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Mujeres de la Axarquía

Actualizado: 23 jun

Antes de comenzar este artículo, me gustaría dar unas breves pinceladas sobre la Historia de género. A veces, cuando nos imaginamos el pasado, parece que sólo existieron protagonistas masculinos, pues la historiografía tradicional siempre se ha centrado casi exclusivamente en la actuación de hombres: reyes, políticos, militares, empresarios o intelectuales. Las mujeres, sin embargo, han quedado marginadas y silenciadas. Por lo tanto, este artículo tiene como objetivo inicial visibilizar al colectivo femenino de la historia de la Axarquía.


PEPITA


La primera de nuestras protagonistas se llama Pepita, nombre con el que se conoce popularmente al esqueleto humano más emblemático de la Cueva de Nerja. Pepita constituye uno de los hallazgos paleoantropológicos más importantes del sur de la península ibérica. Sus restos fueron descubiertos en 1982, durante las excavaciones arqueológicas dirigidas por el profesor Manuel Pellicer Catalán en la Sala de la Torca de la cueva. Inicialmente, fue identificado como masculino, pero estudios antropológicos más recientes han demostrado que se trataba de una mujer.


Pepita era joven cuando falleció. Tenía aproximadamente diecinueve años de edad. La datación mediante radiocarbono sitúa su muerte hace unos 9.900 años, en el Epipaleolítico, etapa de transición entre el Paleolítico Superior y el Neolítico que, en la península ibérica, se desarrolla aproximadamente entre 10.000 y 5.500 a. C., coincidiendo con un gran cambio climático –el Holoceno–. El excepcional estado de conservación del esqueleto la convierte en uno de los restos humanos de esta cronología mejor preservados de Europa. Además, su enterramiento proporciona valiosa información sobre las prácticas funerarias de estas poblaciones, que utilizaban determinados espacios de la cavidad con fines rituales y sepulcrales.


Reconstrucción 3D de Pepita. FUENTE- Fundación Cueva de Nerja
Reconstrucción 3D de Pepita. FUENTE- Fundación Cueva de Nerja

Los estudios osteológicos han permitido determinar que poseía una constitución grácil, una estatura cercana a los 1,5 metros y una musculatura moderadamente desarrollada, además de indicios que apuntan a que era zurda. Los análisis paleoantropológicos y paleoambientales indican que pertenecía a una comunidad de cazadores, pescadores y recolectores que explotaba de manera intensiva los recursos del litoral y de las sierras de la actual Axarquía, alimentándose de cabras monteses, conejos, peces de diversas especies, moluscos y otros productos marinos y terrestres.


En las últimas décadas, la Fundación Cueva de Nerja ha impulsado diversos estudios multidisciplinares sobre los restos de Pepita, incluyendo estudios antropológicos, análisis genéticos y una reconstrucción facial mediante técnicas de antropología forense y modelado digital en tres dimensiones. Esta recreación propone el aspecto de una joven de piel oscura, cabello rizado y fenotipos propios africanos, contribuyendo a una mejor comprensión de la diversidad biológica de los habitantes axárquicos de esta época y su conexión con África.


MUJERES FENICIAS


Las siguientes protagonistas son anónimas, pero fueron fundamentales para la historia de la Axarquía. Existen varios trabajos que permiten reconstruir la vida cotidiana de las mujeres fenicias desde la arqueología de género. La investigación de referencia es la tesis doctoral de Ana Abia Maestre: una aproximación metodológica al análisis de género en la Bahía de Cádiz en época fenicio-púnica (Universidad de Cádiz, 2016). Su principal aportación reside en demostrar que las mujeres participaron activamente en la organización económica, social y religiosa de las comunidades fenicias y que el tradicional protagonismo masculino en la historiografía se debe más a la dominación masculina de este campo de la investigación que a la realidad histórica.


La autora analiza las llamadas «actividades de mantenimiento», es decir, aquellas tareas relacionadas con la preparación y conservación de alimentos, la producción textil, el cuidado de los hijos, la gestión del espacio doméstico y determinadas actividades artesanales, proponiendo que estas funciones constituían una parte esencial de la economía colonial fenicia y del mantenimiento de las redes comerciales mediterráneas.


