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Mesa de Zalia: un yacimiento altomedieval en la Axarquía

GEOGRAFÍA, GEOLOGÍA Y TOPONIMIA EN EL CONTEXTO DE LA ALTA AXARQUÍA


La Mesa de Zalia, perteneciente al término municipal de Alcaucín, se sitúa en la comarca de la Axarquía, en un punto estratégico de conexión entre el corredor natural de Zafarraya, la depresión granadina y el litoral malagueño. Su posición domina visualmente amplias extensiones del territorio circundante, lo que la convierte en un enclave privilegiado desde el punto de vista de control del espacio.


La Mesa de Zalia (en el cento), dominando el corredor que baja desde el Boquete de la Zafarraya (a la derecha). FUENTE- autor del artículo.
La Mesa de Zalia (en el cento), dominando el corredor que baja desde el Boquete de la Zafarraya (a la derecha). FUENTE- autor del artículo.

Desde el punto de vista geológico, constituye una formación travertínica de origen hidrotermal, resultado de la precipitación de carbonatos asociados a antiguas surgencias de agua. Este tipo de relieve, relativamente escaso en el sur peninsular, ha dado lugar a una plataforma elevada, de bordes abruptos y cima relativamente plana, cuyas dimensiones son 1.300 metros por 750 metros aproximadamente. Esta altiplanicie destaca de forma notable sobre el paisaje circundante. La altitud del enclave supera los 900 metros sobre el nivel del mar y los escarpes naturales actúan como defensas naturales, reduciendo considerablemente los puntos de acceso, circunstancia que fue sin duda determinante para su ocupación en época altomedieval. Además, el sustrato geológico, compuesto fundamentalmente por materiales carbonatados, presenta una capacidad agrícola muy limitada –actualmente aprovechado como área de pastoreo de ganado caprino y ovino– lo que refuerza la idea de que la funcionalidad principal del asentamiento no fue productiva, sino estratégica y defensiva.


Perfil de la Mesa de Zalia y altura sobre el nivel del mar. FUENTE- autor del artículo.
Perfil de la Mesa de Zalia y altura sobre el nivel del mar. FUENTE- autor del artículo.

El entorno inmediato de la Mesa de Zalia combina zonas de monte bajo, áreas de pasto y pequeños valles fértiles, aptos para una economía de subsistencia basada en la agricultura cerealista, la ganadería y el aprovechamiento forestal. Este modelo económico encaja perfectamente con el tipo de poblamiento documentado para la Alta Edad Media en la Axarquía, caracterizado por comunidades rurales autosuficientes, escasamente integradas en circuitos comerciales amplios y fuertemente condicionadas por la necesidad de protección. La proximidad a rutas naturales de comunicación, especialmente el corredor de Zafarraya, dio al asentamiento un papel clave en el control de movimientos humanos y mercancías entre el interior y la costa mediterránea.


El topónimo Zalia aparece recogido en fuentes árabes medievales, como las de Al-Idrīsī (siglo XII), bajo formas como Ṣāliya o Zāliyya, asociadas a un ḥiṣn o enclave fortificado, referenciándose al castillo que hoy se levanta a los pies del complejo geológico. La pervivencia del nombre hasta la actualidad constituye un indicio significativo de la continuidad del lugar en la memoria histórica del territorio. La toponimia del entorno inmediato muestra, asimismo, una notable densidad de nombres de origen árabe, confirmando la intensa ocupación del área durante el periodo andalusí y su integración en el sistema administrativo y defensivo del emirato y posterior califato.


ESTUDIOS PREVIOS SOBRE LA MESA DE ZALIA


El conocimiento actual sobre la Mesa de Zalia y su entorno inmediato es el resultado de un proceso de investigación relativamente reciente, desarrollado de forma progresiva desde finales del siglo XX. A diferencia de otros enclaves andalusíes de mayor entidad —como Bobastro o Comares—, Zalia no ha sido objeto de excavaciones sistemáticas, lo que explica que todavía no se encuentre dentro del debate historiográfico.


Durante décadas, el enclave fue citado de manera tangencial en estudios generales sobre la Axarquía o el poblamiento medieval malagueño, sin que se le concediera una entidad propia. No será hasta la consolidación de la arqueología a finales de los años 90 del siglo pasado y el desarrollo de estudios territoriales cuando la Mesa de Zalia comience a ser interpretada como una pieza clave dentro del sistema altomedieval de la región.


Las primeras referencias aparecen en trabajos de carácter local (Chavarría Vargas, 1981). Aunque el verdadero salto cualitativo se produce a partir de los años 2000, con nuevos trabajos (Purificación García, 2003; Martínez Enamorado, 2006; Francisco Melero et allí, 2016; Ana Arancibia y Carolina Perdiguero, 2022), que subrayaban la existencia de un poblamiento antiguo en la meseta y la importancia estratégica del paso natural que conecta la costa con el interior granadino. Dentro de este marco de estudio, se hizo una excavación puntual en la finca del Collado (Ruescas, V. E., & Ramírez, J. de D., 2008), gracias a lo cual se confirmó un sustrato altomedieval. Todos estos trabajos sentaron las bases para una lectura territorial del enclave, superando la visión aislada del yacimiento.


