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Una cápsula del tiempo

Actualizado: 20 ago 2025

Restauracion de los manuscritos de Cútar
Restauracion de los manuscritos de Cútar

EL DESCUBRIMIENTO

El 20 de junio de 2003, unos albañiles trabajaban en la remodelación de la casa de Magdalena Santiago, en Cútar, cuando al derribar un tabique hallaron un paquete de documentos cubiertos de paja y ocultos entre los muros. Al principio creyeron que se trataba de simples papeles viejos, sin valor alguno. Sin embargo, al comprobar que estaban escritos en árabe y se encontraban sorprendentemente bien conservados, comprendieron que podían tener gran importancia.


La noticia corrió como la pólvora por el pueblo. Vecinos y curiosos acudieron intrigados por aquella escritura enigmática y el misterio de su ocultamiento. No faltó quien murmurara que tal vez eran libros “malditos” o poseían algún carácter mágico.


Cuando los manuscritos fueron examinados por expertos en lengua árabe y paleografía, se confirmó su autenticidad: eran las obras de Muhammad al-Ŷayyār, vecino de la propia alquería de Cútar en el tránsito del siglo XV al XVI.


Pero, ¿qué clase de textos decidió ocultar en aquella cápsula del tiempo? ¿Y quién fue el autor que los escribió?


LOS MANUSCRITOS

Tras la apertura del escondrijo, salieron a la luz tres manuscritos sorprendentes:


1. El “cuaderno de oficios”, compuesto por 111 folios, era un manual práctico de consulta. Contenía formularios notariales empleados para redactar contratos, testamentos, ventas o acuerdos legales. También incluía la ciencia de la herencia (ʿilm al-farāʾiḍ), con normas matemático-jurídicas para el reparto de bienes según el Corán y la sharía; recopilaciones de hadices del profeta para orientar la conducta moral; y reglas sobre el matrimonio, el divorcio, las dotes y las obligaciones mutuas de los cónyuges.


2. El cuaderno personal, con 134 folios, era una mezcla de diario espiritual, apuntes de estudio y memorias personales. Sus anotaciones nos ofrecen una ventana a la vida de los moriscos de la Axarquía en el siglo XVI. En él se menciona, por ejemplo, un terrible terremoto ocurrido el 26 de enero de 1494, que asoló Málaga y destruyó casas, murallas y torres defensivas.


3. Un Corán del siglo XII, verdadera joya entre los hallazgos, este manuscrito —tres siglos más antiguo que Al-Ŷayyār— debió de ser un libro heredado de sus antepasados, transmitido de generación en generación. Para las familias moriscas, estos ejemplares eran mucho más que un texto religioso: representaban un símbolo de identidad y resistencia cultural en tiempos de persecución.


Tras su hallazgo, los manuscritos fueron depositados en el Departamento de Estudios Semíticos de la Universidad de Granada, donde arabistas como Expiración García Sánchez y Maribel Fierro desentrañaron su valor histórico. También colaboraron investigadores del Centro de Estudios Andaluces y del Proyecto Manumed, orientado a la preservación de manuscritos árabes en el Mediterráneo. La Universidad de Málaga, a través de la profesora María Isabel Calero Secall, contribuyó igualmente a su estudio.


Recreación ideal de Al-Yayyar
Recreación ideal de Al-Yayyar

MUHAMMAD AL-ŶAYYĀR

En al-Ándalus era habitual el uso de nisbas (apellidos de origen geográfico, laboral o tribal) como forma de identificación. En árabe clásico, Ŷayyār (جَيَّار) significa constructor de muros, cantero o albañil. Esto sugiere que Muhammad procedía de un entorno humilde, aunque su trayectoria lo situó entre la élite intelectual mudejar.