Reconstrucción ideal de mujeres fenicias. FUENTE- el autor del artículo
Reconstrucción ideal de mujeres fenicias. FUENTE- el autor del artículo

Estas conclusiones se pueden aplicar a las colonias fenicias de la Axarquía, especialmente en los yacimientos de Toscanos, Morro de Mezquitilla, Las Chorreras, Trayamar y Cerro del Mar. En este contexto destaca el estudio de la arqueóloga Aurora Rivera Hernández en su artículo Breve aproximación a los modos de vida en los establecimientos fenicios de Las Chorreras y Morro de Mezquitilla (Málaga. 2013), que aplica las metodologías de la arqueología de género al registro arqueológico malagueño. A partir del análisis de los restos arqueológicos, la autora concluye que las mujeres desempeñaban un papel fundamental en la producción de alimentos, la molienda del cereal, la elaboración del pan, el tejido, la fabricación de prendas y el cuidado del grupo familiar, actividades imprescindibles para el funcionamiento de las colonias fenicias. Además, el contacto continuo entre las poblaciones orientales y las indígenas favoreció procesos de mestizaje cultural en los que las mujeres actuaron como importantes agentes de transmisión tecnológica y social.


La evidencia funeraria aporta también datos de enorme interés. Las necrópolis fenicias de la Axarquía, especialmente Trayamar (Vélez-Málaga) y Las Chorreras (Algarrobo), han documentado enterramientos femeninos con ricos ajuares compuestos por joyas de oro, amuletos orientales, recipientes cerámicos de lujo y objetos de adorno personal, indicando que algunas mujeres pertenecían a las élites de estas comunidades. Particularmente significativo es el enterramiento de una joven de unos diecisiete años hallado en Las Chorreras junto a un feto, probablemente fallecida durante el parto, cuyo ajuar refleja una elevada posición social. Estas evidencias cuestionan la antigua visión de la mujer como un sujeto exclusivamente doméstico y sugieren una destacada dimensión femenina en el mundo fenicio-púnica local.


EUTIQUIA


En una fecha que desconocemos, se descubrió una lápida funeraria del mundo romano en la localidad de El Trapiche, en el valle del río Vélez, hoy conservada en el Museo de Vélez-Málaga (MVVEL). La estela de mármol se erigió en honor a Eutiquia y fue fechada aproximadamente en el siglo II d. C., durante el periodo de la dinastía Antonina (96-192 d. C.), una de las etapas de mayor prosperidad económica y estabilidad política del Imperio romano. Su cuidada ejecución, la calidad del material y la elegancia de la inscripción indican que Eutiquia perteneció a una familia acomodada de la antigua sociedad hispanorromana, probablemente integrada en las élites rurales que controlaban la fértil vega del río Vélez. La inscripción, redactada en latín, dice:


El nombre Eutiquia deriva del griego εὐτυχία (eutychía), cuyo significado es «buena fortuna», «felicidad» o «prosperidad». La difusión de nombres griegos entre las mujeres hispanorromanas era frecuente durante el Alto Imperio, reflejando la profunda influencia cultural helenística en todo el Mediterráneo romano. La expresión Pia in suis, «piadosa o afectuosa con los suyos», constituye una fórmula funeraria habitual en la epigrafía romana destinada a destacar las principales virtudes femeninas, especialmente la dedicación a la familia, la fidelidad y el cuidado del hogar. Por su parte, la célebre fórmula Sit tibi terra levis (STTL), «que la tierra te sea leve», es una de las expresiones funerarias más conocidas del mundo romano y aparece documentada en centenares de epitafios distribuidos por todo el Imperio. Su significado no debe relacionarse estrictamente con la creencia en un tiempo de espera antes de alcanzar el inframundo, sino que constituye un deseo piadoso para que el descanso eterno del difunto sea tranquilo y apacible, convirtiéndose en una expresión universal del afecto hacia quien ha fallecido.


