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El último alcalde republicano de Vélez-Málaga

INTRODUCCIÓN


Cuando nosotros los investigadores profundizamos en la II República Española, nos topamos con una realidad bastante incómoda. La dictadura que prosiguió a la Guerra Civil —y que perduró durante cuarenta años— quiso borrar de la faz de la historia cualquier memoria relacionada con el republicanismo. Esta circunstancia puede observarse también en el ámbito local, donde los actores políticos de aquel período han sido prácticamente silenciados.


En este artículo vamos a rescatar del olvido a uno de estos protagonistas: Federico Terrón Rodríguez, último alcalde del régimen republicano en Vélez-Málaga. Su figura constituye un ejemplo paradigmático de este período, cuya trayectoria vital estuvo estrechamente ligada a los procesos históricos de su tiempo: maestro, empresario, político y, finalmente, víctima de la represión franquista.


Colorización y restauración por IA de una fotografía de Federico Terrón. FUENTE- Antonio Terrón del Río.
Colorización y restauración por IA de una fotografía de Federico Terrón. FUENTE- Antonio Terrón del Río.

ORÍGENES Y FORMACIÓN


Federico Terrón Rodríguez nació en 1894 en la localidad granadina de Aldeire, hijo de Pedro y Faustina. Procedía de una familia con una sólida tradición educativa: tanto su abuelo como su padre habían sido maestros nacionales. En aquella España –sumida en un profundo estancamiento socioeconómico– el magisterio representaba no solo una profesión, sino también un compromiso con la modernización cultural y social del país.


Desde joven, Terrón interiorizó esta vocación docente y se trasladó a Málaga, donde cursó estudios de Magisterio. La ciudad, más dinámica y abierta que su entorno rural de origen, ofrecía un ambiente propicio para el contacto con corrientes políticas progresistas.


En este contexto, el joven maestro se acercó al ideario republicano, que defendía la educación como herramienta de transformación social, la laicidad del Estado y la ampliación de los derechos ciudadanos. Entre sus contactos se encontraba Eugenio Entrambasaguas Caracuel, figura relevante que, más tarde, sería elegido alcalde de Málaga durante la II República.


DIFICULTADES ECONÓMICAS


Durante su estancia en Málaga conoció a Pilar del Río Cabrera, natural de Benaque (Macharaviaya), la cual pertenecía a una familia acomodada. El matrimonio se celebró en 1916. Él contaba con 22 años y ella con 19. La pareja formó una familia numerosa, con cuatro hijos, lo que incrementó las responsabilidades económicas en un contexto ya de por sí complicado.


Tras obtener el número uno en las oposiciones de Magisterio —dato que refleja su alta capacitación académica—, comenzó a dar clases en una escuela del barrio del Perchel. Sin embargo, el salario de maestro, unas 1500 pesetas anuales, resultaba claramente insuficiente para sostener a su familia. Este problema era estructural: el profesorado español, pese a su relevancia social, estaba mal remunerado, lo que obligaba a muchos docentes a buscar ingresos complementarios.


En un intento por mejorar su situación –y quizás aconsejado por su esposa–, Federico solicitó una permuta para trasladarse a Benaque, acercándose así a la familia de Pilar. Allí recibió una vivienda municipal para ejercer como maestro rural. No obstante, la realidad educativa del campo era radicalmente diferente a la de la ciudad: la asistencia escolar era irregular, ya que los niños, obligados por sus familias, trabajaban en labores agrícolas o ganaderas. Esta circunstancia refleja uno de los grandes problemas educativos de la España rural de la época: la dificultad de implantar una educación académica en un contexto de pobreza estructural.


Ante la falta de alumnado y las necesidades económicas, Terrón tomó una decisión poco habitual: utilizó el edificio de la escuela para la cría de cerdos, una práctica que le permitió obtener ingresos adicionales pero que contravenía la normativa educativa. La Inspección de Instrucción Pública lo denunció, lo que supuso un duro golpe moral para él. Desencantado, solicitó la excedencia y abandonó temporalmente la actividad docente.


