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Cazadores neandertales del Paleolítico en la Axarquía

INTRODUCCIÓN


Durante buena parte del Pleistoceno superior la Axarquía fue el escenario de grupos de Homo neanderthalensis que recorrieron sus montañas, valles, ríos y espacios costeros durante decenas de miles de años. Aunque existen incontables trabajos de investigación sobre nuestros antepasados, todavía nos resulta difícil imaginarnos quiénes eran, cómo vivían y dónde habitaban.


Recreación fisionómica ideal por IA de una mujer Homo sapiens (izquierda) y una Homo neanderthalensis (derecha), mirándose curiosamente, tal y como probablemente lo hicieron durante unos 5.000 años de coexistencia en Málaga.. FUENTE- autor del artículo.
Recreación fisionómica ideal por IA de una mujer Homo sapiens (izquierda) y una Homo neanderthalensis (derecha), mirándose curiosamente, tal y como probablemente lo hicieron durante unos 5.000 años de coexistencia en Málaga.. FUENTE- autor del artículo.

Entre aproximadamente 150.000 y 11.700 años antes del presente, el paisaje de la actual provincia de Málaga experimentó importantes oscilaciones climáticas. Fases frías y secas se alternaban con momentos más templados y húmedos, modificando la vegetación, la distribución de los animales y, con ello, las posibilidades de supervivencia de los grupos humanos.


La Axarquía ocupó una posición especial dentro de estos ciclos climáticos. Su particular orografía favoreció una extraordinaria diversidad de ambientes, desde las zonas montañosas hasta los valles fluviales y el litoral. Los neandertales no ocuparon este territorio de forma ocasional, sino que lo integraron en estrategias de movilidad y aprovechamiento de los recursos disponibles en los distintos ecosistemas.


En este artículo recorreremos la Axarquía de la Edad de Hielo para intentar responder a varias preguntas: ¿dónde vivían los neandertales?, ¿cómo se desplazaban?, ¿qué animales cazaban?, ¿qué papel desempeñaban las cuevas y los campamentos al aire libre?, y, sobre todo, ¿podemos reconocer un patrón territorial que permita reconstruir sus estrategias de subsistencia?


La propuesta que aquí presentamos debe entenderse como una hipótesis de trabajo de carácter divulgativo, construida a partir de los datos arqueológicos disponibles. No pretende presentar como hechos demostrados aspectos que todavía necesitan excavaciones, dataciones y estudios más pormenorizados.


HISTORIA DE LA INVESTIGACIÓN


El conocimiento del Paleolítico Medio en esta comarca tiene una historia investigadora relativamente bien definida. Uno de sus protagonistas fundamentales fue José Ramos Muñoz, cuya tesis sobre los yacimientos líticos y el poblamiento prehistórico del Alto Vélez fue presentada en 1986. Posteriormente publicó, en 1988, El Musteriense de tradición Achelense en el Alto Vélez (Málaga) y El poblamiento prehistórico del Alto Vélez hasta la Edad del Bronce.


En 1991, José Ramos Muñoz y Ángel Recio Ruiz realizaron las Prospecciones arqueológicas en Alfarnatejo, fundamentales para el conocimiento de las terrazas del Sábar, Palancar y Guaro. A este trabajo añadieron el estudio del Abrigo del Tajo de Doña Ana I, publicado en 1999 por un amplio equipo interdisciplinar, y con aportaciones geomorfológicas, petrológicas, tecnológicas y faunísticas.


De izquierda a derecha: los arqueólogos Eudald Carbonell, José Ramos, Mar Espejo y Carlos Díez realizando una cata en el Tajo de Doña Ana (Alfernatejo), 1987. FUENTE- José Ramos Muñoz
De izquierda a derecha: los arqueólogos Eudald Carbonell, José Ramos, Mar Espejo y Carlos Díez realizando una cata en el Tajo de Doña Ana (Alfernatejo), 1987. FUENTE- José Ramos Muñoz

Estos trabajos constituyen la base fundamental para interpretar el poblamiento paleolítico del Alto Vélez. La documentación disponible muestra que posteriormente se han realizado revisiones y síntesis —entre ellas las publicadas en 2022 y el volumen Málaga neandertal, de 2025—, sin embargo, no consta una nueva campaña de investigación sistemática comparable a aquellas prospecciones iniciales. Esto convierte precisamente a la comarca en un territorio con un enorme potencial para futuras investigaciones.


