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El informe Yerlykin

Actualizado: 22 jul

La participación de la Unión Soviética en la Guerra Civil española ha sido un capítulo muy estudiado. Frente al apoyo militar prestado por la Alemania nazi y la Italia fascista al bando sublevado, el Gobierno de la Segunda República encontró en la URSS su principal proveedor de armamento moderno, asesores militares y especialistas técnicos. Aquella ayuda, organizada de forma secreta a partir de octubre de 1936 mediante la denominada Operación X, tuvo como objetivo transformar en pocos meses un conjunto heterogéneo de milicias en un ejército dotado de carros de combate, aviación moderna, artillería y sistemas de comunicaciones comparables a los de las principales potencias europeas.


La aviación fue uno de los nichos donde la intervención soviética resultó más eficiente. Hasta entonces, la Fuerza Aérea republicana dependía de aparatos obsoletos —Nieuport-52, Breguet XIX, Potez 54 o Fokker F.VII— incapaces de competir con los modernos cazas Fiat CR.32 italianos y con los bombarderos Junkers Ju 52 y Heinkel He 51 alemanes que comenzaron a operar desde los primeros meses de la guerra.


La llegada de los primeros aviones soviéticos modificó profundamente esta situación e incluso, como veremos más adelante, se convirtió en un factor sorpresa durante las primeras escaramuzas aéreas. Entre octubre de 1936 y febrero de 1939 la Unión Soviética envió aproximadamente 531 aeronaves de diseño Polikarpov, además de bombarderos Tupolev SB-2 y otros modelos auxiliares. Entre ellos destacaban los 131 cazas Polikarpov I-15 "Chato", los 276 Polikarpov I-16 "Mosca", alrededor de 93 aviones de reconocimiento y ataque Polikarpov R-Z "Natacha" y una treintena de Polikarpov R-5, cifras reconstruidas a partir de la documentación soviética y de los estudios de Gerald Howson.


La organización de la aviación soviética en España respondió a las necesidades operativas de cada sector del frente. Mientras el esfuerzo principal se concentró inicialmente en la defensa de Madrid (Frente Central), donde operaban la mayor parte de las escuadrillas de I-15 e I-16 bajo la dirección de Yákov Vladímirovich Smushkévich, alias General Douglas, otros destacamentos fueron desplazados temporalmente a otros sectores, como fue en nuestro caso Andalucía (Frente Sur).


A finales de 1936, la provincia de Málaga se encontraba prácticamente aislada del resto del territorio republicano. Su única vía de comunicación terrestre era la carretera costera N-340, permanentemente expuesta a los ataques de la Armada sublevada, que dificultaban su abastecimiento. La ciudad se encontraba defendida por un conjunto heterogéneo de milicias con escasa instrucción militar, insuficiente artillería y una aviación casi inexistente. Frente a ellas se encontraban las fuerzas sublevadas: el motorizado Corpo Truppe Volontarie italiano, las fuerzas del Ejército del Sur sublevado y el apoyo naval de los cruceros Canarias y Almirante Cervera, además de la cobertura aérea proporcionada por la Aviación Legionaria italiana y la Legión Cóndor alemana.


Consciente del peligro que suponía la pérdida de Málaga, el mando soviético envío un pequeño destacamento de cazas Polikarpov I-15 procedente de Madrid. La agrupación estaba mandada por el capitán soviético Evgueni Efímovich Yerlykin, conocido en España bajo el seudónimo de «Capitán Pedro» –era común los apodos en español para ocultar la procedencia soviética–. Su unidad estaba integrada únicamente por seis cazas I-15, pilotados por cinco aviadores rusos junto con varios pilotos republicanos españoles, entre los que se encontraban Alfonso Jiménez Bruguet y Emilio Galera.


La misión asignada a este reducido grupo era extraordinariamente difícil: hostigar las columnas italianas y nacionales que avanzaban desde Granada y desde el Campo de Gibraltar, y enfrentarse a la aviación enemiga: 76 aeronaves, de las cuales 49 eran italianas y 8 alemanas.


Durante apenas veinte días de operaciones, aquel pequeño destacamento desarrolló una intensa actividad sobre los cielos de Málaga y su provincia, protagonizando episodios hasta ahora desconocidos y que hoy tenemos la oportunidad de desentrañar.


EL INFORME YERLYKIN


La apertura progresiva de los archivos militares rusos tras la desaparición de la Unión Soviética modificó sustancialmente el panorama de la investigación. Entre los fondos incorporados destaca especialmente el Российский государственный военный архив (Archivo Militar Estatal Ruso, RGVA), institución que conserva una parte fundamental de la documentación producida por el Ejército Rojo durante la Guerra Civil española.


