top of page

Judíos y mudéjares en los Repartimientos de Vélez-Málaga (1487-1496)

Actualizado: hace 15 minutos

LA AXARQUÍA JUSTO ANTES DE LA LLEGADA DE LOS CRISTIANOS


La comarca de la Axarquía se define por una geografía abrupta y montañosa, que ha condicionado históricamente la vida de sus habitantes. No es casual que los andalusíes desarrollaran aquí un sistema de aprovechamiento de los recursos tan eficaz que, en buena medida, ha llegado hasta nuestros días.


Retrocedamos en el tiempo e imaginemos cómo sería nuestra comarca a finales del siglo XV. Hallaremos una realidad sorprendentemente familiar.


En el litoral, la actividad pesquera se desarrollaba mediante jábegas, tripuladas por marineros de Lagos, Nerja o Torrox. Los acantilados de Maro, escarpados y de difícil acceso, ofrecían refugio tanto a contrabandistas como a piratas, en un Mediterráneo donde la inseguridad era constante.


A escasa distancia hacia el interior comenzaban las fértiles tierras de regadío, extendidas a lo largo de las vegas de los ríos Vélez, Algarrobo y Torrox. Norias, pozos y acequias articulaban un paisaje agrícola intensamente cultivado de cañas de azúcar, hortalizas y cítricos. Sin embargo, los problemas no eran muy distintos a los actuales: los episodios de la gota fría provocaban crecidas y destrucción de cosechas. Los andalusíes, conocedores del medio, levantaron muros de contención para mitigar estos efectos, una muestra más de su adaptación al territorio.


Más hacia el interior se extendían las tierras de secano, salpicadas por pequeñas huertas encajadas en valles escarpados. Allí predominaban los higuerales, almendros, olivos, moreras y multitud de viñas que se extendían por las faldas de las lomas.


El marco jurídico nazarí permitía una notable libertad para el ganado ovicáprido, que podía moverse sin restricciones entre propiedades. Esta práctica, que respondía a una lógica económica concreta, se convertiría más tarde en fuente de conflictos entre los nuevos repobladores cristianos y la población mudéjar.


En las zonas más abruptas, especialmente en las faldas de las sierras, se conservaban bosques de pino y pequeños reductos de tejos, pertenecientes al rey de Granada. Su explotación estaba estrictamente controlada y requería permisos específicos.


El comercio de exportación constituía el verdadero motor económico de la región, dominado en gran medida por mercaderes genoveses. Desde las playas de Vélez se embarcaban sedas, almendras, aceite, o vino, mientras que la Torre de la Mar funcionaba simultáneamente como aduana y almacén. El producto estrella era, sin duda, la uva pasa, destinada a los mercados atlánticos.


Sin embargo, este equilibrio se quebró a partir de 1482, con el inicio de la Guerra de Granada. La Axarquía se transformó en una frontera militar, sometida a incursiones constantes. Muchas alquerías quedaron despobladas, los molinos fueron destruidos y el sistema productivo se vio gravemente alterado.


EL ASEDIO


Tras varias treguas, la maquinaria cristiana se pone en marcha en 1487. Desde Córdoba partió el mayor de los ejércitos hasta entonces. El 16 de abril de este año comenzó el cerco de Vélez-Málaga, el cual duró apenas doce días. Por entonces, según el historiador José Enrique López de Coca, la ciudad albergaba a 6.000 almas; muchas de ellas habían escapado de las alquerías colindantes y se habían refugiado allí.


Gracias al colaboracionismo del alcaide de Bentomiz y a la artillería pesada, el asedio no resultó especialmente duro, salvo por los sangrientos enfrentamientos en el arrabal, donde se registraron numerosas bajas, y por un ataque sorpresa contra el campamento cristiano que, según las crónicas, estuvo a punto de costarle la vida al propio rey Fernando II de Aragón.


