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Mazmullar

EL DESCUBRIMIENTO


Mazmullar se encuentra en el término municipal de Comares, sobre una meseta de entre 675 y 726 metros de altitud. Su orografía extremadamente rocosa la hace un lugar casi inexpugnable. Alberga, además, un ecosistema formado por el bosque esclerófilo (tipo mediterráneo), con encinas, alcornoques, quejigos y pinos, combinado con olivares.


Tipo de vegetación de Mazmullar. FUENTE- Autor del artículo
Tipo de vegetación de Mazmullar. FUENTE- Autor del artículo

El yacimiento comienza a conocerse a partir de las noticias de los agricultores, los cuales desmontaron muchos edificios del asentamiento original para construir muros de piedra seca y majanos. La creación de estas estructuras tuvo varias funcionalidades: limpieza del terreno cultivable, delimitación de parcelas, contención de tierra para evitar la erosión o refugio para el ganado.  


Uno de tantos muros de piedra seca encontrados en Mazmullar. FUENTE- Autor del artículo
Uno de tantos muros de piedra seca encontrados en Mazmullar. FUENTE- Autor del artículo
Monumental majano de Mazmullar. FUENTE- Autor del artículo
Monumental majano de Mazmullar. FUENTE- Autor del artículo

El célebre aljibe de Mazmulla fue descubierto en 1907. A partir de ese momento, el asentamiento comienza a conocerse en el círculo de eruditos malagueños, entre los que se encontraban Simeón Giménez Reyna y Juan Temboury. Posteriormente, en 1931, el aljibe fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional por su singularidad. Décadas más tarde, en 1975, se prospectaron los Montes de Málaga y la depresión de Colmenar-Periana, siendo la meseta clasificada como un emplazamiento ideal para la fundación de una gran ciudad. Finalmente, entre 1976 y 1995 (Manuel Riu Riu, J. A. Chavarría Vargas, Sebastián Fernández López, Joaquín Vallvé) se sucedieron varias campañas e intervenciones arqueológicas.

 

TEORÍAS SOBRE SU ORIGEN Y DESPOBLAMIENTO


Desde su descubrimiento se creía que Mazmullar fue fundado durante la insurrección de Omar Ibn Hafsún. Este muladí –descendiente de la nobleza hispanovisigoda– mantuvo en jaque al emirato de Córdoba entre finales del siglo IX y comienzos del X, controlando un amplio territorio que iba desde Sevilla a Jaén. Los montes de Málaga se convirtieron en el núcleo rebelde principal.


Los investigadores consideraban que una población mudéjar se estableció en la meseta huyendo de las autoridades omeyas y que, a causa del respaldo popular al rebelde Hafsún, el asentamiento fue destruido a comienzos del siglo X. Por otra parte, los arqueólogos axárquicos Emilio Martín Córdoba y Ángel Recio Ruiz plantearon una hipótesis alternativa según la cual el enclave habría estado ocupado inicialmente entre los siglos IX y X, habría sido arrasado de forma violenta al término de la fitna y habría experimentado una reocupación durante el siglo XII.


Sin embargo, ni las fuentes medievales andalusíes y ni los repartimientos castellanos del siglo XV mencionan Mazmullar. Esto ha llevado al doctor David Ortega López a realizar una revisión completa de las interpretaciones tradicionales.


Recreación por IA de un Dhimmí, "la gente del libro". Históricamente, el Islam reconocía ciertos derechos a los judíos y cristianos, por su tradición abrahámica. A cambio de pagar un impuesto especial - la ŷizya - se les permitía seguir practicando su religión y costumbres. FUENTE- Autor del artículo.
Recreación por IA de un Dhimmí, "la gente del libro". Históricamente, el Islam reconocía ciertos derechos a los judíos y cristianos, por su tradición abrahámica. A cambio de pagar un impuesto especial - la ŷizya - se les permitía seguir practicando su religión y costumbres. FUENTE- Autor del artículo.