Entre esos fondos destaca el Fondo 35082, correspondiente a la Dirección de Inteligencia del Ejército Rojo (Разведывательное управление РККА, RU RKKA). Este fondo reúne centenares de informes remitidos desde España entre 1936 y 1939 por asesores militares, pilotos, jefes de carros de combate, especialistas navales, intérpretes y oficiales de enlace soviéticos. Era documentación interna destinada exclusivamente al Alto Mando soviético para evaluar la evolución del conflicto y extraer enseñanzas tácticas y doctrinales aplicables al Ejército Rojo. 


En otras palabras, la Guerra Civil española se convirtió en un auténtico campo de experimentación para las potencias extranjeras que intervinieron en ambos bandos, donde ensayaron nuevos modelos de armamento, perfeccionaron tácticas y desarrollaron doctrinas de combate que posteriormente aplicarían en la Segunda Guerra Mundial.


El informe objeto del presente estudio fue publicado por primera vez dentro del segundo volumen de la colección documental RKKA i Grazhdanskaya voina v Ispanii. 1936–1939 gg. Sborniki informatsionnykh materialov Razvedyvatelnogo upravleniya RKKA, editada en Moscú por Politícheskaya Entsiklopediya en 2020.


El documento lleva por título: «Informe del comandante del Grupo de Aviación de Caza E. E. Yerlykin ("Capitán Pedro") sobre las operaciones de los cazas en el Frente Sur (Málaga)», fechado el 18 de febrero de 1937.


La fecha reviste una importancia excepcional. Málaga había caído en poder de las tropas sublevadas el 8 de febrero de 1937. Yerlykin redactó su informe apenas diez días después de concluir las operaciones, cuando los acontecimientos permanecían todavía muy recientes en la memoria de los protagonistas y antes de que pudiera construirse un relato justificativo o retrospectivo de la campaña. Esta proximidad temporal distingue el documento de las memorias publicadas tras la Segunda Guerra Mundial, inevitablemente condicionadas por el paso del tiempo, la censura soviética y la evolución política posterior.


Evgueni Efímovich Yerlykin, o Capitán Pedro, comandante de los seis Polikarpov I-15 que operaron en la pista de aterrizaje de Vélez-Málaga. FUENTE- autor del artículo
Evgueni Efímovich Yerlykin, o Capitán Pedro, comandante de los seis Polikarpov I-15 que operaron en la pista de aterrizaje de Vélez-Málaga. FUENTE- autor del artículo

Un aspecto de enorme interés es la identificación precisa de la cadena de mando soviética. Yerlykin señala que, tras su llegada a Málaga, quedó subordinado al comandante del Frente Sur y al asesor militar soviético coronel Kremin, personaje cuya identidad permaneció durante décadas envuelta en la confusión debido a las múltiples variantes con las que su nombre aparece transcrito en la documentación española (Kremen, Kreming, Kremin o Kremnev). La edición rusa del RGVA identifica de forma inequívoca a este oficial como Vasili Ivanovich Kiselev, coronel del Ejército Rojo y asesor principal del sector de Málaga, dato que permite reconstruir con mucha mayor precisión la organización de la misión soviética en Andalucía.


Desde el punto de vista historiográfico, el informe posee además otra cualidad poco frecuente: permite conocer cómo pensaba Yerlykin, el cual explica el proceso de toma de decisiones desde la cabina de un Polikarpov I-15. Este tipo de reflexiones son extremadamente escasas en la documentación conservada sobre la Guerra Civil española y le da una dimensión aún más humana.


LOS PILOTOS


La documentación disponible permite reconstruir parcialmente la composición del destacamento de cazas I-15 enviado a Vélez-Málaga en enero de 1937. Al frente de la unidad se encontraba nuestro protagonista, el capitán Evgueni Efímovich Yerlykin, o Capitán Pedro, comandante del Grupo de Caza del Frente Sur y autor del informe fechado el 18 de febrero de 1937.


Junto a él combatieron los pilotos soviéticos Anton Vikéntievich Kovalevski “Casimiro”, Emelián Filarétovich KondratKonrad, Artemyev Nikolay Sergeevich “Artemio” y Víktor Artémievich Matiunin “Pedro”.


Protagonistas soviéticas en la batalla de Málaga. FUENTE- autor del artículo
Protagonistas soviéticas en la batalla de Málaga. FUENTE- autor del artículo

Entre los pilotos españoles que acompañaron a los rusos destaca el catalán Alfonso Jiménez Bruguet, cuya integración en la unidad queda acreditada al combatir junto a Kondrat y reclamar con él el derribo de un SM.81 el 2 de febrero de 1937. Las fuentes soviéticas indican que, además de los tres pilotos soviéticos, el destacamento estaba formado por cinco pilotos españoles. De ellos, el jiennense Emilio Galera Macías es el candidato con mayor probabilidad de haber pertenecido a la unidad, ya que asumió su mando cuando Yerlykin y Kondrat regresaron al frente central.