Esto habría sido suficiente para imponer unas duras capitulaciones contra los defensores de la plaza. Pero, posiblemente gracias a la mediación del alcaide de la ciudad, Abul Cassin Benegas (أبو القاسم بن غازي - Abu al-Qasim ibn Ghazi), perteneciente a la alta nobleza nazarí y conocido del rey, la ciudad se rindió el 27 de abril de 1487 con condiciones bastante benignas: el monarca no redujo a esclavitud a la población y facilitó medios logísticos a aquellos musulmanes que desearan trasladarse al norte de África o al aún resistente Reino nazarí de Granada. Sin embargo, los que decidieron quedarse se vieron obligados a abandonar la ciudad, trasladándose a las alquerías y fortalezas del interior de la comarca. Al mismo tiempo, se les prohibió habitar la costa, a excepción de Almayate, como veremos más adelante.


MIDIENDO Y CONTABILIZANDO TIERRAS


La primera tarea de los cristianos fue medir las tierras y contabilizar las propiedades conquistadas con el objetivo de repartirlas luego a los repobladores. Hay que remarcar que se empleó la misma jurisdicción musulmana para configurar la organización administrativa del territorio. Por este motivo todavía conservamos un alto porcentaje de topónimos de origen árabe.


Para conocer la extensión exacta del término de Vélez-Málaga contaron con la ayuda del alfaquí Malaguí y Mahomad Alimen, probablemente personas destacadas dentro de la comunidad musulmana veleña, y con los intérpretes Mosé de Granada (judío de Zafra) y Mahomad Benalimen. La descripción dice que, hacia el oeste, por el camino real, “avrá tres leguas de la çibdad de Bélez y fasta allí, e viene un arroyo a dar en la palma (palmeral), y que de las aguas mismas fasta encumbrar (suben) en el cerro es las vertientes (orilla) acá, término de Bélez, e las otras vertientes allá, que es término de Málaga”. Seguramente, a lo que se referían era el arroyo de Totalán, que hoy todavía marca el límite administrativo entre Málaga y la Axarquía.


Entre el arroyo de Totalán y Vélez-Málaga, nombraron varias alquerías despobladas: “Benaxarafe” (Benajarafe), “Chachillas” y “Biveros”. A partir de aquí describieron las poblaciones existentes de norte a este, muchas de ellas desaparecidas en la actualidad.


TOPONIMIA DE ORIGEN ÁRABE

TOPONIMIA ACTUAL

***Muchos de los nombres han sido investigados por Miguel Ángel Torres Delgado y Purificación Ruiz

Casamaur

 En el Arroyo de Almayate Alto

Ben Ayate

 Cabrillas y el Lagar de Rengel (Iznate)

Macharababi

 Al norte de Cajiz y cerca de Iznate, es la desaparecida Aldea de Los Claros.