De sus propias anotaciones sabemos que, en 1487, tras la conquista castellana de Málaga, fue hecho prisionero y trasladado a Sevilla bajo la custodia de Pedro Enríquez de Quiñones, I señor de Tarifa y Adelantado Mayor de Andalucía. Este noble solía encargarse de prisioneros de élite —nobles nazaríes, alfaquíes, cadíes y mudéjares influyentes— capturados durante la guerra.


Tres años más tarde, el qadí mayor de Málaga, Alí al-Durdús, intercedió a su favor, logrando su liberación. Desde entonces, Al-Ŷayyār se estableció junto a su esposa, Al-Fatḥ, en la alquería de Cútar, donde ejerció como imán de la mezquita local y alfaquí, jurista experto en derecho islámico.


Su dominio de la lengua árabe culta, su caligrafía exquisita y sus conocimientos en matemáticas, leyes y poesía lo convirtieron en uno de los principales referentes culturales de la comunidad mudejar, un puente entre la tradición islámica andalusí y el nuevo mundo que se abría bajo dominio cristiano.


LA ALQUERÍA DE CÚTAR Y LA RUPTURA DEL PACTO

Cútar era entonces una pequeña alquería de la taha de Comares, encaramada en terrenos abruptos y rodeada de huertas irrigadas gracias a acequias y manantiales. El topónimo procede del árabe Aqūṭa, que significa lugar de sustento.


Tras la conquista castellana, los musulmanes de Cútar pasaron a depender directamente de la Corona. En un primer momento se les permitió mantener su religión, lengua y costumbres, tal como garantizaban las Capitulaciones de Granada (1492). La comunidad se articulaba en torno a la figura del imán Al-Ŷayyār, que ejercía la guía espiritual conforme a la ley islámica.


Recreación ideal de la Cútar medieval
Recreación ideal de la Cútar medieval

Todo cambió, sin embargo, a partir de 1500. La revuelta de los mudéjares en el Albaicín y en las Alpujarras llevó a los Reyes Católicos, alentados por el cardenal Cisneros, a romper los compromisos. En 1501 promulgaron una pragmática real que prohibía la lengua árabe, los libros religiosos islámicos y ordenaba la quema de manuscritos como el Corán, tratados de derecho (fiqh), hadices y textos de piedad. Un año después, en 1502, se decretó la conversión forzosa de los mudéjares, que pasaron a ser llamados moriscos. Quienes no aceptaron la conversión se exiliaron o se refugiaron en las sierras, convirtiéndose en monfíes (forajidos).


Fue en este ambiente de persecución donde Al-Ŷayyār, consciente del peligro, decidió ocultar sus manuscritos en un muro de su casa. Quizá lo movió el miedo a la represión, quizá el amor a su cultura y a su fe. O ambas cosas.


EL FINAL

Es posible que el último pensamiento de Muhammad al-Ŷayyār fuese confiar en que el tiempo devolvería la calma y podría retomar su labor de jurista y guía religioso en Cútar. Pero no fue así. La presión sobre la comunidad morisca se intensificó hasta culminar, un siglo más tarde, en la expulsión definitiva de los moriscos (1609–1614), que borró casi por completo la huella del islam en la península ibérica.


El hallazgo de 2003 nos devuelve hoy, como una cápsula del tiempo, la voz silenciada de aquel alfaquí que decidió resistir con la pluma y la memoria, para que su legado no se perdiera en las llamas del olvido.



FUENTES

Universidad de Málaga (UMA), 2016. ISBN 9788497479332


Inés María Calero Secall. Mansucritos árabes en Marruecos y en España: espacios compartidos : Sexta Primavera del Manuscrito Andalusí / coord. por Mostafa Ammadi, Francisco Vidal Castro, María Jesús Viguera Molins, 2013, ISBN 978-9954-32-535-3, págs. 41-48


Biografías mudéjares o La experiencia de ser minoría: biografías islámicas en la España cristiana / coord. por Ana Echevarría Arsuaga, 2008, ISBN 978-84-00-08744-9, págs. 385-416


Wikipedia


Centro de Interpretación de la Alquería de Cútar

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