Asimismo, el informe de Yerlykin menciona a otro piloto español que atacó frontalmente a un Heinkel, resultó gravemente dañado y consiguió regresar a su base, aunque no proporciona su nombre. La identidad de los otros dos pilotos españoles continúa siendo desconocida debido a la ausencia de documentación nominativa.


TRASLADO A MÁLAGA


El traslado del destacamento de Yerlykin desde el frente de Madrid al sector de Málaga se produjo el 18 de enero de 1937, cuando el Alto Mando republicano comenzaba a percibir que la situación militar en esta provincia se deterioraba con rapidez. Los pilotos llegaron a un teatro de operaciones completamente inusual.


La provincia de Málaga presentaba una geografía extremadamente compleja: una estrecha llanura costera, limitada al norte por sierras abruptas que dificultaban la observación aérea, restringían las maniobras de emergencia y condicionaban los itinerarios de vuelo. A ello se unía una red de comunicaciones muy precaria, articulada en torno a la carretera costera N-340 y a unos pocos ejes secundarios hacia el interior.


Yerlykin comprendió desde los primeros reconocimientos que las condiciones de Málaga diferían profundamente de las existentes en Madrid. La escasez de aeródromos preparados, la limitada infraestructura de mantenimiento y la ausencia de una organización eficaz de alerta aérea reducían considerablemente las posibilidades de empleo de la aviación de caza. Pese a todo, en la práctica, el destacamento operó con gran autonomía, improvisando soluciones logísticas y adaptándose continuamente a una situación táctica complicada.


EL AERÓDROMO DE VÉLEZ-MÁLAGA


La principal base de operaciones del destacamento fue el aeródromo situado en las proximidades de Vélez-Málaga, un campo de vuelo construido recientemente a la llegada de los cazas rusos, que apenas disponía de las instalaciones imprescindibles para el mantenimiento de los Polikarpov I-15. Según el historiador local, José Antonio Peña, los pilotos rusos, tras finalizar las operaciones diurnas, pernoctaban en un edificio incautado por el Comité de Enlace de Vélez-Málaga situado en el Paseo Nuevo, en el actual Centro Público de Educación de Personas Adultas María Zambrano.


Localización de la pista de aterrizaje de Vélez-Málaga sobre un mapa estatal. FUENTE- autor del artículo
Localización de la pista de aterrizaje de Vélez-Málaga sobre un mapa estatal. FUENTE- autor del artículo

A diferencia de los aeródromos del frente de Madrid, dotados de talleres relativamente desarrollados y abastecidos de forma continua desde Albacete, el campo malagueño presentaba importantes limitaciones logísticas. Las operaciones de revisión y reparación debían realizarse con medios muy escasos, mientras que el suministro de combustible, munición y repuestos dependía de unas líneas de comunicación por la carretera de la costa sometidas al constante hostigamiento de la marina sublevadas.


Además, a esto se sumó, las escasísimas pistas de aterrizaje en Málaga. La principal pista, la del Rompedizo, pronto quedó demasiada expuesta a los bombardeos aéreos del enemigo, perdiendo importancia estratégica. La base de operaciones se movilizó a las pistas de Vélez-Málaga, Torre del Mar y Calahonda (Motril), alejándose más de 40 kilómetros del frente.


técnicos de reparación del ejército republicano junto al motor de un caza Polikarpov en plena guerra civil. FUENTE- autor del artículo.
técnicos de reparación del ejército republicano junto al motor de un caza Polikarpov en plena guerra civil. FUENTE- autor del artículo.

Aunque el informe apenas menciona nombres propios, Yerlykin deja entrever que la disponibilidad operativa de los seis cazas solo fue posible gracias a un esfuerzo extraordinario del personal de tierra, que debía revisar los motores, reparar impactos y rearmar los aparatos varias veces al día.


LOS “CHATOS” FRENTE A SUS CONTRINCANTES


Desde un punto de vista técnico, el Polikarpov I-15 era un caza muy equilibrado y especialmente eficaz en el tipo de operaciones desarrolladas durante la campaña de Málaga. Frente al caza italiano Fiat CR.32 "Chirri", ambos aparatos ofrecían prestaciones muy similares, aunque el I-15 destacaba por su mayor maniobrabilidad, mejor régimen de ascenso y superior cadencia de fuego gracias a sus ametralladoras ShKAS, mientras que el caza italiano compensaba con una mayor robustez estructural y el mayor poder destructivo de sus dos ametralladoras Breda de 12,7 mm.