Macharanacla

Al norte de Benaque, Cerro Acebuchal

Biveros

Actual Íberos y Y Huerta Gutiérrez

Chachillas

Patas Secas, paraje cerca al Benajarafe alto

Benaxaraje

Benajarafe

Alcalayn

 Río Seco, en Vélez, camino de Bentomiz

Torrentes

 Casillas Altas, en Arenas muy cerca de la Ventilla

Caxis

Cajiz

Pedaupel

Los Puertas actual, unión de los arroyo Cajiz e Iberos

Santillán

Santillán

Benamocarra

Benamocarra

Zalia

Zalia

Benadalid

Junto al Arroyo Iberos, en el camino de Iznate a Macharaviaya

Benate

Entre Benamocarra y Cabrillas, Barranco Mateo actual

Halatarbi

 Iznate, Casas de Campos y cuenca alta de Río Iznate

Esperadayra

 Esparraguera, paraje en el Río Almáchar, los Pepones

Cocheril

 Al norte de Benamocarra, Cerro Zayas

Santanil

 Pueden ser Las Chozas, al norte de Triana, y entre las Atalayas

Comares

Comares

Garrova

Algarrobo




Los trabajos de medición y evaluación de las propiedades se iniciaron en otoño de 1487, organizados por los repartidores Diego de Vargas y Gonzalo de Cortina. El deslinde y delimitación de las tierras fueron efectuados por los mudéjares de Benamocarra Haçen el Cordoví, Hamet Çayad, Çayd Foços y Alí Çafar, cuyo oficio era precisamente el de medidores a soga. Muchas de las propiedades que se contabilizaron pertenecían a moros que habían huido o fallecido. En este sentido, el 15 de septiembre de 1487 se cuantificaron las heredades en Chachillas de los desaparecidos Mahomad el Peri y Alí el Gomer, de Macharaviaya; y de Mahomad el Haçus, Avdalla de Coyn y Alí Çey, de Iznate.


Otro caso fue el ejecutado el 9 de junio de 1496 a favor de Juan de Bustamante. En presencia de los también mudéjares Acala Alazaraque (alguacil de Canillas de Albaida) y Hamete Benjohan (viejo sabio de Cómpeta), acompañados de los intérpretes Amer Portogués y Mohamad Alguasyl, se hizo una exposición de las propiedades del acaudalado Caçer Obequer, muerto hacía quince años. Este tenía cuantiosas casas y terrenos en Canillas de Albaida y Cómpeta.


A su vez, Juan de Bustamante obtuvo propiedades de musulmanes que huyeron a las Alpujarras “porque no quisieron ser mudéjares”, perdiendo así sus bienes. En Cómpeta, por ejemplo, recibió viñas de Ali Arraguas, Mahomad el Chuque y Mahomad Abenjohan, todos ellos fugados.


MERCEDES Y MOROS CONVERSOS


Una vez completada la cuantificación, se procedió al repartimiento. En octubre de 1487 había 195 bienes en la ciudad de Vélez listos para repartirse entre 160 repobladores. En mayo de 1488 ya eran 320 repobladores. En 1496 se llega a la cifra de 584, con primacía de andaluces y un alto porcentaje de castellanos de la Meseta.


Durante los repartimientos hubo varios casos de repobladores que habían sido musulmanes antes de la caída de Vélez y se habían convertido al cristianismo, lo que les permitió participar en el reparto. Por ejemplo, Lope de Reoli y Catalina de Padilla, su mujer, “que se tornaron cristianos en la cibdad de Guadix”; o Juan Duarte —junto a su mujer, María Santa Fe, y sus dos hijos—, los cuales recibieron una casa en la ciudad por sus servicios como escudero.


No hay que olvidar a  los mudéjares de alta alcurnia que prestaron sus servicios a la Corona durante la guerra. Tal es el caso de Ali Dordux y Alí el Fadal. Del primero sabemos que era un rico comerciante y dirigente que desempeñó un papel decisivo en la negociación de la rendición de Málaga y, posteriormente, actuó como máxima autoridad judicial de los mudéjares de Málaga. Del segundo solo conocemos su nombre. Dordux consiguió varias hazas de olivos en Benajarafe y Almayate; El Fadal, una casa en la zona de los Gomeres, en el arrabal.


LOS JUDÍOS DE VÉLEZ-MÁLAGA


Los judíos comenzaron a habitar la península ibérica entre los siglos I y II a. C., tras la destrucción del Segundo Templo de Jerusalén. Sabemos que, en época musulmana, los judíos pasaron a tener la condición de dhimmíes (ذِمِّيّ), es decir, una minoría protegida que pagaba un impuesto especial (yizia) a cambio de protección. En al-Ándalus, muchos judíos prosperaron como traductores, médicos, astrónomos, comerciantes o administradores, y participaron en el florecimiento cultural andalusí.


Sin embargo, con la llegada de las dinastías integristas, como almorávides y almohades en los siglos XI y XII, la tolerancia se redujo. Ante la presión para convertirse al islam, y al enfrentarse a persecuciones, muchos judíos emigraron a los reinos cristianos del norte. Allí, especialmente en el reino de Castilla, fueron esenciales en tareas financieras (prestamistas, recaudadores de impuestos) y en las cortes como médicos o consejeros.