FUENTE- el autor del artículo
FUENTE- el autor del artículo

Desde el punto de vista artístico, la lápida presenta una decoración característica de la epigrafía funeraria altoimperial. La parte superior está rematada por un frontón triangular, elemento arquitectónico inspirado en los templos clásicos que simboliza la casa eterna del difunto, mientras que en la zona inferior aparece un motivo circular con ocho radios, interpretado por algunos investigadores como una representación solar o una rueda simbólica vinculada al ciclo de la vida y de la muerte.


Desde una perspectiva histórica y de género, la lápida de Eutiquia posee un extraordinario interés, pues permite recuperar la memoria de una mujer que vivió en la Axarquía hace aproximadamente mil novecientos años. Aunque las fuentes escritas de la época apenas mencionan a las mujeres, la epigrafía funeraria ofrece una valiosa ventana a sus vidas, sus relaciones familiares y la consideración social que alcanzaron dentro de sus comunidades. Eutiquia, además, aparece definida no por el nombre de un esposo o de un padre, sino por sus propias cualidades personales y por el afecto de quienes la rodeaban, constituyendo uno de los testimonios femeninos más antiguos conservados en Vélez-Málaga.


AL-BALLIŠIYYA


La siguiente protagonista es la poetisa andalusí conocida como Al-Ballišiyya (البلشية) y, aunque su biografía permanece envuelta en numerosas incógnitas, constituye una de las figuras femeninas más singulares de la literatura de al-Ándalus.


Su nombre propio no ha llegado hasta nosotros y únicamente se la conoce por la nisba o gentilicio «al-Ballišiyya», es decir, «la de Balliš (Vélez)». Tradicionalmente, la historiografía la ha considerado natural de Vélez-Málaga, situando su actividad literaria entre finales del siglo XI y comienzos del XII, en la época taifa o almorávide. Sin embargo, estudios recientes han planteado la posibilidad de que el topónimo haga referencia a la comarca de Los Vélez, en la actual provincia de Almería.


Recreación ideal de una mujer andalusí de clase alta. FUENTE- el autor del artículo
Recreación ideal de una mujer andalusí de clase alta. FUENTE- el autor del artículo

Su relevancia radica en que es una de las escasas mujeres poetas documentadas en al-Ándalus y, además, la única de la que las fuentes medievales afirman expresamente que era analfabeta, aunque poseía una notable facilidad para improvisar versos. Según los biógrafos árabes, era una joven soltera que vivía bajo la tutela de su padre y cuyos poemas gozaban de cierta difusión en su entorno. De toda su producción únicamente se ha conservado una breve composición de carácter amoroso, improvisada, según la tradición, cuando un pretendiente recurrió a un intermediario para solicitar su mano. La versión española más difundida, basada en las ediciones de Teresa Garulo y otros arabistas, es la siguiente:

 

«No emplees mensajero para hablar de amor, pues el amor verdadero no admite intermediarios. Si tus sentimientos son sinceros, ven tú mismo a declararlos; que el mensajero sólo sirve para aumentar las sospechas.» 

 

La principal fuente medieval para conocer su existencia es el repertorio biográfico del erudito andalusí Abū Yaʿfar Aḥmad ibn Yaḥyà al-Ḍabbī (m. 1203), autor de la obra Bugyat al-multamis fī tārīj riŷāl ahl al-Andalus («El deseo del buscador sobre la historia de los hombres de al-Ándalus»), donde recoge noticias sobre numerosos personajes andalusíes, entre ellos esta poetisa. Posteriormente, el gran historiador y biógrafo granadino Lisān al-Dīn Ibn al-Jaṭīb (1313-1374) incorporó referencias a mujeres cultas y poetisas andalusíes en algunas de sus obras históricas y literarias, contribuyendo indirectamente a la conservación de esta tradición.


La noticia sobre Al-Ballišiyya fue recuperada y estudiada en la época contemporánea por arabistas como María Jesús Rubiera Mata, Teresa Garulo y Jorge Lirola Delgado. Aunque la escasez documental impide reconstruir con detalle su trayectoria vital, Al-Ballišiyya constituye un valioso testimonio de la participación femenina en la cultura literaria andalusí y de la existencia de espacios sociales donde las mujeres podían destacar por su ingenio poético, incluso fuera de los grandes círculos cortesanos.