En conjunto, el resultado de un enfrentamiento dependía principalmente de la habilidad del piloto.



En cambio, frente al bombardero ligero alemán Heinkel He 45, concebido como avión de reconocimiento y bombardeo ligero, el I-15 gozaba de una clara superioridad en velocidad, maniobrabilidad y capacidad ofensiva, lo que convertía al aparato alemán en un objetivo vulnerable salvo que contara con escolta de cazas.


PRIMERA INTERVENCIÓN


Uno de los aspectos más sorprendentes del informe aparece apenas unos días después de la llegada del destacamento al aeródromo de Vélez-Málaga. Yerlykin comprendió rápidamente que la misión que se le había asignado —proteger el espacio aéreo del Frente Sur— no respondía a la realidad operacional que tenía ante sí. En lugar de esperar la aparición de bombarderos enemigos, decidió emplear sus seis Polikarpov I-15 como un arma ofensiva contra las columnas motorizadas que avanzaban desde Granada. Esta decisión marcaría toda la campaña.


El propio comandante lo explica con absoluta claridad:


«Cuando me familiaricé con la situación comprendí que, si combatíamos allí del mismo modo que cerca de Madrid, nuestros esfuerzos serían inútiles. Por ello decidí modificar completamente el empleo de la aviación y, en ocasiones, realicé hasta cinco salidas de combate en un solo día con todo el grupo.»


La primera gran oportunidad surgió durante un vuelo de reconocimiento. Yerlykin describe el momento con notable precisión:


«El 25 y 26 de enero, durante un vuelo de reconocimiento sobre la carretera de Alhama a Loja, descubrimos un importante movimiento de fuerzas enemigas. Por aquella estrecha carretera de montaña avanzaba una larga columna formada por aproximadamente doscientos camiones, cargados con municiones, víveres y diverso material militar. La escoltaban entre tres y cuatro escuadrones de caballería.»


De inmediato tomó una decisión que alteró completamente la misión inicialmente prevista:


«Comprendí inmediatamente que aquella concentración de tropas constituía el eje principal de la ofensiva enemiga. Si conseguíamos detenerla, el avance hacia Málaga quedaría paralizado durante un tiempo. Ordené suspender el reconocimiento y atacar inmediatamente.»


Columna motorizada italiana en los Llanos de Zafarraya de camino a Málaga.  FUENTE- Biblioteca Nacional Española.
Columna motorizada italiana en los Llanos de Zafarraya de camino a Málaga. FUENTE- Biblioteca Nacional Española.

Yerlykin organizó el ataque aprovechando una de las principales ventajas del Polikarpov I-15: su extraordinaria maniobrabilidad a baja altura. El comandante describe así la reacción inicial del enemigo:


«Durante la primera pasada los camiones quedaron completamente sorprendidos. Numerosos vehículos comenzaron a arder; otros explotaron y la carretera quedó bloqueada en varios puntos. La columna se detuvo de inmediato.»


Resulta interesante observar que Yerlykin concede mayor importancia a la interrupción del movimiento que a la destrucción material de los vehículos. Su objetivo consistía en inmovilizar la columna y obligarla a desplegarse bajo el fuego de los cazas.


La siguiente maniobra demuestra hasta qué punto analizaba el comportamiento psicológico del enemigo:


«Como suele ocurrir bajo el fuego de la aviación, la caballería desmontó rápidamente y los jinetes se dispersaron buscando refugio. Formaron pequeños grupos de quince o dieciséis hombres y trataron de ocultarse detrás de caballos, mulas y burros. Era exactamente la reacción que esperaba.»


Una vez desorganizada la columna, el comandante decidió explotar el efecto moral del ataque. Escribe:


«Realicé entonces un ataque en picado prácticamente vertical sobre la caballería, descendiendo a gran velocidad hasta muy poca altura para provocar el pánico entre los animales.»


Más adelante añade una de las descripciones más vívidas de todo el informe:


«Volvimos una y otra vez sobre el objetivo. En total realizamos entre seis y siete pasadas contra aquella concentración de tropas.»


Y termina diciendo:


«A consecuencia de aquel ataque, la ofensiva enemiga quedó detenida durante aproximadamente diez días.»


Piloto de un I-15 a punto de entrar en combate. FUENTE- Internet
Piloto de un I-15 a punto de entrar en combate. FUENTE- Internet

Esta afirmación debe interpretarse con cautela. La documentación española e italiana no permite atribuir exclusivamente a este ataque la ralentización temporal de la ofensiva. En esos mismos días influyeron también factores meteorológicos, dificultades logísticas y la reorganización de las unidades del Corpo Truppe Volontarie. No obstante, es un dato valioso al menos para reconstruir la evolución de la batalla en este frente.