Sin embargo, la violencia contra las comunidades sefardíes alcanzó momentos trágicos. Uno de los episodios más conocidos fueron los pogromos de 1391. En ese año, la violencia antijudía se desató en Sevilla, incitada por el arcediano Ferrand Martínez, y se extendió a otras ciudades como Córdoba, Toledo o Barcelona. En esas revueltas, las sinagogas fueron destruidas, muchos judíos asesinados y otros obligados a convertirse.


En otoño de 1487, tras la conquista cristiana, los judíos veleños formaban una minoría que se había integrado completamente en el mundo islámico. Se concentraban en el arrabal de San Sebastián, también llamado la judería, donde moraban 50 judíos y 5 viudas, y donde los documentos mencionan una sinagoga, cuya propiedad fue repartida al medidor Bartolomé Ruiz. A través de los Repartimientos conocemos algunos de sus nombres, varios de ellos hispanizados: Yuçe, Abrahán Gumís (el físico), Yuçe Vidales, Jarón, Yuçaf y Jacob Chenquetilla, Salomón, Ysaque Crespín, Rebi Bara, los hermanos Abrahán y Yuçaf Abeçay, y Abrahán Molina.


Durante la guerra, algunos sefardíes habían colaborado activamente con Fernando el Católico. Entre ellos, el que más destacó fue Maymón Leví, vecino de la localidad, quien prestó “muchos y buenos servicios”, lo que en la práctica podría haber significado asistencia económica, fiscal o logística. Por ello, le otorgaron 45 fanegas, 22,5 marjales, 6 aranzadas, 173 celemines y 2 casas, además de más de 55 fanegas de secano en Zalia (Sábar), una cantidad nada desdeñable.


Otros colaboradores fueron un tal Ysrael, a quien le otorgaron un molino de aceite —posiblemente se refiera a Ysrael de Ronda, un “trujamán” (conocedor de las lenguas romances) que desempeñó un papel relevante en las negociaciones durante la conquista de la Serranía de Ronda—, y Mosé de Zafra, quienes actuaron como intermediarios lingüísticos entre mudéjares y cristianos. También recibieron mercedes (concesiones del rey) un tal Cohen, a quien le otorgaron una casa en el arrabal, y los tenderos Jacob Dardero, Mayr Ojuelos y el maestre Muysen, a los que se les dieron tiendas, casas y puestos comerciales (“arcos”) en la plaza pública.


Muysen, su mujer Habedla y su criado Isaac fueron detenidos en Estepa injustamente por los portazgueros (agentes cobradores del impuesto sobre mercancías en tránsito) mientras regresaban a Vélez-Málaga con sus pertenencias, siendo encarcelados bajo la acusación de llevar bienes “perdidos” (robados). Ante esta situación, los Reyes Católicos ordenaron su liberación en 1490, al considerar que se vulneraba el salvoconducto y la protección que tenían los judíos de Vélez-Málaga, permitiéndoles continuar su viaje.


Pocos años después, se promulgó el Edicto de Granada (31 de marzo de 1492). Esta medida forzó a todos los judíos a convertirse al cristianismo y, si no lo hacían, se vieron obligados a abandonar los territorios de la Corona en un plazo de pocos meses. La decisión estuvo motivada principalmente por razones religiosas y políticas, especialmente el deseo de lograr la unidad religiosa y evitar la influencia de los judíos sobre los conversos. Como consecuencia, decenas de miles de judíos abandonaron la península ibérica, iniciándose la diáspora sefardí, mientras que otros optaron por convertirse, pasando a ser judeoconversos. Tras esta fecha, el legado judío fue borrado de la historia de Vélez-Málaga.