PAISAJES Y CLIMA


Para comprender por qué los neandertales ocuparon la Axarquía debemos empezar por el paisaje.


La comarca se encuentra entre las cordilleras Béticas y el Mediterráneo. Hacia el norte y noroeste aparecen las grandes alineaciones de Sierra Tejeda, Sierra de Alhama y Sierra Almijara; hacia el sur, las sierras litorales y el mar. Entre ambas se articulan depresiones, valles y cursos fluviales como los del Vélez, Guaro, Benamargosa y Algarrobo. En el noroeste, la depresión de Alfarnate-Alfarnatejo, recorrida por el río Sábar, permite la comunicación natural con el poljé de Zafarraya y con las depresiones interiores granadinas. Es, por lo tanto, un territorio abrupto.


Aldea del Espino y, al fondo, sierra Tejeda, comarca de la Axarquía. Fotografía del autor del artículo
Aldea del Espino y, al fondo, sierra Tejeda, comarca de la Axarquía. Fotografía del autor del artículo

No obstante, desde el punto de vista de un cazador-recolector, se trataba de un paisaje extraordinariamente idóneo: había agua, materia prima para fabricar herramientas, espacios abiertos y vías naturales de desplazamiento.


El Paleolítico no transcurrió bajo un clima permanentemente glacial, sino que estuvo marcado por fuertes oscilaciones entre fases frías y cálidas. Durante los momentos relativamente templados pudieron desarrollarse bosques mediterráneos abiertos, con pinos, sabinas y especies como encinas, quejigos, alcornoques y acebuches, acompañados por praderas y espacios abiertos. En las fases frías aumentaron las formaciones esteparias y arbustivas, mientras que los bosques quedaron restringidos a determinados refugios ambientales.


Recreación ideal con IA en base a una fotografía real de un paisaje del Alto Vélez en fase fría del Pleistoceno, en el que aparece un grupo de neandertales junto a la orilla de un riachuelo. FUENTE- autor del artículo
Recreación ideal con IA en base a una fotografía real de un paisaje del Alto Vélez en fase fría del Pleistoceno, en el que aparece un grupo de neandertales junto a la orilla de un riachuelo. FUENTE- autor del artículo

La costa tampoco era la misma que conocemos actualmente. Durante las fases frías, el descenso del nivel del mar permitió la aparición de superficies costeras hoy sumergidas. En otros momentos, el litoral presentaba bosques abiertos y zonas de piedemonte.


La fauna se adaptó a esta diversidad. En los registros aparecen grandes herbívoros como la cabra montés (Capra pyrenaica), el ciervo y el caballo, además de bóvidos y una importante presencia del conejo. También aparecen carnívoros como el leopardo, la hiena, el oso pardo, el lince y el zorro. Los yacimientos costeros del entorno malagueño demuestran además que los grupos humanos aprovecharon recursos marinos, especialmente mejillones, aunque también otros bivalvos, lapas y gasterópodos.


Por todo ello, más que imaginar una Axarquía cubierta permanentemente de hielo, debemos visualizar un paisaje mediterráneo sometido a pulsaciones climáticas suaves. Y precisamente esto pudo ser una de las grandes ventajas para los neandertales, pues la relativa benignidad del clima mediterráneo permitió que determinadas especies vegetales y animales sobrevivieran aquí cuando las condiciones eran mucho más duras en otras zonas de Europa.


La Axarquía, en otras palabras, pudo convertirse en un refugio biogeográfico y, probablemente, en uno de los territorios donde las poblaciones neandertales pudieron prolongar su existencia hasta su extinción.