INES JOYES Y BLAKE


La figura de Inés Joyes y Blake representa un ejemplo del pensamiento ilustrado femenino en la España del siglo XVIII y constituye, además, uno de los personajes históricos de mayor proyección cultural vinculados a Vélez-Málaga. Aunque nació en Madrid el 27 de diciembre de 1731 en el seno de una acomodada familia de comerciantes y financieros de origen irlandés y francés, una parte importante de su vida transcurrió en Vélez-Málaga, donde la familia Blake-Joyes desarrolló importantes actividades mercantiles relacionadas con el comercio y exportación de productos agrícolas de la Axarquía. Contrajo matrimonio en 1752 con el también de origen irlandés Agustín Blake, con quien tuvo nueve hijos, entre ellos el célebre militar Joaquín Blake y Joyes, nacido en Vélez-Málaga en 1759 y futuro presidente del Consejo de Regencia durante la Guerra de la Independencia. Entre 1764 y 1771 aproximadamente, Inés residió en el edificio que hoy alberga el Ayuntamiento veleño.


Recreación ideal de una mujer ilustrada del siglo XVIII. FUENTE- el autor del artículo
Recreación ideal de una mujer ilustrada del siglo XVIII. FUENTE- el autor del artículo

Inés Joyes se sitúa entre las principales intelectuales españolas de la Ilustración. Dominaba el inglés, el francés y el español, una formación excepcional para una mujer de su tiempo, favorecida por el elevado nivel cultural y económico de su familia. Tras enviudar en 1782, asumió la administración de los negocios familiares, una circunstancia poco habitual en la sociedad del Antiguo Régimen, al tiempo que desarrolló sus inquietudes intelectuales. En 1798 publicó la primera traducción española de la novela filosófica The History of Rasselas, Prince of Abissinia, del escritor británico Samuel Johnson. Sin embargo, la verdadera originalidad de la obra radica en que añadió como apéndice un ensayo propio titulado Apología de las mujeres, considerado hoy uno de los primeros textos feministas escritos en lengua española.


La Apología de las mujeres adopta la forma de una carta dirigida a sus hijas y constituye una profunda reflexión sobre la condición femenina en la sociedad ilustrada. En ella denuncia la desigual educación recibida por hombres y mujeres, critica la doble moral existente en las relaciones familiares y sociales y reivindica la capacidad intelectual femenina. Inés Joyes sostiene que las diferencias atribuidas tradicionalmente a ambos sexos no proceden de la naturaleza, sino de la educación y de las costumbres sociales: «Las mujeres no son naturalmente inferiores a los hombres; la diferencia nace principalmente de la educación.»


Aunque existen pequeñas variantes según las ediciones modernas, esta idea resume el núcleo de su pensamiento ilustrado y anticipa muchos de los planteamientos del feminismo contemporáneo. Los especialistas consideran probable que conociera la obra de Mary Wollstonecraft, especialmente su célebre A Vindication of the Rights of Woman, aunque adaptando estas ideas al contexto social y religioso español.


Desde el punto de vista historiográfico, la figura de Inés Joyes ha sido recuperada gracias, sobre todo, a las investigaciones de la historiadora Mónica Bolufer Peruga, cuya monografía La vida y la escritura en el siglo XVIII: Inés Joyes. Apología de las mujeres constituye el principal estudio sobre su vida y su pensamiento. Bolufer demuestra que Inés representa un modelo de mujer ilustrada que supo combinar las responsabilidades familiares y económicas con una intensa reflexión intelectual sobre la educación, la familia y la condición femenina, rompiendo muchos de los estereotipos tradicionalmente atribuidos a las mujeres del siglo XVIII. Sus escritos no proponen una ruptura radical con el orden social de su tiempo, sino una profunda reforma moral y educativa basada en la igualdad de capacidades intelectuales entre hombres y mujeres y en la necesidad de construir relaciones familiares más justas y equilibradas.