LA COMUNIDAD MUDÉJAR


En primer lugar, hay que diferenciar entre mudéjar y morisco. En la bibliografía suelen aparecer como grupos sociales diferentes, pero en realidad son lo mismo en cuanto a origen: andalusíes. La única diferencia es que los primeros pudieron conservar, al menos hasta 1500, su lengua (el árabe andalusí), sus costumbres y su credo islámico, mientras que los segundos fueron forzados a cristianizarse y bautizados con nombres castellanos.


Tras la conquista de Vélez-Málaga en 1487, la comunidad mudéjar siguió conservando sus rasgos identitarios, pero quedó integrada en un sistema de autonomía limitada bajo dominio cristiano y sometida a fuertes imposiciones fiscales.


En el ámbito jurídico, siguieron rigiéndose por el derecho islámico, la sharía, en cuestiones privadas como matrimonios, herencias o conflictos internos, aunque los asuntos fiscales y penales quedaban bajo la jurisdicción de los corregidores veleños.


Desde el punto de vista político, contaban con autoridades propias —como alcaides (jefes locales), alguaciles (orden público) y alfaquíes (juristas religiosos)— que ejercían de intermediarios con el poder cristiano, especialmente en la recaudación de impuestos y el control de la comunidad.


En el plano religioso, mantenían sus prácticas a través de los alfaquíes, así como el uso de espacios de enseñanza coránica, al menos en los primeros años.


Todo ello configuraba un sistema dual en el que se combinaba la pervivencia de estructuras islámicas con un control creciente por parte de las autoridades cristianas, situación que con el tiempo derivará en una mayor intolerancia religiosa y en la desaparición de la comunidad mudéjar como tal.


Tenemos un caso excepcional en Almayate, donde la comunidad mudéjar instalada allí va a estructurarse alrededor de un concejo, con diputados-representantes y bajo leyes cristianas. El 1 de junio de 1496, una comisión formada por corregidores de Vélez se presentó en la alquería de Almayate y leyó las nuevas ordenanzas. En primer lugar, el vecindario debía nombrar cada año “diputados” o representantes de la comunidad. La primera corporación la formaron Mohmed Algesiry, Hamate Arraguz, Mohamed Quelele, Hamete Jufar, Ah el Meriní, Mohamed Alabar, el alfaquí Abrahen y el traductor Amer Portogués. Las ordenanzas trataban sobre la regularización de la venta de pan, carne y pescado, y se hacía hincapié en la imposición de pesas y medidas, en especial la arroba cristiana frente a la arroba mudéjar, que tenía cincuenta onzas más.


Los repartidores veleños tuvieron que enfrentarse a continuos problemas. Un amplio sector reclamaba que ciertas propiedades que habían pertenecido a antiguos musulmanes de la ciudad de Vélez-Málaga habían pasado a manos mudéjares sin licencia. Los Reyes Católicos tuvieron que desalojar Benamocarra e Iznate, así como mediar con los mudéjares de Almáchar, para poder redistribuir esas tierras entre los repobladores cristianos.


EL PESO FISCAL


Tras la incorporación del territorio axárquico a la Corona de Castilla, la población mudéjar quedó sometida a una fuerte presión fiscal, que iba más allá de los tributos ordinarios. Además de los impuestos habituales, los mudéjares debieron hacer frente a cargas extraordinarias derivadas del contexto bélico —no olvidemos que la guerra continuó cinco años más—.  En virtud de las autoridades castellanas, fueron considerados, en parte, responsables de los daños ocasionados por incursiones musulmanas, lo que justificó la imposición de servicios destinados a sufragar la redención de cautivos.


Así, a partir de 1488, se organizaron sistemas de recaudación mediante los cuales los mudéjares aportaban importantes sumas de dinero destinadas a financiar expediciones de rescate. Estas cantidades eran gestionadas por Alí Dordux, quien las distribuía entre los intermediarios, que solían ser alfaqueques, mercaderes, marineros y religiosos. De este modo, Dordux, el 4 de agosto de 1496, pagó 2.650 maravedíes del llamado “dinero de los moros” para cumplir el rescate de Martín Ruiz Tirado, vecino de Vélez. Asimismo, fray Miguel de Córdoba, de la Orden de la Trinidad, rescató en el puerto de Badis al también vecino de Vélez Francisco García Casasola.