UNA HERENCIA BENEFICIOSA


De vuelta en Málaga, inició una nueva etapa como empresario. Abrió una carnicería en una zona céntrica —calle Granada, esquina con San Agustín— y posteriormente una fábrica de jabón, diversificando así sus actividades económicas. Estas actividades le reportaron una notable mejora en su situación económica, lo que le permitió consolidar su posición social

.

A esta prosperidad contribuyó también la herencia recibida por su esposa en 1932. Tras la muerte de su suegro, recibe una parte de una finca en Macharaviaya. La explotación agrícola allí alcanzó cifras significativas, con alrededor de 50.000 cepas de viñedo y una producción de 200 arrobas de aceite.


Pese a este éxito empresarial, Terrón no abandonó su identidad como maestro ni su compromiso ideológico. En 1933 regresó a las aulas.


MAESTRO DE VÉLEZ-MÁLAGA


Con el restablecimiento de su actividad docente, eligió Vélez-Málaga como destino. Aquí se incorporó a las Escuelas Graduadas situadas en el antiguo edificio del Cabildo (Plaza de la Constitución). Su perfil —culto, formado y con experiencia— le convirtió en una figura popular en el ámbito local.


En las elecciones de febrero de 1936, que supusieron la victoria del Frente Popular, su implicación política dio un salto cualitativo. Fue animado a presentarse como candidato por Unión Republicana, junto a los correligionarios veleños Antonio Moreno Marfil y Miguel Torres Cantarero. Este partido político –fundado por el sevillano Diego Martínez Barrio– representaba el republicanismo moderado, de centro, con un enfoque más pragmático y menos radical. El hecho es que Terrón se implicó en parte debido a la falta de cuadros políticos en el seno del partido.


Colorización y restauración por IA de una fotografía de José Moreno Marfíl. FUENTE- Antonio Moreno Marfil
Colorización y restauración por IA de una fotografía de José Moreno Marfíl. FUENTE- Antonio Moreno Marfil

Tras las elecciones, fue nombrado primer teniente de alcalde y, poco después, asumió la alcaldía a causa de la apoplejía del recién nombrado alcalde, el también moderado Amadeo Téllez Jiménez. Sin embargo, su mandato se desarrolló en un clima de extrema tensión. Las organizaciones obreras, cada vez más radicalizadas, cuestionaban la autoridad municipal, y las protestas se sucedían de forma continuada.


Fotografía coloreada por IA a partir del retrato de Amadeo Téllez Jiménez. FUENTE- Francisco Montoro
Fotografía coloreada por IA a partir del retrato de Amadeo Téllez Jiménez. FUENTE- Francisco Montoro

Esta situación desembocó en la dimisión del Ayuntamiento el 30 de abril de 1936, reflejo de la crisis institucional que atravesaba la República. No obstante, Terrón volvió a ocupar la alcaldía en junio, en un intento de restablecer la estabilidad.


GUERRA CIVIL Y EL COLAPSO INSTITUCIONAL


La tarde del 18 de julio de 1936 se produce el intento de golpe de Estado en Málaga. Federico se encontraba precisamente en la capital en ese momento, supervisando sus negocios. Debido a la gravedad de las circunstancias, regresó a Vélez al cabo de unos días. Ha estallado la guerra civil.


En Vélez-Málaga se estableció un Comité de Enlace del Frente Popular, al frente del cual se encontraba Terrón. Sin embargo, se vio arrastrado por una marea revolucionaria en la que su autoridad quedó progresivamente limitada, como consecuencia de la creciente atomización del poder en la Administración y en el orden público, ámbitos que pasaron a estar en gran medida controlados por las organizaciones sindicales. Al mismo tiempo, se formaron milicias populares: el pueblo se alzó en armas, dirigiendo la lucha de clases las clases sociales más acomodada.


Sello del Comité de Enlace. FUENTE- autor del artículo.
Sello del Comité de Enlace. FUENTE- autor del artículo.