Recreación por IA de una familia neandertal: la estimación más prudente es que los neandertales vivían habitualmente en grupos pequeños de aproximadamente 10 a 30 individuos. FUENTE- autor del artículo
Recreación por IA de una familia neandertal: la estimación más prudente es que los neandertales vivían habitualmente en grupos pequeños de aproximadamente 10 a 30 individuos. FUENTE- autor del artículo

EL HÁBITAT NEANDERTAL


Durante mucho tiempo imaginamos al neandertal como un cazador errante que vagaba sin rumbo detrás de los animales. La arqueología actual ofrece una imagen bastante diferente. Los grupos neandertales tenían una alta movilidad, pero esta movilidad estaba organizada y se realizaba dentro de territorios conocidos.


En términos arqueológicos podemos hablar de “movilidad estacional”: diferentes lugares podían ser utilizados en distintas épocas del año según la disponibilidad de agua, fauna, materias primas y otros recursos. El modelo puede combinar movilidad residencial —el grupo se desplaza de un campamento a otro— y movilidad logística, mediante la cual determinadas partidas se desplazan desde un asentamiento para cazar o aprovisionarse.


En la Axarquía esta interpretación resulta especialmente visible.


Podemos imaginar un territorio articulado entre las montañas y la costa. Las cuevas y abrigos constituirían puntos de refugio y ocupación; las terrazas fluviales, espacios de aprovisionamiento y actividades al aire libre; los valles y collados, auténticas vías de circulación; y el litoral, un espacio complementario de explotación. El patrón general identificado en la Axarquía muestra asentamientos junto a nacimientos de ríos, terrazas fluviales o lacustres, pasos naturales y corredores faunístico.


Abrigo de Marchamonas (Periana), habitado en diferentes períodos de la Prehistoria. Fotografía del autor del artículo
Abrigo de Marchamonas (Periana), habitado en diferentes períodos de la Prehistoria. Fotografía del autor del artículo

El registro arqueológico de la Axarquía presenta, además, diferentes tipos de asentamiento. Entre los más importantes se encuentran: Cuevas, como el Boquete de Zafarraya; Abrigos rocosos, como el Tajo de Doña Ana o Marchamonas; Terrazas fluviales, como las del Sábar, Palancar y Morales; y Espacios al aire libre asociados a cursos de agua y depósitos de materias primas, como el nacimiento del río Guaro o Cerro Alcolea.


En las terrazas del Sábar y en el nacimiento del río Guaro, por ejemplo, la concentración de industria lítica permite plantear una utilización múltiple: hábitat temporal, taller, área de caza o espacio de procesamiento. Pero aquí debemos introducir una importante precaución. Muchos de estos lugares son yacimientos de superficie. Esto significa que los materiales aparecen sobre el terreno, sin un contexto estratigráfico que permita datarlos. Por ello, aunque una industria presente características musterienses, no podemos asegurar automáticamente que todas las piezas hayan sido fabricadas por neandertales.


Olivar junto al nacimiento del río Guaro con abundantísimo material lítico sobre la superficie del suelo. Fotografía del autor del artículo.
Olivar junto al nacimiento del río Guaro con abundantísimo material lítico sobre la superficie del suelo. Fotografía del autor del artículo.
Nacimiento del río Guaro en la actualidad. Fuente imprescindible de agua para las comunidades neandertales. Fotografía del autor del artículo.
Nacimiento del río Guaro en la actualidad. Fuente imprescindible de agua para las comunidades neandertales. Fotografía del autor del artículo.

La propia investigación del Alto Vélez insistió en la necesidad de revisar las atribuciones excesivamente amplias del Paleolítico y de utilizar criterios tecnológicos, geomorfológicos y contextuales. Algunos enclaves considerados inicialmente paleolíticos fueron reinterpretados posteriormente como calcolíticos o de la Edad del Bronce.