ENFRENTAMIENTO CON VARIOS HEINKEL HE 45 ALEMANES


Uno de los combates aéreos más intensos descritos por Yerlykin tuvo lugar el 2 de febrero de 1937, cuando una patrulla de cinco cazas I-15 sorprendió a tres Heinkel alemanes durante una misión de reconocimiento sobre las carreteras de la zona de Ronda.


El comandante soviético recuerda que inicialmente confundió los aparatos con cazas Fiat italianos y decidió perseguirlos, aunque «solo cuando me aproximé comprendí que se trataba de Heinkel alemanes». A pesar de la desventaja de velocidad de los I-15, continuó el ataque y logró abrir fuego a unos 6.500 metros de altitud:


«Disparé una larga ráfaga. Vi desprenderse fragmentos del revestimiento de uno de los aparatos. El bombardero se inclinó bruscamente y comenzó a perder altura».


Bombardero alemán Heinkel He 45. FUENTE- Internet
Bombardero alemán Heinkel He 45. FUENTE- Internet

El combate derivó en varios enfrentamientos individuales, durante los cuales los aviones republicanos también sufrieron daños, pues «nuestro propio avión regresó con numerosos daños» y «dos motores habían resultado alcanzados», aunque todos consiguieron regresar a la base.


Para Yerlykin, esta acción confirmó que en el combate real «la experiencia, la iniciativa personal y la decisión eran mucho más importantes que cualquier reglamento», una conclusión que convertiría en una de las principales enseñanzas tácticas de su informe.


MUERTE DE UN PILOTO


La única baja sufrida por el destacamento de Yerlykin durante toda la campaña de Málaga fue la del piloto soviético Anton Vikéntievich Kovalevski, conocido por el seudónimo de «Casimiro», quien murió en combate el 1 de febrero de 1937 tras enfrentarse a la Aviación sublevada.


Anton Vikéntievich Kovalevski. Foto en Madrid en octubre de 1936, meses antes de su muerte. FUENTE- autor del artículo
Anton Vikéntievich Kovalevski. Foto en Madrid en octubre de 1936, meses antes de su muerte. FUENTE- autor del artículo

Cuando Casimiro se lanzó sobre el Heinkel, Yerlykin observó que aquél continuó el ataque hasta una distancia excesivamente corta, prácticamente "echándose encima". Antes de ser derribado consiguió incendiar un bombardero Savoia-Marchetti SM.81, sacrificio que le impresionó profundamente. Comprobó que muchos aviadores soviéticos habían sido formados para realizar un solo ataque y abandonar el combate, procedimiento que consideraba inadecuado para las condiciones de España:


«La muerte de Casimiro me obligó a reflexionar seriamente sobre la preparación de nuestros pilotos. En España era necesario combatir de otra manera.»


OPERACIONES EN EL LITORAL


Tras los primeros ataques en la zona de Granada, el centro de gravedad de las operaciones comenzó a desplazarse hacia la costa occidental de Málaga. La progresión de las fuerzas sublevadas obligó al destacamento de Yerlykin a concentrar sus esfuerzos en el sector comprendido entre Marbella y Estepona, donde coincidían la carretera litoral y el apoyo artillero proporcionado por la Marina nacional.


El propio Yerlykin resume de esta forma:


«Permanecimos varios días operando en el sector de Marbella-Estepona. Durante ese período realizamos constantes vuelos de reconocimiento sobre la carretera costera. Nuestra misión consistía en impedir cualquier intento del enemigo de reorganizar el avance o transportar refuerzos hacia Málaga.»


La intensidad de aquellas operaciones queda reflejada de esta manera por el comandante ruso:


«Durante cinco o seis días atacamos sin descanso todos los vehículos que encontrábamos en movimiento. Automóviles, camiones y pequeñas columnas eran destruidos uno tras otro. El enemigo quedó completamente desmoralizado y durante todo ese tiempo apenas consiguió avanzar un solo kilómetro.»


Como en otros pasajes del informe, esta afirmación debe interpretarse con prudencia. Las fuentes italianas y españolas no permiten confirmar literalmente que el avance quedara detenido durante varios días únicamente por la acción de los cazas.


Mientras la aviación hostigaba las comunicaciones terrestres, las operaciones navales adquirían una importancia creciente. Los cruceros pesados Canarias y Almirante Cervera, junto con otras unidades menores, apoyaban el avance terrestre mediante bombardeos sobre la carretera litoral y sobre las posiciones republicanas próximas a la costa. Su intervención suponía un problema especialmente grave para la defensa de Málaga, ya que la República carecía prácticamente de medios navales capaces de enfrentarse a ellos.