El 1 de agosto de 1936 se produjo uno de los episodios más negros de Vélez-Málaga. Milicianos forasteros, procedentes del frente, irrumpieron en la cárcel a punta de pistola y sacaron a catorce presos de derechas, a quienes obligaron a subir a un vehículo. Algunos miembros del Comité intentaron evitar que se los llevasen, pero sus propias vidas se vieron en peligro, encañonados por las escopetas de aquellos extremistas.


Por otro lado, las fuerzas de orden público (guardias civiles, carabineros, guardias de asalto y milicianos) se encontraban en el frente de Alhama de Granada, por lo que no existía ninguna fuerza efectiva de control en la ciudad.


Interior de la cárcel de Vélez-Málaga (actual Hogar del Pensionista). Fotografía de los años 70. FUENTE- Francisco Montoro.
Interior de la cárcel de Vélez-Málaga (actual Hogar del Pensionista). Fotografía de los años 70. FUENTE- Francisco Montoro.

Entonces, El camión tomó la carretera de Torre del Mar y a la altura del Prado del Rey los prisioneros fueron “paseados” indiscriminadamente. Aquel día murieron catorce personas en el mencionado sitio, más otras cinco en distintos puntos de la ciudad, comenzando de este modo un período sangriento sin parangón.


Federico Terrón, consternado por los acontecimientos, dimite del cargo de alcalde el 22 de septiembre del 36.


EXILIO, RETORNO Y REPRESIÓN


Poco antes de la caída de Málaga en febrero de 1937, Terrón se trasladó a Madrid, donde se dedicó a preparar a los profesores que, junto a sus alumnos, participaban en expediciones a Rusia. Posteriormente, se trasladó a Valencia, siguiendo al Gobierno republicano, hasta el final de la guerra.


Con la victoria franquista en abril de 1939, Federico huyó a Francia. Su mujer y sus hijos, sin embargo, regresaron a Vélez-Málaga y encontraron un panorama desolador. Su casa había sido convertida en Cuartel de Falange y sus negocios en Málaga, confiscados. Totalmente desposeídos, tuvieron que refugiarse en casa de un familiar.


Al poco tiempo, Federico supo de esta última noticia, por lo que decidió regresar a España. Fue inmediatamente apresado y trasladado a Vélez, donde fue sometido a un procedimiento sumarísimo el 1 de junio de 1939, por el Juzgado Militar nº 3. Acusado de rebelión militar —una acusación paradójica, ya que los sublevados se atribuían la legitimidad del Estado—, fue condenado a muerte. Una de las acusaciones de más peso fue que la tarde que se produjo la sublevación militar en Málaga, el 18 de julio de 1936, Terrón ordenó la detención de elementos derechistas de la ciudad. Pero los informes del ayuntamiento indican que se encontraba ausente del municipio, concretamente en Málaga.


Los intentos de su esposa por conseguir avales que evitaran la ejecución resultaron infructuosos. El miedo, la venganza y el clima de terror impidieron cualquier muestra de apoyo.


Finalmente, en la madrugada del 2 de agosto de 1939, Federico Terrón Rodríguez fue fusilado en las tapias del cementerio de Vélez-Málaga junto a los veleños Manuel Crespillo Crespo y Rafael Gómez Pacheco; Antonio González Postigo (Benamocarra), José Ranea Ranea (Rincón de la Victoria), Rafael Parrado Carrión (Sedella) y Juan Calderón González (Viñuela).


FUENTES


  • GONZÁLEZ LÓPEZ, FRANCISCO M. (2008): La historia que nunca se contó. La represión durante la Guerra Civil en el municipio de Vélez-Málaga. Edición Ayuntamiento de Vélez-Málaga.


    También por el autor del artículo:


  • República y guerra civil en la Axarquía. El caso de Colmenar (2008) Edición Ayuntamiento de Colmenar.

  • República y guerra civil en Alfarnate (2014). Edición Ayuntamiento de Alfarnate.


  • Entrevista a Antonio Terrón del Río, hijo del ex alcalde, el 19 d septiembre de 2007. A las 12 de la mañana.

  • Chat gpt.

  • Hemerteca de la Biblioteca Nacional de España.

  • Archivos de los juzgados militares de Málaga y Almería, nº 23 y 24.

 
 
 

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