Un punto de inflexión en el conocimiento lo constituye la tesis doctoral de David Ortega López (Ortega López, 2021). Esta investigación supone el primer estudio sistemático y global del territorio, integrando el análisis arqueológico, las fuentes escritas árabes y cristianas, los estudios toponímicos, el análisis del paisaje y los modelos de poblamiento.



La tesis establece varios puntos fundamentales. La cronología de la Mesa de Zalia es claramente altomedieval, con una ocupación entre finales del siglo VIII y el siglo X. Se confirma el carácter defensivo del asentamiento, descartando su función como núcleo agrícola estable y su integración en la red de la rebelión hafsuní, junto a enclaves como Comares, Marmuyas o Santopítar, hasta que finalmente es abandonado tras la pacificación califal, sin continuidad posterior. Además, Ortega López lo interpreta como un asentamiento de segundo orden, dentro del entramado de fortalezas y enclaves defensivos elaborados por ʿUmar ibn Ḥafṣūn, y subordinado a centros de mayor entidad, pero esencial para comprender la articulación del territorio durante la rebelión.


Pese a ello, hoy, la Mesa de Zalia se encuentra a falta de excavaciones extensivas y estudios estratigráficos completos, así como de análisis paleoambientales. Un campo abierto para futuros arqueólogos.


REBELIÓN DE ʿUMAR IBN ḤAFṢŪN Y SU INCIDENCIA EN LA AXARQUÍA


La rebelión de ʿUmar ibn Ḥafṣūn se inscribe en un periodo de profunda crisis del emirato omeya de Córdoba, caracterizado por la debilidad del poder central, el aumento de la presión fiscal y la dificultad para controlar amplios territorios periféricos. A finales del siglo IX, al-Ándalus presentaba una estructura política fragmentada, con amplias zonas rurales donde la autoridad del emir era escasa.


Especialmente crítica fueron las regiones montañosas como la Axarquía, donde confluían poblaciones mayoritariamente muladíes y mozárabes, sometidas a imposiciones fiscales abusivas. Es en este contexto donde emerge la figura de ʿUmar ibn Ḥafṣūn, miembro de una familia muladí de origen hispanovisigodo, que supo canalizar el descontento social y articular una rebelión contra el poder cordobés.


La insurrección se inicia en torno al año 878, cuando Ibn Ḥafṣūn se alza contra la autoridad del emir Muḥammad I. Tras un primer fracaso, se refugia en las sierras malagueñas, donde establece su base en Bobastro, desde la cual organiza una amplia red de apoyos. La rápida expansión del movimiento rebelde se entiende por la ayuda de comunidades rurales sometidas a la fuerte presión fiscal, así como a la casi ausencia de las guarniciones emirales en zonas periféricas a los centros urbanos. Ibn Ḥafṣūn tenía grandes dotes de convencimiento que ejerció sobre muladíes, mozárabes e incluso beréberes. A esto se sumó el uso estratégico del territorio, con un sistema de fortalezas interconectadas.


Recreación ideal por IA de Ibn Ḥafṣūn, en base a una fotografía paisajística real e inspirado en la pintura "el halcón de Bobastro"  de Carmen Panadero Delgado. FUENTE- autor del artículo.
Recreación ideal por IA de Ibn Ḥafṣūn, en base a una fotografía paisajística real e inspirado en la pintura "el halcón de Bobastro" de Carmen Panadero Delgado. FUENTE- autor del artículo.

Durante las décadas finales del siglo IX, el movimiento hafsuní llegó a controlar amplias áreas del sur peninsular, incluyendo territorios de las actuales provincias de Málaga, Granada, Córdoba y Jaén, poniendo en jaque a las autoridades omeyas durante 40 años. La Axarquía desempeñó un papel esencial dentro del sistema territorial de Ibn Ḥafṣūn. Su posición geográfica, entre el litoral y el interior, la convertía en una zona clave para el control de rutas de comunicación.


Tras la muerte de Ibn Ḥafṣūn en el año 917, sus hijos intentaron mantener la resistencia, pero la ofensiva emprendida por ʿAbd al-Raḥmān III resultó definitiva. Entre los años 928 y 929, el poder omeya logró sofocar los últimos focos de rebelión, destruyendo Bobastro y desmantelando su red defensiva. La Mesa de Zalia, como otros enclaves similares, perdió entonces su razón de ser y fue abandonada.