Este problema es fundamental para comprender la arqueología de la Axarquía, ya que un yacimiento de superficie puede haber sido utilizado durante diferentes momentos de la Prehistoria. Por tanto, la presencia de una pieza de aspecto musteriense no basta por sí sola para establecer una ocupación neandertal. La técnica Levallois tampoco debe entenderse como una especie de «firma» exclusiva e infalible del neandertal. Es un método de explotación del núcleo que aparece especialmente asociado al Paleolítico Medio, pero su presencia debe analizarse siempre en el marco de una excavación arqueológica.


FUENTE- autor del artículo
FUENTE- autor del artículo

LA HIPÓTESIS DE LOS CORREDORES FAUNÍSTICOS


Si colocamos sobre un mapa los yacimientos conocidos y observamos su relación con la topografía, comienza a aparecer un patrón de asentamiento definido. En este punto podemos plantear nuestra hipótesis de los corredores faunísticos.


Los neandertales conocerían muy bien el entorno que habitaban, por el que se desplazaban siguiendo unas pautas más o menos previsibles. Las montañas de la Axarquía presentan numerosos collados, barrancos y pasos naturales que podían funcionar como auténticas vías naturales de circulación de animales. Además, resulta especialmente curioso que, aún hoy, muchos de estos corredores sigan siendo utilizados por los cazadores locales.


Podemos imaginar, por tanto, un sistema de ocupación en el que determinados grupos se desplazarían hacia las zonas montañosas en momentos concretos del año, aprovechando el comportamiento estacional de las presas. Por ejemplo, durante el celo, entre finales de otoño y comienzos del invierno, los machos de cabra montés aumentan sus desplazamientos, reducen su nivel de alerta y pueden descender a cotas inferiores, lo que los convierte en objetivos más vulnerables. El conocimiento de estos movimientos habría permitido a los cazadores anticipar dónde y cuándo resultaba más rentable esperar a los animales.


Para ofrecer una idea más clara, en la siguiente imagen hemos realizado una reconstrucción hipotética basada en la proximidad de los yacimientos a los corredores faunísticos que todavía en el presente utiliza la cabra montés.


Los icionos en amarillo son yacimientos arqueológicos registrados. FUENTE- autor del artículo
Los icionos en amarillo son yacimientos arqueológicos registrados. FUENTE- autor del artículo

Pero el sistema no terminaría en la montaña. Los valles fluviales conducirían hacia las depresiones y el litoral, donde podían obtenerse otros recursos. De este modo, la movilidad neandertal pudo conectar tres grandes ambientes: montaña → valles → costa.


No serían tres mundos independientes, sino partes de un mismo sistema.


¿QUÉ CAZABAN?


La fauna registrada en el entorno de la Axarquía muestra una economía diversificada, aunque determinados animales adquieren una importancia especial. Entre los grandes herbívoros destacan: la cabra montés (Capra pyrenaica), el ciervo (Cervus elaphus), el caballo (Equus), los bóvidos y otros ungulados. El conejo (Oryctolagus cuniculus) aparece además con frecuencia y puede llegar a ser una de las especies mejor representadas en determinados yacimientos. Su facilidad de captura lo convertía en un recurso especialmente recurrente.


En Zafarraya el panorama es especialmente claro: la cabra montés domina el conjunto faunístico y los demás herbívoros aparecen de forma secundaria. Esto ha llevado a interpretar el enclave como un lugar de caza especializado y de ocupación estacional reiterada. Ahora bien, tendríamos que plantear la siguiente pregunta: ¿estaban los neandertales especializados en la caza de la cabra monté o quizás era el animal más abundante de la zona y por eso lo cazaban en mayor cantidad?


También debemos tener en cuenta los recursos costeros. En otros yacimientos malagueños del Paleolítico Medio se documenta el aprovechamiento de mejillones, bivalvos, lapas y gasterópodos.


FUENTE- autor del artículo
FUENTE- autor del artículo

Por tanto, la imagen más probable no es la de un cazador especializado exclusivamente en un único animal, sino la de grupos capaces de adaptar su economía a las oportunidades que ofrecía cada estación.


