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1937. La toma de Vélez

Actualizado: 20 ago 2025


Soldados moros de los ejércitos regulares.
Soldados moros de los ejércitos regulares.

El 8 de febrero de 1937 se produjo la toma de Vélez-Málaga por las tropas nacionales.


Meses antes la situación se había tornado grave. A la Axarquía llegaron miles de desplazados hambrientos y desesperados, que huían de la represión en las zonas ocupadas por los fascistas. Venían de El Salar, Moraleda de Zafayona, Loja, Alhama de Granada. El comité de refugiados de Vélez-Málaga los alojó en la Iglesia de San Juan, ofreciéndoles mantas y comida.


Al mismo tiempo, se formó el batallón antifascista nº 19 de Vélez-Málaga, al mando del suizo Alfred Bietenharder Sieber. Su nombramiento no fue fruto de la casualidad. Alfred trabajaba como mecánico electricista en la Eléctrica de Vélez S. A., en aquel entonces en manos de la Elektrobank de Zúrich. Como había estado varios años en la legión extranjera, tomó el cargo por miedo a que le acusaran de desafecto. El cuartel general del batallón lo ubicaron en la casa de la familia Bascán (actual calle Lope de Vega), incautada por el comité de guerra. Este batallón sólo actuó en dos misiones. La primera fue el rescate de la tripulación del Delfín, un barco de carga torpedeado por un submarino italiano, el cual encayó en Calaceite (Torrox). La segunda, una incursión de reconocimiento en el cerro Atalaya (Canillas de Albaida) al sospecharse que por allí estaban infiltrándose tropas enemigas.


Soldado italiano herido durante el combate
Soldado italiano herido durante el combate

Durante toda la mañana del 6 de febrero se produjeron intensos tiroteos en los frentes de Venta de Zafarraya y puerto de los Alazores. Los fascistas contaban con un ejército bien dotado y motorizado, formado por italianos, regulares moros y soldados españoles, los cuales se enfrentaban a milicianos mal armados, con muy poca munición y peor organizados.


Vélez se estaba preparado para la defensa. En el arroyo Zamoranos excavaron trincheras, antigua entrada norte de la ciudad por donde discurría la carretera Torre del Mar-Loja. En la vega del río construyeron una pista de aterrizaje improvisada donde operó una escuadra de seis polikarpov rusos al mando de Anton Vikentyevich Kovalevsky (a) Casimiro. Según el historiador veleño Antonio Manuel Peña, la pista se encontraba en el cortijo Concha y los aviadores rusos pernoctaban en un edificio del Paseo Nuevo, dónde está hoy el colegio Eloy Téllez, en una casa incautada por el comité de guerra. Ese mismo día los aviones enemigos bombardearon los pueblos de la comarca. En Vélez se anunciaron los ataques aéreos por medio del repiqueteo de las campanas de la iglesia de Santa María, las cuales sonaron con frenesí desde la mañana hasta las 3 de la tarde. Uno de los cazas rusos fue abatido por una escuadrilla de Savoias 81 italianos.



Cañón y soldados italianos en el frente
Cañón y soldados italianos en el frente

Entonces, por la tarde, el frente se rompió. El mando republicano dió la orden de retirada. Mientras los soldados huían hacia el sur detonaron el Puente de Don Manuel, lo que suponía retrasar el avance del enemigo al menos durante 12 horas e impedir que cortaran la carretera de Almería.


El sábado 7 de febrero el desorganizado ejército republicano va llegando a Vélez y, tras él, miles de vecinos de la Axarquía y refugiados. La ciudad se convirtió en un caos y los miembros del Comité de enlace abandonaron la ciudad a su suerte. Milicianos forasteros, muchos de ellos borrachos, empezaron a saquear algunas casas volando las puertas con dinamita. Una parte de la población se preparó para escapar, mientras otra decidió quedarse.


No obstante, por la la noche, a eso de las 5 de la madrugada, el teatro Principal, el cual lo usaron como polvorín, fue volado para impedir que las municiones cayeran en manos enemigas. La detonación que se generó fue tan terrorífica que hizo que el resto de la población pusiera pies en polvorosa. Las llamas se estaban expandiendo por las casas de la calle Luis de Rute. En poco tiempo arrasarían el barrio. El suizo Ernst Hablützel, gerente de la Eléctrica Vélez, que vivía cerca de allí, tomó un racimo de dinamita que los milicianos habían abandonado y los lanzó contra el incendio, provocando que se extinguiera rápidamente. Este señor conocía muy bien a los vecinos del barrio, haciéndoles un gran favor.


Al día siguiente, domingo 8 de febrero, a las 2 y media de la tarde, varios tanques orugas italianos penetraron en la plaza de San Juan de Dios y realizaron varios disparos al aire. Poco después, una columna motorizada italiana, tanques y soldados nacionales desfilaron por la calle Coronada rumbo a la plaza de la Constitución. Por el barrio de la Villa descendieron las tropas regulares de moros que saquearon las viviendas de obreros a su paso.


El historiador Peña nos ofrece el valioso testimonio de uno de sus familiares:


"Mi familia vivía en la calle Coronada un poco antes de San Juan de Dios. Mi bisabuelo Manolo Méndez Orgaz, que era funcionario de prisiones y había sido hasta mediados de la República, el director de la Cárcel; escuchaba en secreto la radio en la buhardilla de la casa, al general Queipo de Llano y con prismáticos veía las tropas bajar desde el Trapiche hasta la Cruz del Cordero. Desde allí entró la infantería italiana por el Barrio del Pilar hasta la plaza de San Juan de Dios y venían en guerrilla, apostándose en los portales y esquinas por si había resistencia. Mi bisabuelo se asomó al balcón y agitando la gorra empezó a gritar -¡Vía libre, vía libre. Arriba España, viva Italia, arriba España!-. Y ya empezaron los soldados a llegar y entrar en Vélez, desfilando y los vecinos saliendo a recibirlos con júbilo".


Vélez había caído sin resistencia, comenzando una nueva pesadilla: los fusilamientos masivos por venganza y para implantar el terror.


Chesko González



FUENTES:

GONZÁLEZ LÓPEZ, F.M.: La historia que nunca se contó. La represión durante la guerra civil en el municipio de Vélez-Málaga. 2008

Hemeroteca de la Biblioteca Nacional Española.


Más fotos de aquellas históricas jornadas



Nido de ametralladoras construido por el ejército republicano en el puerto de los Alazores (Alfarnate)
Nido de ametralladoras construido por el ejército republicano en el puerto de los Alazores (Alfarnate)



Alto en el camino por ataque sorpresa
Alto en el camino por ataque sorpresa



Avance de los italianos bajando por la carretera del boquete de Zafarraya
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Vehículos abandonados por el ejército republicano durante la huída
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