seda de lujo, pero también podía referirse al establecimiento donde se fabricaba. De ahí que la escena descrita por Ibn Saʿīd pueda situarse en un taller textil junto al río, donde los viajeros encuentran a los habitantes trabajando, bebiendo, cantando y tocando música. Curiosamente, los cada vez más escasos árboles de morera son un testimonio de la producción de sedas de la Axarquía durante muchos siglos.
El mismo Ibn Saʿīd proporciona otra información fundamental: conoció a Aḥmad ibn Rāḍī, poeta nacido en Nerja, perteneciente a una familia relacionada con la cultura escrita andalusí. Éste poeta murió en 628 H/1230, lo que permite situar el encuentro de Ibn Saʿīd con él necesariamente antes de esa fecha. Esta evidencia prosopográfica refuerza la cronología del viaje de Ibn Saʿīd.
TRADUCCIÓN ERRÓNEA POSTERIOR
La diferencia entre el texto original transmitido por al-Maqqarī y la versión que se hizo popular en España es considerable. Alejandro Bueno obtuvo diversas traducciones del árabe a comienzos del siglo XX y encargó a Narciso Díaz de Escovar una composición poética. El resultado comenzaba:
«Tendido sobre alfombra de mágicos colores...» y continuaba con: «Narija, mi Narija, brotando entre las flores...»

Pero estas palabras no constituyen una traducción literal del poema de Ibn Saʿīd. Son una recreación poética castellana realizada por Díaz de Escovar. Capilla Luque demuestra que existe una diferencia muy considerable entre esta versión y la traducción literal realizada posteriormente por María Antonia Martínez Núñez.
Por eso, cuando se cite a Ibn Saʿīd en un trabajo histórico, debemos utilizar la traducción literal y no atribuirle directamente los versos de Díaz de Escovar.
EL ORIGEN ETIMOLÓGICO DE NERJA
El topónimo aparece en las fuentes árabes medievales como Nāriŷa, Narija, Naricha o Narixa, formas de las que evolucionaría el actual Nerja.
Durante mucho tiempo se interpretó el nombre como una palabra árabe relacionada con el agua, pero la investigación actual considera que esta explicación no es segura. Se ha planteado la posibilidad de que Nāriŷa sea una arabización de un topónimo anterior al islam. Si esta hipótesis es correcta, su nombre sería anterior a la formación de la alquería islámica, posiblemente de época visigoda o incluso romana, y habría sido conservado y adaptado por los habitantes arabófonos.
Por tanto, no debemos afirmar que «Nerja es un nombre árabe» sin matización. Lo que podemos decir es que la forma Nāriŷa es árabe, pero su origen etimológico podría ser anterior a la islamización.

ARQUEOLOGÍA Y LA NERJA MEDIEVAL
La arqueología actual proporciona un marco histórico compatible con esta interpretación. Durante la fitna de ʿUmar ibn Ḥafṣūn se han registrado asentamientos y fortificaciones en las zonas montañosas de la actual Nerja. Tras la derrota de las comunidades rebeldes y la consolidación del poder omeya en el siglo X, parte de esas poblaciones fueron desplazadas hacia zonas bajas. La hipótesis actualmente propuesta es que fue en este proceso cuando formaron las alquerías de Nerja y Maro.
La Nerja medieval se localizaba además en un lugar diferente del actual centro urbano. La alquería de Nāriŷa ha sido situada aproximadamente 1,7 kilómetros del núcleo actual, en la margen derecha del río Chíllar, en el entorno de Cuesta del Cabañil, Cerro de Arriba y Castillo Alto. Esta localización se ha apoyado en documentación histórica posterior y en los resultados de las diferentes campañas arqueológicas realizadas entre 2001 y 2008, por M.ª Ángeles Muñoz Morillo y Miguel Ángel De Dios Pérez.
El asentamiento estaba protegido por una fortificación o ḥiṣn, el denominado Castillo Alto, y disponía de mezquita, baño y una necrópolis o maqbara. Las excavaciones han documentado 187 tumbas, con una cronología que se extiende desde el siglo X hasta el XV.


FUENTES Y BILBIOGRAFÍA
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IBN SAʿĪD AL-MAGRIBĪ, Al-Mugrib fī ḥulā al-Magrib e Iḫtiṣār al-qidḥ al-muʿallā fī taʾrīj al-muḥallā. Son fundamentales para la información sobre Aḥmad ibn Rāḍī al-Malaqī, poeta nacido en Nerja. Salado recoge las referencias a las ediciones de El Cairo de 1953 y 1980.
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