En reconocimiento, el Ayuntamiento de Vélez-Málaga inauguró en 2024 un espacio conmemorativo en la fachada del antiguo Palacio de Beniel, destacando su condición de escritora, traductora y pionera en la defensa de los derechos de las mujeres.


SOR RAFAELA TRASIERRA


Sor Rafaela Trasierra Salido, religiosa del convento de las Carmelitas de Vélez-Málaga, dejó un diario manuscrito en el que narró con notable detalle los dramáticos acontecimientos desencadenados por el gran seísmo ocurrido en la noche del 25 de diciembre de 1884, uno de los más devastadores registrados en la historia de España. El terremoto, cuyo epicentro se localizó entre Arenas del Rey y Alhama de Granada, afectó gravemente a buena parte de las provincias de Málaga y Granada, entre ellas casi la totalidad de las localidades de la Axarquía.


El diario comienza con una escena de extraordinaria normalidad y sencillez que contrasta con el drama posterior. La comunidad carmelita preparaba con ilusión la celebración de la Navidad y la representación de un Belén viviente organizado por las religiosas jóvenes del convento. Sor Rafaela recuerda cómo «habían preparado, en la sala capitular, o sea de recreación, un Portal de Belén donde debía representarse aquella noche los Coloquios», mientras las religiosas estudiaban sus papeles y preparaban los trajes pastoriles.


Restauración de una fotografía de sor Rafaela. FUENTE- el autor del artículo
Restauración de una fotografía de sor Rafaela. FUENTE- el autor del artículo

La descripción del comienzo del terremoto constituye uno de los pasajes más impresionantes de toda la literatura testimonial sobre el seísmo de 1884. Sor Rafaela sitúa con precisión el momento del desastre: «Cuando a las nueve menos cuarto hizo un terremoto tan atroz que jamás se ha conocido otro, yo desperté despavorida al sentir el ruido y los gritos de todas pidiendo misericordia». La religiosa relata cómo los vaivenes del edificio la obligaban a saltar de la cama mientras caían ladrillos y cascotes y cómo el tabique del mirador se desplomó junto al nicho de Nuestra Señora de Gracia, llenando el dormitorio de polvo y oscuridad. «Todo era aterrador», resume con una sencillez que aumenta el dramatismo del relato.


Especialmente interesante resulta la descripción de la reacción de la población de Vélez-Málaga durante las horas posteriores al seísmo, que sacó en procesión a la patrona de la ciudad. La cronista recuerda que «era el pueblo en masa que venía trayendo, en medio de ellos, a N.ª Patrona la Virgen de los Remedios, pidiendo, a grandes gritos y abundantes lágrimas, los librase de aquella grande calamidad».


Durante toda la noche las religiosas permanecieron reunidas en el coro bajo, postradas ante el Santísimo Sacramento. Sor Rafaela describe aquel ambiente de oración y desesperación afirmando que «derramábamos nuestros corazones en amargas lágrimas y ardientes súplicas» y que «no quedó Santo en el cielo que no invocásemos». La cronista narra asimismo cómo el convento recibía noticias del exterior gracias a su mandadero, quien arriesgaba su propia vida para informar a la comunidad del estado de la ciudad.


La llegada del amanecer tampoco puso fin a la angustia. La autora describe un paisaje apocalíptico en el que «las estrellas habían ocultado su brillo y la luna su claridad. Negras y espesas nubes cubrían el firmamento», mientras los pájaros permanecían silenciosos en sus nidos. El recorrido por el convento permitió descubrir la magnitud de los daños materiales: la chimenea derrumbada, la torre vieja desplomada y, sobre todo, el Belén preparado para la celebración navideña completamente destruido.


Desde el punto de vista historiográfico, el diario de Sor Rafaela Trasierra Salido constituye una fuente primaria excepcional para el estudio del terremoto de 1884 en Vélez-Málaga. A diferencia de los informes oficiales elaborados por ingenieros y autoridades civiles, ofrece una perspectiva femenina y cotidiana de la catástrofe, permitiendo reconstruir no solo los daños materiales, sino también el miedo, la solidaridad, las prácticas religiosas y las emociones de una comunidad que creyó encontrarse ante el fin del mundo.