Entre 1499 y 1501 estalló la revuelta mudéjar en las Alpujarras, tras lo cual comenzó un largo proceso de conversiones forzosas, prohibiciones, rebeliones e intolerancia que culminaría con la expulsión definitiva de los descendientes andalusíes entre 1609 y 1614.


LA ONOMÁSTICA MUDÉJAR: DIFICULTADES DE INTERPRETACIÓN Y VALOR HISTÓRICO


El estudio de los nombres mudéjares en la documentación bajomedieval presenta una notable complejidad, ya que estos antropónimos no han sido transmitidos en su forma original árabe, sino a través de escribanos cristianos que los adaptaron al sistema gráfico castellano. Este proceso genera importantes problemas de interpretación, tanto desde el punto de vista filológico como histórico.


En primer lugar, destaca la adaptación fonética imperfecta, debido a la inexistencia en el castellano medieval de determinados sonidos árabes, especialmente las consonantes guturales. Estas fueron sustituidas por grafías aproximadas, lo que provocó deformaciones significativas. A ello se añade la frecuente pérdida de sonidos esenciales, alterando la estructura original de los nombres.


En segundo lugar, se observa una clara adaptación gráfica al romance, mediante el uso de grafías como ç, x o ch, así como la adición de vocales finales, lo que aleja aún más las formas escritas de su origen árabe.


Otro aspecto fundamental es la simplificación de las estructuras onomásticas islámicas. Elementos como ibn (filiación), la kunya o el artículo al- pueden desaparecer o transformarse, dificultando la identificación de las distintas partes del nombre (nombre propio, patronímico, apodo o gentilicio).


Finalmente, es frecuente la abreviación extrema de los nombres, dando lugar a formas muy alejadas del original, lo que obliga al historiador a trabajar con hipótesis interpretativas.


A pesar de estas dificultades, el análisis del conjunto onomástico permite reconstruir una tipología clara de la sociedad mudéjar, en la que aparecen patronímicos que reflejan la importancia del linaje, gentilicios que evidencian la movilidad geográfica de la familia o grupo tribal y las conexiones con el Magreb, referencias a oficios que permiten conocer la estructura socioeconómica, así como apodos y títulos que informan sobre el prestigio, la función social y los valores culturales.


A continuación, exponemos un cuadro con algunos de los nombres de mudéjares, sus equivalentes en árabe y su posible significado, los cuales fueron anotados en los Repartimientos de Vélez-Málaga por los escribanos cristianos.


TRANSCRIPCIÓN CASTELLANA

POSIBLE SIGNIFICADO

LUGAR DE ORIGEN

Alonso Mocadén

Del árabe muqaddam (مقدّم): Alonso el “líder”

Vélez-Málaga** Este nombre aparece en los archivos PARES

Alonso Ducalí

Del árabe al-Dukkālī (الدكّالي): Alonso “el de Dukkala” (región de Marruecos)

Vélez-Málaga** Este nombre aparece en los archivos PARES

Mohamed Algesiry

Posiblemente del árabe al-Jazīrī (الجزيري): Mohamed “el de la Isla”.

Almayate

Amer Portogués

De Āmir (عامر) y gentilicio: Amer “el portugués”.

Almayate

Hamate Arraguz

De Aḥmad (أحمد) y de al-Raqqāz (الرَّقُوص): Hamete “el bailarín”.

Almayate

Mohamed Quelele

De Muhammad y Alqalīlī (قليل): Mohamed “el pequeño”

Almayate

Hamete Jufar

De Aḥmad (أحمد) y Jaʿfar (جعفر): Hamete  “hijo de Jaʿfar”

Almayate

Abrahen el alfaquir

De Ibrāhīm (إبراهيم) y alfaquí (del árabe faqīh): doctor, sabio o experto en la ley y la jurisprudencia islámica.