Fue entonces cuando Yerlykin tomó una decisión extraordinariamente audaz:


«En uno de aquellos vuelos descubrimos tres buques de guerra navegando frente a la costa. Aquellos barcos apoyaban con su artillería el avance de las fuerzas terrestres. Decidí comprobar hasta qué punto nuestros cazas podían atacar objetivos navales.»


Esta frase posee un enorme interés historiográfico. Yerlykin quería comprobar experimentalmente si un pequeño grupo de cazas biplanos podía interferir en la actuación de grandes buques de guerra.


La táctica elegida respondía nuevamente a los principios que habían guiado las operaciones terrestres: velocidad, sorpresa y vuelo extremadamente bajo.


Yerlykin escribe:


«Ordené al grupo lanzarse sobre el primer barco. Abrimos fuego con munición trazadora e incendiaria.»


A primera vista puede parecer una acción de escasa eficacia. Las ametralladoras PV-1 de 7,62 mm del Polikarpov I-15 difícilmente podían causar daños estructurales a un crucero de más de 10.000 toneladas protegido por blindaje. Sin embargo, Yerlykin perseguía un objetivo distinto.


Foto del crucero Canarias (1931). Disponía de ocho cañones Vickers de 203,2 mm, con proyectiles de 113 kg que alcanzaban a una distancia máxima de 29 km, y una cadencia de tiro de 3 a 6 proyectiles por  minuto.
Foto del crucero Canarias (1931). Disponía de ocho cañones Vickers de 203,2 mm, con proyectiles de 113 kg que alcanzaban a una distancia máxima de 29 km, y una cadencia de tiro de 3 a 6 proyectiles por minuto.

Continúa el informe:


«El efecto fue inmediato. El buque dejó de disparar y comenzó a emitir grandes columnas de vapor.»


Lo más probable es que el fuego de ametralladora afectara a instalaciones expuestas —tuberías de vapor, puestos abiertos de observación o personal de cubierta— obligando a suspender momentáneamente el bombardeo mientras se evaluaba la situación.


Yerlykin no esperaba hundir un crucero con seis cazas biplanos. Lo que pretendía era demostrar a las tripulaciones enemigas que tampoco el mar constituía un espacio seguro. La simple aparición de los I-15 obligaba a las dotaciones antiaéreas a abandonar otras funciones, aumentaba la tensión en cubierta y podía alterar el ritmo del bombardeo naval. Desde esta perspectiva, incluso un ataque con escasas posibilidades de destrucción adquiría sentido operacional.


BOMBARDEO EN EL AERÓDROMO DE CALAHONDA (MOTRIL)


A comienzos de febrero de 1937 la ofensiva sobre Málaga había entrado en su fase final. Mientras las columnas italianas y sublevadas estrechaban el cerco terrestre, el litoral permanecía sometido a una intensa actividad aérea y naval. Los hidroaviones de reconocimiento y bombardeo atacaban constantemente la capital y la N-340, dirigían el tiro de los cruceros nacionales y atacaban los buques mercantes republicanos que todavía intentaban abastecer la ciudad.


El 5 de febrero de 1937, cuando la situación militar era ya extremadamente crítica, el mando republicano ordenó al destacamento de Yerlykin trasladarse al aeródromo de Calahonda con una doble misión: proporcionar cobertura aérea a los bombarderos Tupolev SB, cuya entrada en acción sobre el cielo de Málaga era inminente, y proteger sus operaciones frente a la creciente actividad de la aviación sublevada e italiana. El informe aclara:


«Durante la noche del 5 de febrero recibí una orden del Cuartel General para trasladarme al amanecer al aeródromo de Calahonda (...) con la misión de proporcionar cobertura a nuestros bombarderos SB, así como a los aparatos Fokker y Breguet que debían atacar objetivos enemigos.»


El aeródromo de Calahonda presentaba, sin embargo, importantes limitaciones. Yerlykin lo describe con notable precisión:


«Conocía bien aquel aeródromo. Se encontraba al fondo de una pequeña ensenada, rodeado por montañas de unos mil quinientos metros de altura. Desde el mar era perfectamente visible, pero por tierra apenas existían accesos.»


Ortofoto del vuelo americano de 1956. Todavía se podía observar dónde estaba instalada la pista de aterrizaje de Calahonda. FUENTE- Instituto Geográfico Nacional.
Ortofoto del vuelo americano de 1956. Todavía se podía observar dónde estaba instalada la pista de aterrizaje de Calahonda. FUENTE- Instituto Geográfico Nacional.

Nada hacía prever lo que sucedería poco después.