NITA CARMONA


Ana Carmona Ruiz, universalmente conocida como Nita Carmona y por el sobrenombre futbolístico de «Veleta», constituye una de las figuras femeninas más singulares de la historia de género local. Nacida en el barrio malagueño de Capuchinos el 16 de mayo de 1908, en una familia humilde cuyo padre trabajaba como estibador en el puerto, creció contemplando los partidos que los marineros ingleses disputaban en las explanadas portuarias, donde nació una pasión por el fútbol que marcaría toda su vida.


En una época en la que la práctica deportiva femenina estaba socialmente rechazada y las mujeres tenían prohibido participar en competiciones masculinas, Nita decidió desafiar las convenciones de su tiempo. Para poder jugar se cortó el pelo, ocultó su figura mediante vendajes y vistió ropa masculina, logrando integrarse en equipos de fútbol como el Sporting Club de Málaga y, posteriormente, el Vélez Football Club, donde recibió el apodo de «Veleta», nombre con el que aparecía en las alineaciones. Su trayectoria ha sido reconstruida gracias a las investigaciones del periodista deportivo Jesús Hurtado, especialmente en su obra 75 años de fútbol en Vélez, que permitió rescatar del olvido una historia prácticamente desconocida.


La relación de Nita con Vélez-Málaga comienza cuando su padre, preocupado por la creciente afición de su hija al fútbol y por el escándalo social que podía provocar, la envió a vivir con unos familiares a la ciudad veleña con la esperanza de apartarla de aquella actividad considerada impropia para una mujer. Sin embargo, el traslado tuvo el efecto contrario. Según las investigaciones históricas de Hurtado, los días de partido accedía al campo simulando desempeñar tareas auxiliares y, una vez en el interior, se integraba en el equipo como un jugador más. Su posición habitual era la de centrocampista, destacando por su técnica y capacidad de sacrificio. El descubrimiento de que era una mujer provocó diversas represalias y humillaciones públicas, entre ellas el rapado de cabello y periodos de arresto domiciliario, reflejo de la rígida moral de la España de comienzos del siglo XX y del rechazo que suscitaba cualquier transgresión de los roles tradicionales de género.


Nita Carmona en el centro con el equipo de fútbol veleño. FUENTE- Jesús Hurtado
Nita Carmona en el centro con el equipo de fútbol veleño. FUENTE- Jesús Hurtado

La vida de Ana Carmona estuvo marcada por las dificultades económicas y sociales. Tras abandonar el fútbol activo, continuó vinculada a diversos trabajos modestos hasta que contrajo el tifus exantemático epidémico, enfermedad que causó su fallecimiento en Málaga en 1940, cuando apenas contaba treinta y dos años. Sus antiguos compañeros de equipo quisieron rendirle un último homenaje y, según la tradición conservada por la memoria deportiva malagueña, fue enterrada con la camiseta del Sporting Club de Málaga, un gesto que simbolizaba el reconocimiento de quienes habían compartido con ella los terrenos de juego y habían protegido durante años su secreto.


DOLORES RIVAS


La última de nuestras protagonistas nació en Algarrobo el 17 de enero de 1907, en el seno de una familia humilde de la comarca. Desarrolló su carrera profesional como maestra nacional en diversos municipios de la provincia de Málaga durante los años de la Segunda República. Su trayectoria alcanzó una relevancia extraordinaria en 1933, cuando ejercía el magisterio en Canillas de Aceituno y fue nombrada alcaldesa de la localidad, convirtiéndose en la primera mujer que ocupó una alcaldía en la provincia de Málaga.