Almayate

Ah El Meriní

De abreviación de Aḥmad (أحمد) y al-Marīnī (المريني): perteneciente a los benimerines, dinastía bereber del norte de África.

Almayate

Mohamed Alabar

De Muhammad y al-ʿAbar / al-ʿĀbir (العابر): Mohamed “el viajero”.

Almayate

Acala Alazaraque

De Aqāla / ʿAql / ʿAqīl (عقيل) y al-Zarrāq (الزَرّاق): Acala “el pálido”

Canillas de Albaida

Hamete Benjohan

De Aḥmad (أحمد) y ibn (ابن) Yuḥannā (يوحنا): Hamete “hijo de Juan”

Cómpeta

Mohamad Alguasyl

Mohamad “el alcalde”.

Cómpeta

Caçer Ubequer

Probablemente de Qāsim Abū Bakr: Caser “padre de Bakr”

Canillas de Albaida

Mohamad Yaya

De Muḥammad y Yaḥyā (يحيى): Mohamad “Yahya” nombre propio.

Canillas de Albaida

Mohamer Alferze

De Muḥammad y al-Fāris (الفارس): Mohamer “el Alférez”.

Canillas de Albaida

Abrahen El Buju

De Ibrāhīm (إبراهيم) y El Buju (no encontrado)

Canillas de Albaida

Ali Ubequer

De Alī (علي) y Abū Bakr: Ali “padre de Bakr”

Canillas de Albaida

Ah Çaete

De Aḥmad (أحمد) abreviado y problamente de Saʿīd (سعيد): Ah “el afortunado”

Canillas de Albaida

Çale Abenhayay

De Ṣāliḥ (صالح) y Aben = ibn (ابن) Ḥayyā / Ḥayyāj / Ḥayyāy (حيّاي): “hijo de Ḥayyay”

Canillas de Albaida

Mohamed Lopachi

De Muḥammad y “Lopachi” probablemente deriva de un nombre romance (Lope)

Cómpeta

Alí Arraguas

De Alī (علي) y al-Rawwās / al-Raqqāṣ / al-Raqqāz: Ali “el bailarín”.

Cómpeta

Mahomad Benmahomad

De Muḥammad ibn Muḥammad: “Muḥammad, hijo de Muḥammad”.

Cómpeta

Mahomad El Chuque

Mahomad El Chuque y al-Šūq / al-Sūq (السوق): Mahomad “el comerciante”.

Cómpeta

Abenhaqin

De ibn Ḥakam: “hijo de Ḥakam”,

Cómpeta

Hacen Anadif

De Ḥasan (حسن) y al-Naẓīf (النظيف): Hacen “el pulcro”.

Cómpeta

Hamete Mohafi

De Aḥmad (أحمد) y al-Muḥāfiẓ (محافظ): “el protector”

Cómpeta

Mahomad Abenjohan

De Muḥammad y ibn (ابن) Yuḥannā (يوحنا): Mahomad “hijo de Juan”

Cómpeta

Ali Albuzeyte

De Alī (علي) y Abū Zayd (أبو زيد): Ali“padre de Zayd”

Cómpeta

Mahomad El Peri

De Muḥammad y al-Barrī (البري): Mahomad “el campesino”.

Macharaviaya

Alí el Gomer

De Alī (علي) y al-Gumārī: Alí “el Gomero”. Gomer viene de los pobladores que habitaron la isla de La Gomera —Canarias, España— antes de la conquista europea en el siglo XV, siendo uno de los pueblos aborígenes canarios entroncados genética y culturalmente con los bereberes del norte de África.

Macharaviaya

Mahomad El Haçus

De Muḥammad y “El Haçus” probablemente deriva de una forma árabe tipo al-Ḥassūs, funcionando como un sobrenombre personal.