Yerlykin recuerda:


«A las ocho y media de la mañana llegamos al campo de aviación y comenzamos a esperar la llegada de nuestros bombarderos. Aproximadamente una hora después ocurrió algo completamente inesperado. Desde ambos extremos de la costa aparecieron los cruceros Canarias y Cervera. Navegaban muy próximos a tierra y, nada más situarse frente al aeródromo, abrieron fuego con toda su artillería. Los primeros proyectiles comenzaron a caer casi inmediatamente. En el primer minuto fueron disparados cerca de cuarenta proyectiles. Todo el personal se lanzó al suelo instintivamente.»


La escena refleja la absoluta indefensión del aeródromo. A diferencia de un combate aéreo, donde el piloto conserva cierta capacidad de maniobra, en tierra los aviadores apenas podían buscar refugio mientras los proyectiles de gran calibre caían sobre las instalaciones.


El comandante continúa:


«Los cruceros siguieron aproximándose mientras mantenían un fuego continuo. No existía ningún lugar donde ocultarse. El bombardeo se prolongó durante dos horas y cuarto, sin una sola interrupción.»


El bombardeo de Calahonda demuestra que los mandos sublevados habían comprendido el efecto desproporcionado que un reducido grupo de I-15 estaba ejerciendo sobre el desarrollo de las operaciones. No obstante, no sabemos cómo consiguieron saber que los cazas rusos habían llegado recientemente a aquel aeródromo.


Pese al tremendo bombardeo, los daños no fueron tan graves:


«Sorprendentemente, aunque todos los aviones habían quedado fuera de servicio durante el ataque, los desperfectos materiales resultaron menores de lo esperado. La mayoría de los motores seguían intactos. Los fuselajes presentaban numerosos impactos de metralla, pero podían repararse. En pocas jornadas todos los aparatos volverían a estar operativos


Al parecer, la puntería de los cruceros no fue tan acertada como esperaban.


CONCLUSIONES FINALES DE LA CAMPAÑA DE MÁLAGA


El 6 de febrero de 1937 la situación en Málaga evolucionó rápidamente hacia el colapso. Las fuerzas italianas del Corpo Truppe Volontarie, apoyadas por unidades nacionales, rompieron sucesivamente las posiciones republicanas mientras la artillería naval mantenía bajo fuego permanente la carretera litoral y los principales aeródromos.


Los cruceros Canarias y Baleares, junto a un bombardero Savoia-Marchetti SM.79 Sparviero durante la batalla de Málaga. FUENTE- colección de Rafael Molina Jiménez.
Los cruceros Canarias y Baleares, junto a un bombardero Savoia-Marchetti SM.79 Sparviero durante la batalla de Málaga. FUENTE- colección de Rafael Molina Jiménez.

Tanqueta republicana alcanzada por un obus en la carretera de Marbella. FUENTE- BNE
Tanqueta republicana alcanzada por un obus en la carretera de Marbella. FUENTE- BNE

La caída de Málaga obligó finalmente al destacamento soviético a abandonar el Frente Sur. Yerlykin no presenta la retirada como una derrota personal. Al contrario, su informe mantiene un tono estrictamente profesional, concentrándose en aquello que considera útil para futuras operaciones.


La valoración que hace Yerlykin de la actuación de su unidad aparece condensada en las conclusiones del informe:


«Considero que el grupo de caza cumplió plenamente la misión encomendada. Durante veinte días conseguimos impedir el libre empleo de la aviación enemiga sobre el Frente Sur. Atacamos tropas terrestres. Atacamos transportes. Atacamos barcos. Combatimos contra bombarderos, hidroaviones y cazas.»


Todavía más reveladora es la frase final de su valoración:


«Con un número muy reducido de aviones logramos crear en el enemigo la impresión de que disponíamos de fuerzas muy superiores. Ese efecto psicológico tuvo tanta importancia como nuestras propias victorias aéreas.»


Las últimas páginas del informe constituyen la parte más novedosa del documento. Hasta ese momento, Yerlykin había descrito cronológicamente las operaciones desarrolladas entre el 18 de enero y los primeros días de febrero de 1937. Sin embargo, al concluir la campaña abandona el relato de los combates y pasa a formular una serie de principios generales sobre el empleo de la aviación de caza:


«Los pilotos del grupo eran jóvenes, pero demostraron una gran decisión y un elevado espíritu combativo. Las operaciones sobre tierra y mar exigen precisamente ese tipo de aviadores.»


También, escribe:


«La experiencia obtenida en España demuestra que un piloto de caza debe ser, ante todo, un combatiente. No basta con dominar el pilotaje del avión. Debe conocer perfectamente las tácticas del combate aéreo, saber reconocer inmediatamente las características del enemigo y aprovechar cualquier ventaja que se presente durante la acción.»