Pero es aquí cuando debemos formularnos otra pregunta: ¿cómo cazaban nuestros antepasados?


Se habla de que los neandertales no disponían, hasta donde sabemos con seguridad, de armas de proyección mecánica como el propulsor o el arco, pero eso no significa que carecieran por completo de armas arrojadizas. El debate científico distingue entre lanzas empuñadas para herir a corta distancia y lanzas arrojadas directamente con el brazo. Esto significa que en ocasiones practicaban una caza de confrontación a corta distancia, lo cual requería de una planificación: localización de la presa → aproximación o emboscada → acorralamiento → ataque coordinado → lance final a corta distancia o ataque con arma de empuje.


Escena ideal de caza por IA. FUENTE- autor del artículo
Escena ideal de caza por IA. FUENTE- autor del artículo
FUENTE- autor del artículo
FUENTE- autor del artículo

Este sistema, contextualizado en un medio tan montañoso como el del Alto Vélez y aplicado a la caza de la cabra montés, convirtió a los neandertales en excelentes cazadores, capaces de conocer y aprovechar el territorio a la perfección.


CANIBALISMO: UNA HIPÓTESIS ABIERTA


Uno de los aspectos más sorprendentes es la a veces presencia de restos humanos en un contexto arqueológico relacionado con actividades de procesamiento, como ocurrió en la cueva de Zafarraya. Algunos restos presentan huellas que han sido interpretadas como posibles señales de descarnado. Algunas investigaciones señalan que estos restos aparecen en un contexto de descarte alimentario y que determinadas marcas han planteado la posibilidad de canibalismo ritual o bromatológico.


Pero aquí conviene detenernos.


Decir que los neandertales de Zafarraya practicaban el canibalismo es demasiado categórico. Lo que podemos afirmar es que existen evidencias tafonómicas compatibles con un procesamiento de los restos humanos y que el canibalismo constituye una de las interpretaciones propuestas.


¿Qué pudo ocurrir? Existen varias posibilidades.


La primera sería la ingestión de carne humana como alimento. En circunstancias extremas, la explotación de cualquier recurso disponible pudo formar parte de las estrategias de supervivencia.


Otra posibilidad es que el consumo de determinados individuos tuviera un significado social o simbólico. En este caso, el cuerpo humano no sería simplemente alimento, sino parte de un comportamiento ritual.


 Imagen de un neandertal ingiriendo carne, generada con DALL-E. FUENTE- Rex Molon
 Imagen de un neandertal ingiriendo carne, generada con DALL-E. FUENTE- Rex Molon

Finalmente, también debemos considerar que las marcas de descarnado pueden relacionarse con otras actividades sobre los cuerpos que no implicasen necesariamente ingestión.


Por tanto, Zafarraya no debe utilizarse para construir la imagen de unos neandertales «salvajes» o excepcionalmente violentos. El registro arqueológico únicamente permite plantear una cuestión mucho más interesante: ¿qué significado tenía para estos grupos el tratamiento de los muertos y de los cuerpos humanos?


La respuesta todavía no está cerrada.


CONCLUSIÓN


Los neandertales de la Axarquía hicieron de este paisaje su territorio durante miles de años. Supieron dónde encontrar sílex y dónde se desplazaban los animales, aprovechando los cambios estacionales y adaptando sus movimientos a las condiciones ambientales.


El caso del Alto Vélez es especialmente importante porque combina yacimientos al aire libre con cuevas y abrigos, por lo que permiten observar diferentes piezas de un mismo puzle.


Pero la arqueología también nos obliga a ser prudentes. Buena parte de los yacimientos del interior son conjuntos superficiales. Carecen de estratigrafía y de dataciones absolutas. La cronología de Zafarraya –la única que hasta ahora se ha realizado– está excepcionalmente bien documentada, pero no podemos trasladar automáticamente sus fechas a las terrazas del Sábar, Palancar o Guaro. En estos últimos casos, la adscripción al Paleolítico Medio se basa principalmente en la tecnología y la geomorfología, sin que los documentos aportados proporcionen dataciones absolutas.