Iznate

Abdallá de Coyn

De Abd Allāh (عبد الله) y “el de Coín” (pueblo malagueño)

Iznate

Alí Çey

De Alī (علي) y šayj (شيخ): Alí “el jeque / anciano”

Iznate

Haçen El Cordoví

De Ḥasan y al-Qurṭubī: “el cordobés”

Benamocarra

Hamet Çayad

De Aḥmad y Sayyād (صياد): “el cazador”

Benamocarra

Çayd Foços

De šayj (شيخ) y fuṣūṣ (فُصُوص): el “jeque/anciano” + probablemente sobrenombre, linaje o apodo técnico/artesanal

Benamocarra

Alí Çafar

De Alī (علي) y Safar (سفر): Alí “el viajero”

Benamocarra

Malaguí el alfaquí

De al-Mālaqī y al-faqīh: “el jurista de Málaga”

Vélez-Málaga

Mahomad Alimen

De Muḥammad y al-Amīn (الأمين): Mahomad “el secretario”.

Vélez-Málaga

Mahomad Benalimen

De Muḥammad + ibn (ابن) + al-Amīn (الأمين): Mahomad “hijo del secretario”, parece estar emparentado con el anterior.

Vélez-Málaga

Alí Dordux

De Alī (علي) y dars (دَرْس): Alí “el estudioso”

Málaga

Alí El Fadal

De Alí y al-Faḍl (الفضل): Alí “el célebre”.

Vélez-Málaga

Hamet Azavza

De Aḥmad (أحمد) y (الزوجة): Hamet “el cónyugue”.

Almayate

Algorrachi

posiblemente al-Qarrāšī (القراشي): tribu árabe que significa “tiburoncito” y muy importante en el desarrollo histórico del Islám.

Almayate

Calahe

De Qalʿa (castillo o fortaleza)

Almayate

Yuça Magazel

De Yūsuf (يوسف ) y miġzal / maghzal (مغزل): Yuça “el del huso” (tejedor)

Almayate

Omar Abardaya

De ʿUmar (عمر) y al-Dirāya (الدراية): Omar “el hábil”.

Almayate

Abdalla Çamar

De Abd Allāh (عبد الله) y Sammār (سَمَّار): Abdalla (hijo de) Sammar

Camino de Vélez

Reduan

De Riḍwān (رضوان): nombre propio muy común.

Camino de Vélez

Atique

De ʿAtīq (عتيق): antiguo.

Camino de Vélez

Hamete Alburchari

De Aḥmad (أحمد) y al-Buḫārī (البخاري): Hamete “de Bujará” (apellido referente a persona de Bujará, ciudad de Uzbekistán)

Almayate

Haçani

Ḥasanī (حسني): Hasani, nombre propio

Santillán

Hamet Farax

De Aḥmad (أحمد) y Faraḥ (فرح): Hamet “el alegre”

Santillán

Hamet Ayma

De Aḥmad (أحمد) y Aymān (أيمن): Hamet “el diestro”.

Santillán

Mahomad Maçote

Muḥammad y Mesut/Masut (nombre propio): Mshomsf (hijo de) Masote.

Santillán

Mahomad Almançor

De Muḥammad y al-Manṣūr (المنصور): Mahomad “el victorioso”

Cajiz

Caçen Hucey

De Qāsim (قاسم) y Ḥusayn (حسين): nombre compuesto.

Vélez-Málaga

Momi

De Muʾmin (مؤمن): creyente

Vélez-Málaga

Yuça Magazel

De Yūsuf (يوسف ) y miġzal / maghzal (مغزل): Yuça “el del huso” (tejedor)

Vélez-Málaga

Alí Magezel

De Alī (علي) y miġzal / maghzal (مغزل): Alí “el del huso” (tejedor)

Vélez-Málaga

Alí Aben Haron

De Alī ibn Hārūn: “Alí, hijo de Aarón”

Cajiz


FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA


 
 
 

Comentarios


bottom of page