Restauración por IA de la fotografía aparecida en el periódico El Popular, FUENTE- el autor del artículo
Restauración por IA de la fotografía aparecida en el periódico El Popular, FUENTE- el autor del artículo

La llegada de Dolores Rivas a la alcaldía debe entenderse en el contexto de las profundas transformaciones sociales y políticas impulsadas por la Segunda República Española (1931-1939). La Constitución de 1931 reconoció por primera vez la igualdad jurídica entre hombres y mujeres, abrió el acceso femenino a numerosos cargos públicos y permitió el ejercicio del sufragio universal. En este ambiente reformista, la figura de la maestra adquirió un protagonismo especial, pues el nuevo régimen consideraba la educación uno de los principales instrumentos de modernización social.


Aunque su mandato fue breve, su importancia histórica resulta indiscutible. En una época en la que las mujeres apenas comenzaban a incorporarse a la vida política española, Dolores Rivas rompió una barrera que parecía infranqueable, demostrando que la capacidad para gobernar y administrar los asuntos públicos no dependía del sexo, sino de la preparación y del compromiso con la comunidad. Su acceso a la alcaldía precedió incluso a la plena incorporación de las mujeres al ejercicio del voto, que se materializaría en las elecciones generales de noviembre de 1933, convirtiéndola en una de las primeras representantes femeninas de la administración local española.  


La Guerra Civil y la posterior dictadura franquista contribuyeron a silenciar muchas de las conquistas sociales alcanzadas durante la Segunda República, y la memoria de Dolores Rivas García quedó prácticamente olvidada durante décadas, hasta que en el presente su historia finalmente ha podido ser visibilizada.


La maestra algarrobeña Falleció en 2001, a los noventa y cuatro años de edad.



FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA


  • Abia Maestre, Ana (2016). Visibilizando a la mujer fenicia: una aproximación metodológica al análisis de género en la Bahía de Cádiz en época fenicio-púnica. Universidad de Cádiz.

  • Bolufer Peruga, Mónica (2008). Mujeres e Ilustración. La construcción de la feminidad en la España del siglo XVIII.

  • Garulo, Teresa (1986). Dīwān de las poetisas de al-Andalus.

  • Lirola Delgado, Jorge (ed.). Diccionario de autoras y autores de al-Andalus.

  • Nash, Mary (2004). Mujeres en el mundo. Historia, retos y movimientos.

  • Scanlon, Geraldine M. (1986). La polémica feminista en la España contemporánea (1868-1974).

  • Rivera Hernández, Aurora (2013). Breve aproximación a los modos de vida en los establecimientos fenicios de Las Chorreras y Morro de Mezquitilla (Málaga).

  • Martín Ruiz, Juan Antonio. Diversos estudios sobre las comunidades fenicias del sur peninsular y el papel de la mujer en la colonización fenicia.

  • Bolufer Peruga, Mónica. La vida y la escritura en el siglo XVIII: Inés Joyes. Apología de las mujeres.

  • Bolufer Peruga, Mónica. «Inés Joyes y Blake: una ilustrada, entre privado y público».

  • Joyes y Blake, Inés (1798). Historia de Rasselas, príncipe de Abisinia (traducción de la obra de Samuel Johnson).

  • Joyes y Blake, Inés (1798). Apología de las mujeres.

  • Montoro, Francisco: Trasierra Salido, Rafaela. Diario manuscrito sobre el terremoto de Andalucía de 1884.

  • Hurtado, Jesús. 75 años de fútbol en Vélez.

  • PHTE (Portal de Historia de la Traducción en España).

  • Wikipedia.

  • Gredos.

  • Vélez-Málaga (portal institucional).

  • Legado Nazarí.

  • Fundación Las Fuentes.

  • Málaga Hoy.

  • Onda Cero.

  • Historia de Mujeres.

  • Cadena SER.


 
 
 

1 comentario


Outi Rask
Outi Rask
15 jul

OMG what super ladies these were on their own time! Brave hearts! When reading this I wondered - like so many times before when reading historics about e.g. finnish ladies from past centuries etc. - what is wrong in this world when we need to cathegorise people according to their sex? Still happening hugely at this day in many places of world - even things are going in better direction. Are we not equal after all? Or is this some how our human's way to handle things dualistically in general dividing things in the baskets of good and bad, black and white, this and that?


Thank you, Chesko, to taking this issue into discussion in your articles.


(I'd tried to…

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