EL YACIMIENTO


El poblado mozárabe se ubica a lo largo de la Mesa, orientación sur-norte. Sobre la superficie se observa una concentración de mampuestos de caliza, que parecen estar asociadas a estructuras constructivas, sin que se aprecien paramentos, y sin evidencias de mortero de cal asociado, lo que permite plantear la hipótesis del uso de mortero terroso (arena y barro). La naturaleza perecedera de este tipo de ligante, sumada a los procesos erosivos, habría favorecido la pérdida del material de unión y el posterior derrumbe y dispersión de los muros. Tampoco se documentan estructuras viarias ni restos de pavimentación, lo que sugiere un carácter de ocupación efímero.

 

Aspecto de la superficie de la Mesa, donde podemos observar los mampuestos y los restos de cerámica esparcidos.
Aspecto de la superficie de la Mesa, donde podemos observar los mampuestos y los restos de cerámica esparcidos.
Los cantos calizos rodados. Son el resultado de procesos de meteorización física, fundamentalmente gelifracción y termoclastia, intensificados por la acción de las lluvias, que han generado depósitos coluviales muy abundantes en la Mesa de Zalia.
Los cantos calizos rodados. Son el resultado de procesos de meteorización física, fundamentalmente gelifracción y termoclastia, intensificados por la acción de las lluvias, que han generado depósitos coluviales muy abundantes en la Mesa de Zalia.

En el mismo ámbito espacial aparecen dispersos diversos restos cerámicos atribuibles al periodo altomedieval, caracterizados por una elaboración a torno lento. Algunas de las pastas presentan tonalidades marrones y rojizas, mal depuradas, con abundantes desgrasantes visibles, identificándose fragmentos de vajilla común —jarros, tinajas y platos— así como elementos constructivos (tégulas e ímbrices), sin que se observen cerámica romana o vidriada propia de época nazarí.


No obstante, el elemento más relevante del yacimiento se localiza en su sector septentrional. Se trata de una estructura de planta aproximadamente cuadrangular, con unas dimensiones estimadas de 36 × 29 metros, que presenta claras evidencias de haber funcionado como un parapeto fortificado o punto de vigilancia. Su emplazamiento estratégico, con dominio visual sobre el corredor de Zafarraya y el valle que desciende hacia la franja litoral, refuerza esta interpretación defensiva y de control territorial.


Estructura murario, cara norte de la Mesa. FUENTE- Google Earth.
Estructura murario, cara norte de la Mesa. FUENTE- Google Earth.
Esquina de la estructura muraria de la cara norte. FUENTE- autor del artículo.
Esquina de la estructura muraria de la cara norte. FUENTE- autor del artículo.

La estructura muestra las mismas características constructivas que el resto del conjunto: muros realizados en mampostería irregular, aunque de mayor grosor que las demás, carentes de mortero visible y actualmente en estado de derrumbe.


Cercano a uno de sus flancos se documenta una oquedad con presencia de mampuestos asociados en su interior. En la actualidad, dicha cavidad aparece colmatada por depósitos sedimentarios, lo que impide determinar con precisión su morfología original y su funcionalidad. No presenta indicios de revestimiento impermeabilizante, por lo que puede descartarse su uso como aljibe. A falta de una excavación arqueológica, cabe plantear como hipótesis que pudiera tratarse de una estructura de almacenamiento, posiblemente un silo, aunque esta interpretación debe considerarse provisional.


Estructura muraria dentro de la oquedad, cara norte de la Mesa. FUENTE- autor del artículo.
Estructura muraria dentro de la oquedad, cara norte de la Mesa. FUENTE- autor del artículo.

 HIPÓTESIS DEL POBLAMIENTO


Según algunos investigadores (Salado Escaño, 1997; Martín Córdoba, 2007), durante los siglos VII-VIII se produce un periodo de transición en el modelo de ocupación del territorio de las últimas sociedades hispanogodas. Este proceso se traduce en el abandono progresivo de los asentamientos de tipo villae (litoral y valles del interior) y el traslado de las comunidades hacia enclaves elevados y de difícil acceso, en un contexto marcado por la inestabilidad política, la inseguridad y la descomposición del Estado visigodo.


Este fenómeno ha sido definido como “encaramamiento” (Torró y Ferrer, 1986) en alusión a la ocupación de cerros y mesetas con claras finalidades defensivas. No obstante, en el caso concreto de la Mesa de Zalia, aún no puede determinarse con certeza si su ocupación se remonta a estos momentos tardoantiguos o si, por el contrario, debe vincularse directamente a los episodios de inestabilidad derivados de la rebelión de ʿUmar ibn Ḥafṣūn a finales del siglo IX. Del mismo modo, sigue siendo imprecisa la entidad real del asentamiento, aunque su extensión –aún por estudiar– y la abundancia de materiales arqueológicos en superficie permiten suponer una ocupación relativamente amplia, que pudo abarcar buena parte de la meseta.