Ortega plantea que el poblamiento se inicia entre los siglos IX y X, pero no necesariamente ligado de forma directa a la rebelión de Omar ibn Hafsún, sino que podría haber albergado hispanovisigodos o dimmíes (cristianos tributarios bajo dominio islámico) en proceso de islamización progresiva, y en un contexto en el que convivieron diferentes grupos sociales con diversos criterios religiosos, desde mozárabes a musulmanes. Añade, también, que la primera destrucción no se produjo a comienzos del siglo X (como se pensaba), sino que, según el análisis arqueológico, se sitúa entre finales del siglo XI y comienzos del XII, motivado por otros conflictos, quizás ya en época taifa, zirí o almorávide. Tras su destrucción, el lugar vuelve a ser ocupado en el siglo XII y se abandona definitivamente en el siglo XIII.

 

SIGNIFICADO DEL TOPÓNIMO


Todavía no sabemos a ciencia cierta cuál es el significado etimológico de Mazmullar. Se han dado diversas interpretaciones, si bien todas ellas carecen de un fundamento sólido. Posiblemente no existe una explicación definitiva, pero sí un conjunto de hipótesis que permiten acotar su origen dentro de un marco histórico y lingüístico coherente.


Desde esta perspectiva, el topónimo pudo tener dos posibles orígenes:


Por un lado, podría tener una raíz preislámica (tardorromano o visigodo) posteriormente arabizada, algo frecuente en al-Ándalus, donde los nombres antiguos se adaptaban fonéticamente al árabe sin desaparecer. Esta hipótesis encajaría con la posible presencia inicial de población mozárabe.


Por otro lado, no se descarta que el nombre sea plenamente islámico, surgido en época califal. En este contexto, Rodrigo Amador de los Ríos apuntaba que el topónimo era el resultado de una corrupción lingüística Mašmūla/ maṭmūrah>Mazmullar, cuyos términos significan “campo”, “silo” o “mazmorra”. Llama la atención la gran cantidad de silos presentes en el asentamiento y es posible que durante la repoblación posterior a la destrucción que sufrió, los nuevos moradores confundirían el aljibe –ya inservible por entonces– con una mazmorra.


FUENTE- Autor del artículo
FUENTE- Autor del artículo

EL ASENTAMIENTO


Las dimensiones del asentamiento son de 66.000 metros cuadrados. El acceso al mismo es dificilísimo, a través de un angosto camino que asciende hacia la cima de la meseta. En algunos tramos todavía se conservan el empedrado y los bordillos de lajas de época medieval. Una vez llegados al altiplano, lo primero que observamos es la cantidad de paramentos de piedra sin argamasa, así como grandes amontonamientos de cantos (majanos), fruto de las transformaciones antrópicas del paisaje y el reutilizamiento de materiales constructivos durante siglos.


Sendero que sube por la abrupta meseta de Mazmullar. todavía se conserva parte de su empedrado y bordillos. FUENTE- Autor del artículo.
Sendero que sube por la abrupta meseta de Mazmullar. todavía se conserva parte de su empedrado y bordillos. FUENTE- Autor del artículo.
FUENTE- Autor del artículo
FUENTE- Autor del artículo

Las excavaciones que se llevaron a cabo entre los años 80 y 90 se concentraron en tres áreas principales: sur, centro y norte.


En el sector sur, situado en la zona más elevada del cerro, se concentran las estructuras de mayor diversidad funcional. Aquí se han documentado instalaciones productivas como un lagarillo y una almazara, lo que indica una actividad económica organizada en torno al vino y el aceite. Junto a estas aparecen viviendas semiexcavadas en la roca, calles pavimentadas, varios silos destinados al almacenamiento del grano y cisternas. Asimismo, se han hallado restos de carácter funerario, como tumbas antropomorfas –rasgo distintivo del cristianismo– y de tipo cista, además de materiales metálicos productos de la actividad militar. Todo ello apunta a un espacio que combina funciones productivas, residenciales y simbólicas, posiblemente relacionado con el núcleo de poder del asentamiento.


Recontrucción por IA en base a fotografía real del lagarillo de Mazmullar. FUENTE- Autor del artículo
Recontrucción por IA en base a fotografía real del lagarillo de Mazmullar. FUENTE- Autor del artículo

Acumulación de cerámica muy fragmentada junto al lagarillo. Posible vertedero. FUENTE- Autor del artículo
Acumulación de cerámica muy fragmentada junto al lagarillo. Posible vertedero. FUENTE- Autor del artículo

El sector central constituye un complejo hidráulico formado por varios aljibes y una alberca, lo que evidencia una planificación avanzada en la gestión del agua. Destaca especialmente el gran aljibe monumental, dividido en nueve naves por arcos de herradura. En torno a estas estructuras se organizan viviendas con patio central y estancias distribuidas a su alrededor, siguiendo modelos propios del urbanismo andalusí.