FUENTE- autor del artículo
FUENTE- autor del artículo

El discurso va tomando tintes de discurso técnico. Para Yerlykin, pilotar correctamente era una condición necesaria, pero insuficiente, pues, además de esto, había que tener otras cualidades:


«También debe comprender el combate terrestre. Desde el aire tiene que distinguir con rapidez un carro de combate, una batería de artillería, una columna de vehículos o una concentración de tropas y decidir de inmediato cuál constituye el objetivo más importante. No hay tiempo para largas reflexiones. La decisión debe tomarse en cuestión de segundos.»


Otro aspecto al que Yerlykin concede una importancia extraordinaria es la resistencia física. Afirma:


«Las operaciones en España han demostrado igualmente la enorme importancia de la preparación física. Un piloto bien entrenado puede realizar tres, cuatro e incluso cinco misiones de combate en un mismo día sin perder eficacia. Sin una excelente condición física resulta imposible mantener ese ritmo de operaciones.»


Yerlykin insiste igualmente en la necesidad de estudiar con detalle las características de cada aparato enemigo. En sus propias palabras:


«Es imprescindible estudiar cuidadosamente los aviones enemigos. Cada modelo posee ventajas y defectos. El comandante que conoce las prestaciones de su adversario siempre encontrará la forma de imponerle combate en condiciones favorables. Muchas victorias no dependen únicamente del valor, sino del conocimiento previo del enemigo.»


Finalmente la reflexión más original del informe es la dedicada a su papel en Málaga. Yerlykin escribe:


«Durante la campaña española confirmé una idea que ya intuía anteriormente. El éxito de una unidad depende, en gran medida, de su comandante. Las cualidades del jefe se transmiten inmediatamente a todos los pilotos. Si el comandante actúa con decisión, sus subordinados vuelan con decisión. Si vacila, toda la unidad vacila. El valor y el miedo son igualmente contagiosos. Por ello el jefe debe ser siempre el primero en asumir el riesgo.»


INFORME COMPLETO PARA DESCARGAR


FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA


1. Fuentes primarias


Archivo Militar Estatal Ruso (Rossiiskii Gosudarstvennyi Voennyi Arkhiv, RGVA).

  • RGVA, Fondo 35082, Inventario (Opis') 1, Expediente (Delo) 314, fols. 7–13.

    Informe del comandante E. E. Yerlykin sobre las operaciones del Grupo de Caza en el Frente Sur (Málaga). 18 de febrero de 1937.


Publicación documental

  • RKKA i Grazhdanskaya voina v Ispanii. 1936–1939 gg. Sborniki informatsionnykh materialov Razvedyvatelnogo upravleniya RKKA. Tomo II. Moscú: Politícheskaya Entsiklopediya, 2020.


2. Documentación oficial española


Archivo General Militar de Ávila.

  • Partes de operaciones del Ejército del Sur.

  • Documentación del Estado Mayor del Ejército de la República.

  • Informes sobre la campaña de Málaga.

Archivo Histórico Nacional.

  • Fondo Guerra Civil.

  • Insituto Geográfico Nacional.

  • Documentación del Ministerio de Defensa Nacional.

Centro Documental de la Memoria Histórica (Salamanca).

  • Documentación militar republicana.

  • Partes del Frente Sur.


3. Documentación italiana


Ufficio Storico dello Stato Maggiore dell'Esercito

  • Documentazione del Corpo Truppe Volontarie (CTV) relativa alla campagna di Málaga.

Ufficio Storico della Marina Militare

  • Diarios de operaciones de los cruceros Canarias y Almirante Cervera.

Ufficio Storico dell'Aeronautica Militare

  • Partes de operaciones de la Aviazione Legionaria.


4. Memorias y testimonios


Jurgues, Lev.

  • Memorias inéditas sobre la misión soviética en Málaga.

Kondrat, Emelián F.

  • Достался нам век неспокойный. Moscú: DOSAAF, 1978.

Yerlykin, Evgueni E.

  • Informes sobre España conservados en el RGVA.

  • Informe sobre el Frente Central, 23 de febrero de 1937.

  • Memoria sobre la experiencia de combate en España (febrero de 1937).


Bibliografía


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Viñas, Ángel.

  • La soledad de la República. Barcelona: Crítica, 2006.

  • El escudo de la República. Barcelona: Crítica, 2007.


Recursos digitales y bases documentales

  • ADAR (Asociación de Aviadores de la República).

  • Rossiiskii Gosudarstvennyi Voennyi Arkhiv (RGVA).

  • Pamyat Naroda.

  • ОБД «Мемориал» (OBD Memorial).

  • Generals.dk.

  • Biblioteca Virtual de Defensa.

  • Centro Documental de la Memoria Histórica.

  • Chat gpt

  • Wikipedia

  • BNE

  • Dialnet

 
 
 

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