Recreación ideal por IA en base a una fotografía paisajística real: aspecto que podría tener la estructura amurallada de la cara norte de la Mesa. FUENTE- autor del artículo.
Recreación ideal por IA en base a una fotografía paisajística real: aspecto que podría tener la estructura amurallada de la cara norte de la Mesa. FUENTE- autor del artículo.
Reconstrucción ideal por IA en base a una fotografía paisajística real: aspecto que podría tener parte del asentamiento. FUENTE- autor del artículo.
Reconstrucción ideal por IA en base a una fotografía paisajística real: aspecto que podría tener parte del asentamiento. FUENTE- autor del artículo.

Desde el punto de vista arqueológico, no se han identificado estructuras viarias definidas ni sistemas hidráulicos complejos, como aljibes o canalizaciones, así como tampoco restos claros de morteros constructivos. No obstante, se constata la presencia de materiales de cubierta, entre los que destacan fragmentos de ímbrices. Esta aparente discordancia entre la solidez de los elementos de cubrición y la precariedad de los muros podría interpretarse como indicio de construcciones de ocupación no prolongada, posiblemente realizadas con técnicas de construcción simples y materiales perecederos, adquiriendo la categoría de asentamiento de carácter coyuntural.


No obstante, el edificio principal documentado parece responder a una función estratégica muy concreta: el control visual y militar del eje norte–sur, especialmente del paso natural del Boquete de Zafarraya, vía fundamental de comunicación entre el interior y la franja costera, lo que justificaría su ubicación dominante dentro del conjunto. Además, Zalia, rodeada por desniveles muy abruptos como los Tajos Colorados y el Hoyo de los Pardos, es una fortaleza natural casi inexpugnable.  


Las condiciones de vida allí debieron de ser especialmente duras. La ausencia de recursos hídricos en el propio enclave obligaría a sus moradores a abastecerse de cursos fluviales situados a bastante distancia, como los arroyos de los ríos Cárdenas y Seco. Durante los periodos de estiaje, este suministro debió de realizarse desde el río Guaro (Periana) o desde manantiales cercanos, lo que implicaría desplazamientos de varios kilómetros y una organización logística específica para garantizar el aprovisionamiento de agua del poblamiento. Estas limitaciones ambientales explicarían su posterior abandono, ya que sin este preciado líquido el poblado no podría haberse desarrollado.


Por último, y a la luz de los datos actualmente disponibles, la hipótesis más verosímil apunta a que la Mesa de Zalia habría sido ocupada en el contexto de la rebelión de ʿUmar ibn Ḥafṣūn, encuadrándose cronológicamente dentro de dicho episodio histórico. Finalizado el conflicto, el enclave dejó de tener su funcionalidad, siendo abandonado y, posteriormente, expoliado.

De todas formas, la ausencia de intervenciones arqueológicas sistemáticas impide, por el momento, determinar con precisión si el asentamiento fue objeto de una destrucción violenta o si, por el contrario, su abandono se produjo de manera gradual.


MÁS DOCUMENTOS GRÁFICOS


Cerámica: asas y elementos de sujeción. FUENTE- autor del artículo.
Cerámica: asas y elementos de sujeción. FUENTE- autor del artículo.
Cerámica: ímbrices (tejas). FUENTE- autor del artículo.
Cerámica: ímbrices (tejas). FUENTE- autor del artículo.
Recreación ideal por IA de los posibles edificios del asentamiento. FUENTE- autor del artículo.
Recreación ideal por IA de los posibles edificios del asentamiento. FUENTE- autor del artículo.

BIBLIOGRAFÍA


CHAVARRÍA VARGAS, J. A. (1997): Toponimia mozárabe de la Axarquía. Málaga.

CHAVARRÍA VARGAS, J, A. (1981): «Noticia histórica de la villa y fortaleza de Zalía», Jábega, nº 36, pp. 24-33.

FIERRO, M. (2014): ‘Umar ibn Ḥafṣūn y los orígenes de la fitna andalusí. Madrid.

MANZANO MORENO, E. (1991): La frontera de al-Ándalus en época de los Omeyas. Madrid.

MARTÍN CÓRDOBA, E. (2007): Historia de la Axarquía. Málaga.

MARTÍNEZ ENAMORADO, V. (2003): Al-Ándalus desde la periferia. La formación de una sociedad islámica en tierras malagueñas. Málaga.

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RUESCAS, V. E.; RAMÍREZ, J. de Dios (2008): Memoria final de la intervención arqueológica puntual en la Finca El Collado, Mesa de Zalia, Alcaucín (Málaga). Documento depositado en la Delegación Provincial de Málaga, Consejería de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía.

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REGITRO Y PDF: DOI 10.5281/zenodo.18457281

 
 
 

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