Planta de la vivienda-fortaleza en el sector norte. FUENTE- Leciejewicz, López de Coca, Rulewicz.
Planta de la vivienda-fortaleza en el sector norte. FUENTE- Leciejewicz, López de Coca, Rulewicz.
Estado actual de la vivienda-fortaleza. FUENTE- Autor del artículo.
Estado actual de la vivienda-fortaleza. FUENTE- Autor del artículo.

En el sector noroccidental destaca un edificio de mayores dimensiones, interpretado como una especie de “vivienda-fortaleza”, con varias estancias, patio, cocina, molino y espacios productivos. A este conjunto se suma una necrópolis con enterramientos de adultos e infantiles.


La meseta sirvió, además, de punto de distribución de agua. Un ejemplo de ello lo tenemos en la fuente de Mañuña, en la ladera sur de la meseta. Justo detrás, hemos podido detectar un canal que probablemente subía hacia algún depósito.


Fuente Mañuña (deformación lingüística de Mazmullar) en la ladera sur de la meseta. FUENTE- Autor del artículo
Fuente Mañuña (deformación lingüística de Mazmullar) en la ladera sur de la meseta. FUENTE- Autor del artículo
Detalle del canal de época medieval que se conecta con la fuente Mañuña. FUENTE- Autor del artículo
Detalle del canal de época medieval que se conecta con la fuente Mañuña. FUENTE- Autor del artículo
Silos en la zona sur del yacimiento. FUENTE- Autor del artículo.
Silos en la zona sur del yacimiento. FUENTE- Autor del artículo.

MUDÉJARES, MULADÍES E ISLAMIZACIÓN


Mazmullar se sitúa en el marco de los procesos de transformación poblacional entre la Antigüedad tardía y la Alta Edad Media. Tras la desarticulación del sistema de las villae tardo-romanas y la reorganización de las comunidades rurales en enclaves más seguros, Mazmullar surge como un asentamiento en altura.


Uno de los elementos clave para comprender la fundación del asentamiento es el fenómeno de la ocupación de zonas elevadas y abruptas, muy característico en estos siglos. Las causas de esta elección no fueron casuales. La inseguridad política y militar, derivada de tensiones internas en al-Ándalus y de la dificultad del emirato para controlar territorios periféricos, favoreció la búsqueda de emplazamientos fácilmente defendibles. Las áreas montañosas de la Axarquía permitieron una mayor autonomía frente al poder central, evitando en parte la fiscalidad y la presión administrativa. A ello se suma un factor social fundamental: la huida de campesinos dependientes o grupos subordinados que buscaban escapar de relaciones de dominio heredadas del mundo visigodo. Este conjunto de factores explica la proliferación de asentamientos en altura, como Comares o Santo Pitar, a los cuales se les atribuye características geográficas y funcionales similares a Mazmullar.


Recreación ideal por IA del asentamiento de Mazmullar. FUENTE- Autor del artículo
Recreación ideal por IA del asentamiento de Mazmullar. FUENTE- Autor del artículo

Desde el punto de vista social y cultural, el asentamiento refleja una realidad compleja y dinámica. Los muladíes jugaron un papel primordial. Estos grupos no supusieron una ruptura con el pasado, sino más bien una continuidad transformada: mantenían prácticas agrícolas tradicionales del mundo visigodo y conservaban elementos culturales previos a la conquista norteafricana, al tiempo que se integraban progresivamente en la sociedad andalusí. En enclaves como Mazmullar, los vestigios arqueológicos apuntan a que convivieran comunidades cristianas con poblaciones ya islamizadas, generando un entorno de hibridación cultural. Esta coexistencia explicaría tanto la diversidad de prácticas funerarias (tumbas antropomorfas) como ciertos rasgos arquitectónicos propios del mundo andalusí.


En definitiva, el origen de Mazmullar no debe entenderse como el resultado de un episodio puntual, sino como la consecuencia de un proceso histórico de larga duración –de al menos tres siglos–, un poblamiento que fue testigo de la transición entre el mundo visigodo y el islámico en la Axarquía.


FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA



 
 
 

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