Recreación ideal por IA de un neandertal humanizado. FUENTE- autor del artículo
Recreación ideal por IA de un neandertal humanizado. FUENTE- autor del artículo

Y precisamente ahí reside una de las grandes oportunidades de futuro.


Una nueva investigación sistemática de la Alta Axarquía —con excavaciones estratigráficas, dataciones absolutas, análisis tecnológicos, estudios de materias primas, arqueozoología, paleobotánica y análisis espacial— podría transformar radicalmente nuestro conocimiento. Porque quizá bajo los caminos, las terrazas y los actuales campos de cultivo todavía se encuentre una parte de aquella historia. Una historia que comenzó hace decenas de miles de años, cuando grupos de neandertales habitaban un paisaje de bosques abiertos, estepas, montañas y ríos.


FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA


BARROSO RUIZ, C. (coord.) (2003): El Pleistoceno superior de la Cueva del Boquete de Zafarraya. Junta de Andalucía, Sevilla. Obra fundamental para el estudio de la estratigrafía, cronología, tafonomía, fauna y restos humanos del yacimiento.


BARROSO RUIZ, C. & DE LUMLEY, H. (2006): La Grotte du Boquete de Zafarraya. Málaga, Andalousie. Junta de Andalucía, Sevilla.


BARROSO RUIZ, C.; MEDINA, F. (1986): «Avance al estudio de los niveles musterienses de la Cueva del Boquete de Zafarraya (Alcaucín, Málaga)». En Homenaje a Luis Siret.


HUBLIN, J.-J. & TRINKAUS, E. (1998): «The Mousterian human remains from Zafarraya». American Journal of Physical Anthropology, suplemento.


RAMOS MUÑOZ, J. F. (1986): Yacimientos líticos y poblamiento humano prehistórico del Alto Vélez (ríos Sábar y Guaro, Málaga). Tesis doctoral inédita, Universidad de Sevilla.


RAMOS MUÑOZ, J. F. (1988): El poblamiento prehistórico del Alto Vélez hasta la Edad del Bronce. Málaga, Servicio de Publicaciones de la Diputación.


RAMOS MUÑOZ, J. F. (1988): «El Musteriense de tradición Achelense en el Alto Vélez (Málaga)». En F. Díaz del Olmo y E. Vallespí (eds.), Trabajos de Paleolítico y Cuaternario, pp. 165-177.


RAMOS MUÑOZ, J. & RECIO RUIZ, Á. (1991): «Prospecciones arqueológicas en Alfarnatejo (Málaga)». Anuario Arqueológico de Andalucía.


RAMOS MUÑOZ, J.; DURÁN VALSERO, J. J.; DOMÍNGUEZ-BELLA, S.; CASTAÑEDA FERNÁNDEZ, V.; HERRERO LÁPAZ, N.; CANTALEJO DUARTE, P.; RECIO RUIZ, A.; CÁCERES SÁNCHEZ, I.; MORATA CÉSPEDES, D.; ESPEJO HERRERÍAS, M. M. & MARTÍN CÓRDOBA, E. (1999): «El Abrigo del Tajo de Doña Ana I (Alfarnatejo, Málaga). Un asentamiento de cazadores del Pleistoceno superior. Avance geomorfológico, petrológico, tecnológico y faunístico». Mainake, XVII-XVIII, pp. 5-26.


RAMOS MUÑOZ, J. F. (2022): «Nuevas perspectivas en el análisis de las sociedades neandertales del sur de la península Ibérica». En XI Jornadas de Geología y Arqueología de Alcaucín (Málaga).


ESPEJO, M. M.; FERNÁNDEZ, L.-E.; RAMOS, J. & CANTALEJO, P. (eds.) (2025): Málaga neandertal. Ruta por los orígenes de Málaga. ArdalesTur Ediciones. La obra reúne una visión territorial actualizada del Paleolítico Medio malagueño y más de cuarenta yacimientos de la provincia.

 
 
 

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